Médicos coinciden: si te rascas cuando te pica la piel, se te pasará antes que si lo ignoras
La piel seca o irritada puede causar picor, enrojecimiento e inflamación, y la reacción más habitual a estos síntomas es rascarse para aliviarlos. A menudo, cuando alguien se rasca con ganas, se le dice que es mejor que intente no pensar en el picor para que se le pase. Pero un estudio reciente publicado en Nature Human Behaviour asegura lo contrario.
Los expertos han demostrado que "dirigir la atención hacia las sensaciones corporales, en comparación con la distracción atencional, produce respuestas inmunitarias notablemente más reguladas" cuando se trata de la irritación cutánea. También afirman que dirigir "la atención hacia las sensaciones relacionadas con la inflamación produce respuestas inflamatorias menores".

Además de reducir la respuesta del organismo a la irritación y la inflamación, la investigación ha revelado que cuando los participantes prestaban atención a la zona inflamada, mostraban "una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca", un parámetro que, según los autores, se utiliza como "un indicador de la activación parasimpática, lo que implica una menor respuesta de estrés de 'lucha o huida' y una mayor activación del estado de 'reposo y digestión'".
Cuando los participantes dirigieron su atención a su piel, que los investigadores irritaron pinchándola con una aguja y añadiendo una gota de histamina, la recuperación fue mucho más rápida. "Al cabo de 20 minutos, la hinchazón se había estabilizado o reducido en casi el 90 % de los participantes que prestaron atención a la zona, mientras que cuando se distraían, la inflamación solo mejoraba en el 46 % de los casos", concluyen los autores del estudio.
Este estudio se suma al conjunto cada vez mayor de evidencias científicas que demuestran que "el cerebro y el sistema inmunitario tienen una relación muy estrecha", explica Jonathan Kipnis, profesor de patología e inmunología de la Universidad de Washington, en una entrevista concedida a The Washington Post. "Ambos sistemas se comunican constantemente", insiste. "El cerebro interviene en la supervivencia y el sistema inmunitario también, esa es su función. Por lo tanto, es natural que se comuniquen entre sí".
El doctor y neurocirujano Kevin Tracey explica: "Al pensar en que 'esta inflamación me está haciendo daño', en realidad estás aumentando la información que llega al sistema nervioso sobre ella, lo que a su vez aumenta la respuesta para desactivarla".
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