“Lo que me apasiona”. Tiene 25 años, es la hija de un reconocido ex DT de fútbol y triunfa como influencer

Para los futboleros atentos al detalle, María Guardiola (25) es esa chica que, en mayo de 2023, irrumpió en la cancha del Etihad Stadium para abrazar a su padre, Pep Guardiola (55), que acababa de lograr un nuevo título para el Manchester City: la imagen del abrazo entre las serpentinas se volvió viral y la prensa consideró que había sido ella la gran protagonista de la fiesta del fútbol.
Para millones de jóvenes, en especial los de la generación Z, María es sinónimo indiscutido de moda y lifestyle. Cuando publica algo en sus redes, un millón de seguidores le pone, al segundo, corazones a sus contenidos. Aunque muchos podrían señalarla como nepobaby o ubicarla entre las FADs (footballers’ aspirational daughters), la mayor de los tres hijos que tuvieron Pep y Cristina Serra (53) está abriéndose camino con estilo propio. Graduada en Fashion Business en el Instituto Marangoni de Londres, donde vive desde sus 15 años, realizó pasantías en Dior, Helmut Lang y Victoria Beckham. “Si bien disfruto de ‘influir’, no hay mayor propósito que usar esa influencia para ayudar. Me criaron para comprender el privilegio de mis circunstancias”, sostiene. En 2024, lanzó una colección cápsula con la firma palestina Olive Levantea, y destinaron el 50% de las ganancias a ayuda humanitaria. Además de gestionar la comunicación de la Fundación Guardiola Sala, María suele utilizar sus propias redes para causas sociales, un legado que —entre muchos otros— heredó de su familia.
MODA, COMPROMISO Y PASIÓN
El fútbol, con sus fixtures, sus torneos, sus pretemporadas y un mercado de pases que exigía tener las valijas preparadas, marcó la vida de María, que nació el 28 de diciembre de 2000, casi al final del reinado de su padre en el FC Barcelona. Tenía 9 meses cuando su familia se mudó por primera vez: dejaron Barcelona e iniciaron un periplo de mudanzas por Roma, Brescia, Doha, México, Nueva York, Múnich, Mánchester y Londres.
“El fútbol nunca fue solo un deporte”, dijo ella en el posteo que hizo cuando finalizó el ciclo de Pep como entrenador del Manchester City. Es que el fútbol –tal como le contó a Vanity Fair– le dio forma a gran parte del recorrido de su familia: ella, incluso, soñó con ser futbolista, y luego de graduarse tuvo el primer trabajo en un local de un club de fútbol. “Le debemos nuestra vida a este deporte y al talento excepcional de mi padre”, dice. De Pep, de quien proclama su orgullo y admiración a los cuatro vientos, dice: “Bromeamos diciendo que heredé su tozudez. Cuando nos proponemos algo, lo perseguimos con visión de túnel hasta lograrlo”. La independencia y el sentido estético los sacó de su madre, cofundadora de la tienda de lujo Serra Claret: “Ella es muy elegante e influyó incluso en la forma de vestir de mi padre. Si alguna vez lanzo mi marca, ella será mi referente”. Y también contó: “Mis padres siempre me han aconsejado que encuentre lo que me apasiona. Me animan a probar cosas nuevas, a aceptar el fracaso y a seguir buscando hasta encontrar mi vocación, porque cuando lo haga, la dedicación plena será algo natural. Todavía estoy explorando mi camino”. Y mientras sigue trabajando en el mundo fashion, acaba de terminar un máster en la SOAS University de Londres sobre humanitarismo y resolución de conflictos.
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