Pionero estudio muestra impacto del estrés en estudiantes universitarios

Para sus tesis de pregrado, un grupo de estudiantes de Nutrición y Dietética de Universidad de Las Américas buscó evaluar la relación entre los niveles de estrés y los síntomas gastrointestinales presentes en la comunidad estudiantil. La iniciativa surgió tras observar que numerosos estudiantes de la Facultad de Salud y Ciencias Sociales, particularmente de carreras como Enfermería y Kinesiología, experimentaban con frecuencia dolor abdominal, diarrea o constipación.
La pregunta era si estos síntomas podían estar relacionados con los niveles de estrés propios de la vida universitaria.
La investigación fue tomando forma y terminó siendo liderada por Ignacio Astudillo, director del Magíster en Kinesiología Músculo-Esquelética de UDLA, y Macarena Massone, académica de Nutrición y Dietética de la misma institución. Junto a las estudiantes, evaluaron a 125 universitarios. Para ello utilizaron la Escala de Bristol, que clasifica la consistencia de las deposiciones; los criterios Roma IV, utilizados para diagnosticar trastornos gastrointestinales funcionales; y un cuestionario de calidad de vida.
Los resultados confirmaron la hipótesis inicial: seis de cada diez participantes presentaban niveles moderados o altos de estrés, y el 22,4% registraba niveles elevados.
“Se cumplió la hipótesis que teníamos”, dice Astudillo, doctor en Ciencias de la Salud. “Los estudiantes de la salud están muy, muy estresados”. El Sll apareció en el 38,4% de la muestra, con una prevalencia significativamente mayor en mujeres (52,9%) que en hombres (30%). En los casos más críticos, el trastorno se manifestó principalmente a través del estreñimiento: cuando hay mucho estrés, se suele ir al baño con menos frecuencia y mayor dificultad.
“Es interesante porque esto no debería darse en personas jóvenes que, en general, mantienen hábitos alimentarios adecuados”, agrega el académico. “Pero el ambiente universitario influye gastrointestinalmente, pues existe un vínculo entre el estrés sostenido y alteraciones en el tránsito intestinal”.
El estrés y sus efectos en el organismo
El estrés afecta directamente al sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones involuntarias del organismo. Este se compone de dos grandes vías: el sistema simpático, asociado a las respuestas de alerta, y el parasimpático, vinculado al descanso y la recuperación. Cuando hay un desequilibrio entre ellos, también se alteran procesos hormonales, como el cortisol.

Las personas que están más estresadas tienen más activado el sistema simpático y, por lo tanto, secretan más cortisol. Y en exceso, el cortisol provoca caída de pelo, cambia la pigmentación y genera más movimiento peristáltico en el intestino. Por eso puede provocar tanto diarrea como estreñimiento.
Según Astudillo, el impacto no es igual para todos los estudiantes. Los resultados muestran diferencias relevantes entre facultades. De acuerdo con el investigador, Salud es una de las áreas donde se observa una mayor presencia de sintomatología asociada al estrés.
“Resulta paradójico, porque son justamente quienes poseen más conocimientos sobre hábitos saludables”, plantea Astudillo. “Sin embargo, los estudios que estamos desarrollando muestran mayores niveles de sedentarismo y tabaquismo en este grupo, lo que podría estar relacionado con la elevada carga académica. Esto nos invita a reflexionar sobre si mayores niveles de exigencia necesariamente se traducen en mejores resultados formativos”.

El académico agrega que las nuevas generaciones no necesariamente presentan más estrés que las anteriores, pero sí existe una mayor disposición a reconocerlo y buscar apoyo. “Antiguamente se lo callaban y se resignaban, era simplemente lo que les tocó. Ciertos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que hoy los jóvenes fuman menos, pero ocupan más Aradix, un medicamento para concentrarse. Toman menos alcohol, pero beben más bebidas energéticas. Han cambiado los hábitos, pero es un giro que nos ha dejado donde mismo. Lo positivo es que ahora los jóvenes hablan del tema y buscan ayuda, lo que nos obliga también a reflexionar sobre los niveles de exigencia que estamos imponiendo” advierte.
Las carreras de la Salud requieren que los futuros profesionales desarrollen amplios conocimientos y aprendan a desenvolverse en contextos altamente exigentes, pues sus vidas profesionales estarán sometidas a mucho estrés.
Sin embargo, para Astudillo ello no implica que la formación universitaria deba estar asociada a niveles excesivos de estrés. “Yo soy un convencido de que el paso por la universidad debe ser lo más agradable posible”. En ese sentido, destaca la importancia de fomentar espacios de bienestar, actividad física, extensión y vinculación con el medio. “Trabajar en una UCI o en urgencias es muy estresante. Pero creo que los niveles de carga académica se pueden replantear. Es fundamental que los estudiantes dispongan de instancias para desarrollarse integralmente. No todo puede ocurrir en el laboratorio o en los campos clínicos; también deben existir oportunidades para desconectarse, compartir y cuidar su salud”, afirma el académico.
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