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Thursday, October 22, 2026

Tres mujeres entre más de 600 figuras medievales: las historias femeninas ocultas en el tapiz de Bayeux

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Entre las más de 600 figuras del tapiz de Bayeux, solo tres son mujeres. ¿Quiénes son, cuál fue su papel en los eventos de 1066 y qué revelan sobre el poder femenino medieval?

Bordado medieval
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto. Detalle del tapiz de Bayeux. Fuente: The British Museum - Bordadoras

Erica Couto

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Mide unos 68,38 metros de largo y apenas medio metro de alto. Se trata del tapiz de Bayeux, una espectacular obra de bordado del siglo XI que narra cómo los normandos conquistaron Inglaterra. Por este friso bordado desfilan 623 figuras humanas: soldados, obispos, nobles y reyes, junto a caballos, barcos y perros. Entre la multitud, sin embargo, solo tres son mujeres.

¿Ausencia significa irrelevancia? El debate que ha planteado el British Museum a tenor de la exposición del tapiz en sus instalaciones (y que podrá visitarse desde septiembre de 2026 hasta julio de 2027) sugiere que no. Aquellas mujeres aparecen justo cuando la historia se tuerce.

El tapiz de Bayeux reúne más de 600 figuras y solo tres mujeres, pese a que probablemente lo bordó un grupo de inglesas famosas por su destreza.

Una obra cosida por mujeres que casi no aparecen en ella

El llamado tapiz de Bayeux no es un tapiz en sentido estricto. Se trata de un bordado sobre tela de lino que narra, como una suerte de cómic medieval, la conquista normanda de Inglaterra que culminó en 1066 con la batalla de Hastings. Los historiadores lo consideran un documento clave, porque cuenta, desde la perspectiva inglesa, qué ocurrió y cómo se recordó después.

Detalle del tapiz de Bayeux
Detalle del tapiz de Bayeux. Fuente: Wikimedia

Ahí surge la primera paradoja. La labor fue, muy probablemente, obra de un grupo de mujeres inglesas. La medievalista Gale Owen-Crocker, de la Universidad de Manchester, sostiene que la pieza se elaboró, casi con seguridad, en talleres ingleses. La crítica académica coincide en afirmar, de hecho, que el bordado opus anglicanum gozaba de fama en toda Europa. Y, aun así, el recuerdo de aquellas artesanas apenas figura en la obra que crearon, más allá de sus puntadas.

Edith de Wessex, hermana de Harold y esposa de Eduardo el Confesor, era una terrateniente poderosa que conservó sus tierras tras la conquista normanda de Inglaterra.

Tres mujeres entre reyes y soldados

Imagina por un momento una película bélica rodada por un equipo de mujeres, pero con solo tres actrices entre seiscientos intérpretes. La comparación refleja el desequilibrio en el tapiz. El foco de la obra, centrado en asuntos militares y políticos, explicaría ese escenario dominado por protagonistas varones.

El reparto exacto es este. Tres mujeres ocupan el friso central, mientras que otras figuras femeninas anónimas asoman en las bandas decorativas de los márgenes. De todas ellas, solo una lleva su nombre bordado: Ælfgyva. Sin embargo, su rareza no las vuelve irrelevantes. Sus apariciones marcan momentos señalados del relato y plantean preguntas sobre identidad, poder y estatus en la Inglaterra del siglo XI.

Ælfgyva es la única mujer identificada con un nombre. Su identidad continúa envuelta en misterio: los historiadores barajan que pueda tratarse de Emma de Normandía.

Bordado
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Edith de Wessex: la reina que conservó sus tierras tras la conquista

En una de las escenas más solemnes, el rey Eduardo el Confesor yace en su lecho de muerte. A su lado, llora una mujer con velo. Muy probablemente se trate de su esposa, Edith de Wessex, testigo del momento en que el monarca encomienda a Harold tomar el trono.

Edith nació hacia 1025 y era hija de Godwin, conde de Wessex, y de Gytha. Era también hermana de Harold Godwinson, el hombre al que el rey nombra sucesor. Se crio y se educó en la abadía de Wilton, donde aprendió varias lenguas, y llegó a ser una mecenas poderosa de las artes y la religión.

Edith era una terrateniente de gran calibre y, probablemente, la mujer más rica del reino tras la caída de Harold. Su posición no dependía solo de su marido: poseía patrimonio propio. La caída de su familia tras la conquista normanda no la arrastró del todo. Pese a que tres de sus hermanos (Harold, Gyrth y Leofwine) murieron en la batalla de Hastings, Guillermo el Conquistador la trató con relativa consideración. Edith logró conservar buena parte de sus tierras. Murió el 18 de diciembre de 1075 y recibió sepultura, junto a Eduardo, en la abadía de Westminster.

Su presencia en el tapiz revela que en el siglo XI una mujer podía ejercer un poder económico de gran calibre por derecho propio. Edith aparece en el bordado porque, en este caso, la historia necesita a alguien que presencie el traspaso de la corona y esa persona, además, pertenece a una familia de primer orden.

Una mujer anónima, con un niño de la mano, huye de un edificio incendiado por soldados normandos. Su aparición marca el giro del relato hacia la batalla de Hastings.

Ælfgyva y la mujer del incendio: un enigma sin resolver

La siguiente figura plantea un rompecabezas que los especialistas llevan siglos sin resolver. Ælfgyva, la única mujer identificada con un nombre, aparece bajo un arco junto a un clérigo que le toca la mejilla. La escena parece desconectada de las que la rodean y nadie sabe con certeza qué significa.

El nombre no ayuda a identificarla. Ælfgyva era, según los estudios filológicos, uno de los nombres femeninos más comunes entre los sajones. En el margen inferior aparece un hombre desnudo que repite los gestos del clérigo, un detalle que la investigación académica considera clave para interpretar la escena, aunque no haya acuerdo sobre su significado exacto.

Detalle del tapiz de Bayeux
Detalle del tapiz de Bayeux. Fuente: British Museum

Las hipótesis se acumulan sin que ninguna convenza a los estudiosos. Algunos autores identifican a Ælfgyva con Emma de Normandía, madre de Eduardo el Confesor, y ven en la figura desnuda el rastro de un escándalo sexual que podría empañar la legitimidad de la conquista normanda. Otra corriente académica, más reciente, propone que Ælfgyva y el clérigo eran, en realidad, padre e hija, parientes de la familia de Harold. El desnudo habría tenido como objetivo criticar la incontinencia sexual del clero, en plena campaña de la Iglesia contra el matrimonio de los sacerdotes. En cualquier caso, ninguna de estas hipótesis está plenamente confirmada.

Poder, misterio y vulnerabilidad: en solo tres siluetas, el tapiz de Bayeux demuestra que la ausencia en un relato de guerra no equivale a la ausencia en la historia.

Un misterio en femenino

La tercera mujer que ocupa una posición visible en el tapiz carece de nombre. Según ha señalado Michael Lewis, conservador del British Museum, la figura femenina huye de un edificio en llamas mientras lleva a un niño de la mano, en una escena situada justo antes de que la narración avance hacia la batalla de Hastings. Su presencia recuerda que las guerras medievales no se libraban solo entre ejércitos: también arrasaban hogares.

Estas tres figuras cambian nuestra forma de mirar el pasado. Nos muestran a una reina con patrimonio propio, a una mujer envuelta en un enigma y a una civil que paga el precio de la guerra. Poder, misterio y vulnerabilidad conviven en apenas tres siluetas. Y recuerdan que la ausencia en un relato no equivale a ausencia en la historia.

Referencias

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