Tijanovich con Olé: del "Maradona era muy feliz con los jugadores" al "agradecerle lo que hizo por mí"

Quedar marcado en la vida de alguien. Ser esa persona por la cual muchos se motivan, se alegran o incluso se entristecen al recordar. Maradona era, es y será un ejemplo claro de esto. Miles de argentinos, día a día, sonríen cuando sus pensamientos los llevan a alguna vieja anécdota del Pelusa. Esos mismos, cada tanto, largan alguna lagrimita cuando se acuerdan de que ya no está entre nosotros en el plano terrenal, pero que va a vivir siempre en los recuerdos de todo un pueblo. El Diego siempre le va a traer emociones a la gente, a su gente. Alguien que puede dar fe de esto es Horacio Tijanovich, quien supo ser dirigido por el Diez en su paso por Gimnasia.
El actual jugador de Central Córdoba, en un mano a mano con Olé, contó sus recuerdos, anécdotas y momentos graciosos e incluso tristes junto al Diego. Además, comentó su presente en el Ferroviario, con el que tiene partidos clave pensando en la salvación.
Horacio Tijanovich con Diego Maradona en Gimnasia.
Horacio Tijanovich con Olé:
- Con Central Córdoba están a las puertas de un partido que puede ser definitorio para ustedes, como lo es el duelo contra Newell's, ¿cómo están viviendo estos días?
-Sí, bueno, es un partido importante. Estamos en una situación que la verdad no queríamos estar cuando arrancó el año. Con el cuerpo técnico que también estaba anteriormente, habíamos planificado otra cosa, pero bueno, nos tocó esta situación y hoy tenemos que seguir luchando. Es un partido muy importante, sería volver al triunfo que necesitamos como grupo también. Estamos trabajando bien, venimos de tres empates seguidos y ganar en una cancha difícil, como es la de Newell's, también sería muy bueno para sellar la permanencia.
- Como parte de los referentes del plantel, ¿qué les decís a tus compañeros? ¿Qué les decís a los más chicos?
-Los que tenemos un poco más de recorrido tratamos de darles apoyo y seguridad a los más chicos. Eso también es importante para el grupo. Chicos que se sumen, que estén con ganas y puedan también afrontar este momento con tranquilidad. Obviamente que nos toca un partido muy importante, ya sea para el grupo como para el club, pero vamos con esa tranquilidad de que si hacemos lo que trabajamos la semana, podemos también ganar este partido.
-Y al hincha, en momentos así que tal vez la paciencia juega en contra muchas veces, ¿qué se le dice?
-Entendemos por ahí la bronca y el enojo muchas veces del hincha, que está en su derecho de reclamar. Nosotros trabajamos día a día para sacarlo adelante. Sabemos que el fútbol argentino es muy parejo, es muy difícil, pero estamos muy comprometidos. Ojalá, como digo, que se nos dé este resultado de poder ganar para afianzarnos y también seguir generando puntos para sellar la permanencia.
-En el momento de la llegada de Seba Domínguez, ¿el equipo cambió un poco? ¿Se sintió el cambio de cuerpo técnico?
-Lo de Pusineri fue un tema personal de él. Nos pegó que se haya ido de esa manera, porque por ahí nosotros nos sentimos un poco en deuda con él. Pero bueno, ya cambiando el chip con Seba, tuvimos dos o tres partidos que lo hicimos de la mejor manera, pero nos fuimos apagando. El equipo se fue también cayendo, desgastándose por el correr del tiempo, del año. Volvimos a estos tres empates, que pudimos recuperarnos, pero necesitamos triunfos para poder también tener esa confianza. Trabajamos muy bien, es un cuerpo técnico que le gusta laburar, así que nada, estamos contentos con eso.
-A vos te tocó afrontar una temporada casi similar con Gimnasia, en ese momento, con Maradona como entrenador. ¿Cómo eran esas situaciones de nerviosismo dentro del vestuario, pero con alguien como Maradona dándote las indicaciones?
-En Gimnasia fueron dos años también, seguidos con ese tema del promedio, del descenso. Nos habíamos salvado el año anterior, cuando estaba el Indio Ortiz. Nos tocó, con la llegada de Diego también, afrontar la lucha por el descenso. Todos luchan por lo mismo, y bueno, tenerlo a Diego sí era como esa motivación extra, obviamente.
-Con su característica personalidad, ¿qué les decía antes de esos partidos? ¿Los distendía o era más serio que de costumbre?
-No, no, siempre con esa energía que tenía él, vivía el fútbol de una manera única, obviamente nos decía que pidiéramos la pelota, quería que juguemos. Pero bueno, uno obviamente, salía al partido y después por ahí los nervios te llevan a vivir de otras formas las situaciones, pero sí, tenerlo fue algo increíble.
-¿Y en las concentraciones?, se dice que era un gran jugador de truco.
-Sí sí, no tanto en las concentraciones, hemos concentrado muchas veces en el predio de AFA, y a él le encantaba. Habían algunos que jugaban al truco, al póker otros a la play. Le gustaba mirar, estar atento. Pero sí en los asados, comíamos en la casa de Lucas Licht y ahí sí, le gustaba el truco le gustaba todo eso. Era muy feliz con los jugadores.
El duro golpe por la muerte del Diez y el triunfo emotivo en Liniers
-¿Cómo fue para ustedes como plantel el fallecimiento de él y cómo fue tener que jugar un partido 48hs después de que pasara?
-Fue muy duro. Nosotros lo habíamos visto en el día del cumpleaños que él va al Bosque, que bueno, estaba todo el tema de la pandemia y lo vimos muy apagado. Después cuando nos avisan, sinceramente, en lo personal, yo decía que no podía ser. Hablaba con mi papá, con mi mamá, le decía, no puede ser, seguramente en un momento va a llegar una noticia de que era falso, que está todo bien. Y nada, después nos mandaron un mensaje, que teníamos que ir a la Casa Rosada a despedirlo. Fue muy duro. Porque también, más allá de que era nuestro técnico, era Diego, era el ícono del fútbol argentino. Entonces fue muy duro. Después ese partido, jugamos en cancha de Vélez, lo ganamos y fue como un regalo también, una ayuda desde arriba.
-¿Sigue siendo una motivación y un logro en tu carrera haberlo tenido como entrenador?
-Uno juega al fútbol porque es su sueño y lo que ama desde chico, pero sinceramente nunca en la vida me imaginé que lo iba a conocer. Como seguramente un niño hoy que sueña conocer a Messi. Yo lo tuve a Diego, que para mí es lo más grande que existe. Entonces me quedo con eso, con los lindos recuerdos que viví con él. No soy mucho de hablar porque nunca hago notas sobre él porque también era muy vergonzoso cuando lo tenía. Solamente le pedí una firma para mi viejo, una foto después de un partido y después dos o tres fotos que me sacaron en las prácticas, pero nada más. Era muy intimidante, digo yo.
Horacio Tijanovich con Diego Maradona.
La firma de la camiseta y el pedido especial para su viejo
-¿Te acordás de alguna anécdota?
-Anécdotas hay muchas, pero creo que con la que me quedo es cuando yo le pedí al utilero del club si me podía hacer firmar la camiseta por el Diego para mi viejo. El utilero siempre hacía eso, iba y llevaba camisetas para que le firme. Vuelve con la camiseta mía y me dice el Diego dice que vayas vos. Y a mí me entraron unos nervios, porque digo no, la puta madre, ¿qué hago ahora? Bueno, voy, golpeo la puerta y medio con una voz de enojado, me dice, ¿quién es?. Soy yo Tija le dije. Y me dijo que pasara. Y yo, uy, la puta madre, estará de mal humor. Y me dice, ¿qué pasa? . No, Diego, viste, yo medio tímido, Diego, ¿si puede ser una firma? Quiero llevarle a mi papá la camiseta. Pero sí Tija, vení, me dice. Y se empezaron a reír todos. Me preguntó qué hacía mi viejo y le conté que vivía en un campo, era asador. Y me dice, ¿ah sí?, decile que quiero que me haga un asado. Maradona me está pidiendo que le haga un asado mi viejo. Cuando después lo llamo a mi papá, le digo che, pa, te conseguí una camiseta firmada, el Diego quiere que le hagas un asado. Y mi viejo se volvió loco, quería ir para Buenos Aires.
-Lo que generaba él. Más allá de todas las canchas a las que íbamos, que eran una locura, en las provincias que nos tocaban jugar. En el predio, habían no sé 200, 300 personas por día cuando antes nosotros entrenábamos y no iba nadie. Era un tipo que vivía su vida a un mil por ciento de lo que vivían los demás.
-¿Y eso vos, en algún momento, te llegás a acoplar a lo que era el ritmo de su vida?
-Pasa que el jugador de fútbol, o sea, nosotros como jugadores pasábamos a cuarto plano. Nosotros siempre decíamos que jugábamos y el estadio se caía porque entraba Maradona y a los dos segundos cuando ya pasaba él nos puteaban a nosotros. Es algo que no llegas a contemplar lo mucho que lo quiere la gente. Y bueno, también lo que me pasó ese día en el velorio, fue la vez que más gente vi llorar en mi vida. Sentía ese dolor que había en las calles, en todos lados. Creo que fue un golpe muy duro para todos. Hasta hoy yo sigo sin entender cómo hay tantos jugadores grandes, leyendas, que siguen vivos y siguen en la tele, siguen en todos lados. Y digo, cómo el Diego no está acá.
-Si tuvieras la oportunidad de volver a ver al Diego, ¿qué le dirías?
-Primero agradecerle. Por haber estado en el mismo lugar que estuve yo. Él era muy humano con el jugador de fútbol. Pero sí agradecerle lo que hizo por mí. Fue una persona muy noble, muy sencilla. Todos lo veían como una persona famosa y nosotros lo teníamos ahí al lado. Venía, me preguntaba cómo estaba mi hija, cómo estaba mi familia. Le agradecería y lo disfrutaría un poco más. Yo creo que lo disfruté al máximo, pero me hubiera gustado compartir más cosas.

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