ESPNOur guide to every NFL Week 4 game: Matchup previews, predictions, picks and nuggetsThe Jerusalem PostLibra travel insurance coverage for affected flydubai passengers to be extended for freeESPN DeportesGurú de las Diagonales: Los Packers son lo que pensábamos que eranInquirerEx-BFP chief pleads not guilty in P4-M bribery caseZDF heuteEntdecken Sie das ZDF-NachrichtenstudioSözcüSon dakika... Ataşehir Belediye Başkan Vekili Murat Güneş gözaltına alındıSportstarAsian Games 2026, IND vs PAK: Saim Ayub gives a ‘rocking baby’ send-off to Vaibhav Sooryavanshi in cricket gold medal match매일경제美의원 “당장 문 닫아라”…스타벅스 中 신규 매장 논란 이유Het Laatste NieuwsGeen Lotte Kopecky, wel wereldkampioene Demi Vollering: wie pakt Europese titel bij vrouwen?RTL BoulevardAmerikanen willen fitte kandidaten parlementsverkiezingen VSLa NaciónFranco Colapinto en el Gran Premio de Bahréin en Malasia de Fórmula 1, en vivoWirtualna PolskaWielka eskalacja po wyborach w Rosji? Iwan Preobrażeński: Kreml szykuje coś gorszego
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, October 3, 2026

La inflación, problema político

Translate

MADRID.- Los últimos datos sobre la evolución de los precios lanzan una señal de alerta sobre el ya maltrecho poder adquisitivo de los hogares. En septiembre, la inflación acumuló en España una subida del 4,9% respecto a hace un año, empujada por el encarecimiento de la energía como consecuencia de los conflictos armados tanto en Irán como en Ucrania. En lo que va de año los combustibles se han disparado más de un 21% y el anunciado veto de Estados Unidos a las ventas de diésel no va a hacer sino agravar la crisis a esta orilla del Atlántico en los próximos meses. La escalada ha dejado de ser una amenaza transitoria para convertirse en una emergencia económica, social y política.

Fue Milton Friedman, padre del neoliberalismo de la Escuela de Chicago, quien desarrolló la idea de que la inflación es un tributo invisible, del que nadie se responsabiliza pero que todos los ciudadanos acaban pagando, especialmente las capas menos favorecidas de la sociedad. En el caso de España, está subiendo muy por encima de sus socios europeos: los precios en la zona euro se situaron en agosto en el 3,3%.

Con el objetivo de mitigar el impacto de la inflación, el gobierno español acaba de renovar el denominado escudo social anticrisis, que contiene rebajas fiscales a la gasolina y al diésel, y amortigua la subida de la tarifa del gas y de la bombona de butano. Sin duda es un alivio para los hogares a las puertas del invierno y la temporada de calefacciones, así como para los sectores que más dependen del combustible para su actividad, como la agricultura y el transporte. Pero cuando una política deja de ser temporal hay que preguntarse por la factura: en en este caso ya asciende a 12.000 millones de euros, lo que reduce el margen fiscal del gobierno ante la ausencia de presupuestos en toda la legislatura.

No solo la cesta de la compra se resiente de la presión al alza de los precios. También, de forma notable, la vivienda, fuente de un profundo malestar social que ha aflorado tras el desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid.

Para las autoridades monetarias el temor es que las subidas de precios se extiendan a servicios y salarios, lo que en el manual de los bancos centrales se traduciría en nuevas subidas de los tipos de interés. Estos ya se encuentran en su nivel más alto desde abril de 2025 y cada subida de la hipoteca añade presión sobre los presupuestos de los hogares. Y los expertos avisan: habrá nuevas subidas en los próximos meses.

Es ese el escenario en el que se van a dirimir las próximas elecciones, en España y en otras democracias occidentales. Porque la inflación no es un simple fenómeno monetario o económico, ni un concepto abstracto, sino un factor que erosiona la capacidad de gasto y la estabilidad financiera de las familias. Es, ante todo, un problema político.

View the original on La Nación →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.