Santa Susanna reúne a más de 2.300 atletas de 98 países en el Campeonato Mundial de la IFBB
Santa Susanna vuelve a convertirse este fin de semana en el epicentro internacional del fitness y el culturismo. El municipio acoge el Campeonato Mundial y Congreso de la IFBB, una competición que reúne a más de 2.300 atletas de 98 países. Detrás de los músculos, las coreografías y las poses sobre el escenario hay muchas horas de entrenamiento, sacrificios personales y, sobre todo, historias muy diferentes. Cinco representantes españoles nos explican cómo han llegado hasta aquí.
Meritxell Llargués demuestra que nunca es tarde para descubrir una nueva pasión. Psicóloga, emprendedora y madre, empezó a entrenar cerca de los 40 años, buscando un espacio para cuidarse. "Quería encontrar un momento para mí, porque entre el trabajo, los hijos y todo lo demás, a veces te olvidas de ti misma", explica.
Lo que comenzó como una afición terminó convirtiéndose en una pasión que la llevó a competir primero en Fit Model y, ahora, en Bikini. Lleva alrededor de seis años trabajando para conseguir su físico y reconoce que la preparación exige una disciplina constante. "Es 24 horas, los siete días de la semana. No puedes pensar que porque hoy no tienes ganas no vas a hacerlo".

Competir también supone un importante esfuerzo económico. A los gastos de inscripción, entrenador, dieta y desplazamientos se suma, en el caso de las mujeres, el vestuario y la puesta en escena. "Un bikini puede costar entre 400 y 500 euros, aunque algunos llegan a los 1.200. Y luego, el tinte del pelo y el maquillaje son otros 300", explica Llargués.
Por su parte, Inés Cerezo lleva prácticamente media vida vinculada al entrenamiento. Empezó a ir al gimnasio con 14 años y desde adolescente soñaba con competir, aunque tardó casi diez años en dar el paso. "Siempre había querido hacerlo, pero me costaba encontrar a alguien en quien confiar para que me llevara. Era algo que tenía pendiente".
A sus 36 años, compagina su trabajo como nutricionista y entrenadora con una preparación que incluye cinco días de entrenamiento semanal, cardio y sesiones de poses. Reconoce que lo más complicado llega durante las fases de restricción calórica: "Hay momentos en los que estás con pocas calorías y mentalmente se hace muy duro. También tienes que renunciar a vacaciones, planes y comidas con amigos".

Después de proclamarse campeona en Malta y subcampeona en Tenerife, llega a Santa Susanna con mucha ilusión y un objetivo ambicioso: "Estoy muy orgullosa del físico que he conseguido y de todo el trabajo que hay detrás. Mi sueño es ser campeona del mundo".
A Miguel Ángel Vázquez una lesión en las artes marciales lo llevó al gimnasio, y lo que empezó como una forma de recuperarse acabó convirtiéndose en una pasión. "Siempre me había llamado la atención el culturismo, pero cuando empecé a entrenar y vi cómo evolucionaba mi cuerpo, me enganché", recuerda.
A sus 38 años, además de competir, trabaja como entrenador y llega al Mundial acompañado de seis deportistas a los que también ha preparado para esta cita. Para él, representar a Ceuta tiene un significado especial: "Después de todo lo que ha pasado ahí en Ceuta, al menos tenemos una representación aquí en Santa Susanna. Para mí es un orgullo, un honor. Estoy representando España, Andalucía y, a mi ciudad, que es Ceuta".
Vázquez destaca también el crecimiento del culturismo en su ciudad y el esfuerzo que hay detrás de cada deportista. Su temporada ha sido especialmente intensa, con 14 competiciones y, aunque sabe que la decisión final depende de los jueces, no esconde sus aspiraciones: "Las expectativas siempre son altas. Me gustaría llegar a la final y, si puede ser, llevarme el oro".

Para Gina Balicoi, este Mundial supone mucho más que una competición. A sus 45 años, madre de tres hijos y trabajadora del gimnasio CeeC en Berga, se estrena sobre el escenario después de años vinculada al culturismo como jueza. "No me llama mucho el escenario pero este año me he atrevido. Ha sido también un reto para mi me romper este miedo de ponerme tan expuesta".
Su pareja, Mario, que también es su entrenador, la ha acompañado durante todo el proceso. Balicoi reconoce que lo más complicado no ha sido el entrenamiento, sino la alimentación y las restricciones: "Lo que más me cuesta es la comida. A veces preparo cosas para mis hijos que yo no puedo comer, y eso se hace duro".
Más allá del resultado, quiere que su experiencia sirva para animar a otras mujeres a cuidarse, independientemente de su edad o de sus responsabilidades familiares. "Muchas veces decimos que no tenemos tiempo porque tenemos hijos, trabajo y mil cosas, pero también tenemos que pensar en nosotras. Si nosotras no estamos bien, los demás tampoco".

Anselmo Cortado empezó a entrenar en 1984 para ganar masa muscular y reforzar su cuerpo para las artes marciales. Más de cuatro décadas después, el culturismo sigue formando parte de su vida. A sus 61 años, es el representante español de mayor edad y asegura que ha aprendido a adaptar los entrenamientos a las necesidades de su cuerpo.
El año pasado se proclamó campeón del mundo y ahora busca repetir el éxito en Santa Susanna, su casa. “Competir aquí, con tu familia, tus amigos y toda la gente que te conoce, es algo diferente”, dice emocionado. A pesar de su edad, su ambición sigue intacta: “Ganar siempre es el sueño. Quien diga que lo importante es participar es mentira”.
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