Apostar por el gobierno

Aplaudimos la propuesta de la senadora Paulina Núñez, quien el viernes 16 de octubre ingresó una indicación para hacer efectiva la prohibición de las casas de apuestas en línea y agravar las sanciones a quienes insistan en explotar esta industria.
Tal como declaró la senadora, “el Estado no puede transformarse en socio tributario de un problema que tiene el deber de prevenir. No podemos evaluar este negocio solamente por cuánto recauda, ignorando sus consecuencias sociales y los riesgos de criminalidad asociados a su explotación ilegal”.
Sería una muy buena noticia que el Ejecutivo se plegara a la visión de Núñez y de numerosos parlamentarios, de todos los sectores, que se han pronunciado en esa dirección. No es imposible; el mismo gobierno, el pasado viernes, optó por no ingresar dentro de plazo las indicaciones que insistían en la necesidad de regular. La evidencia científica es concluyente: el modelo de negocio no se sostiene sobre el jugador ocasional, sino en quienes ya no pueden dejar de apostar. Su rentabilidad proviene del daño que causa a la salud pública y, en último término, a las familias.
El camino es prohibir y hacer efectiva dicha prohibición. Si los tres poderes del Estado se coordinan, es posible.
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