Santa Verónica recuperó sus playas y la esperanza: la historia del balneario del Atlántico que el mar estuvo a punto de borrar

Comunicador Social-Periodista Universidad Autónoma del Caribe- Barranquilla
Durante años, Fabián Jiménez Lascarro tuvo que acostumbrarse a ver cómo el mar avanzaba sobre el restaurante El Encanto de la Sirena, un negocio que su familia ha mantenido durante más de medio siglo en las playas de Santa Verónica, corregimiento de Juan de Acosta, en el departamento del Atlántico.
Primero desapareció una parte de la arena donde los turistas acostumbraban a caminar y descansar. Después, las olas comenzaron a golpear los quioscos. Uno tras otro, aquellos espacios donde las familias se sentaban a comer pescado frente al mar terminaron derribados por la fuerza del agua.
“Perdimos como cinco o seis quioscos. El mar los iba tumbando, al punto de que ya estábamos quedando sin quioscos. Y no solamente aquí, en otros restaurantes también se llevó más o menos esa cantidad”, recuerda Jiménez, quien calcula que en un periodo de entre seis y diez años desaparecieron unos 60 o 70 metros de playa frente a su establecimiento.
Para contener el avance del mar, recurrieron a sacos, grandes bolsas de protección y a la ayuda de organismos de atención de desastres, la Alcaldía y la Gobernación. Pero cada temporada de oleaje dejaba nuevas pérdidas y menos espacio para atender a los visitantes.
El problema no terminó en los quioscos destruidos. También se llevó buena parte de los ingresos de las familias que viven del turismo en este balneario, ubicado sobre la costa del Atlántico, en el corredor que comunica a Barranquilla con Cartagena.

Foto:Carlos Capella-Gobernación
“Los turistas llegaban aquí y se iban porque no había playa. Nos tocaba rogarles para que se quedaran, pero a veces no se quedaban. Hubo muchas pérdidas económicas”, cuenta el comerciante.
Ahora, cuando mira desde su restaurante hacia el mar, encuentra un paisaje distinto. La franja de arena volvió a extenderse frente a los establecimientos y los visitantes han comenzado a regresar.
Esa transformación se puede apreciar gracias a la Gobernación del Atlántico, que a través de un largo y cuidadoso proyecto de ingeniería, para obras de estabilización y recuperación de las playas, destinó 94 mil millones de pesos que hoy le permiten a Santa Verónica y al turismo del Caribe colombiano traer de vuelta los servicios que ofrece el balneario.
La intervención permitió recuperar aproximadamente 2,1 kilómetros de litoral y más de 80.000 metros cuadrados de playa, una superficie equivalente a más de once canchas de fútbol reglamentarias. Según las cifras del proyecto, más de 8.000 habitantes se benefician de una obra que busca devolverle al corregimiento su principal atractivo turístico y protegerlo frente a la erosión.
Cuando el mar también se llevó a los turistas
La erosión costera transformó durante los últimos ocho años la vida de Santa Verónica. Lo que durante décadas fue un destino tradicional para familias de Barranquilla y otros municipios del Atlántico comenzó a perder su atractivo a medida que desaparecía la arena.

Foto:Gobernación del Atlántico
Para los restaurantes instalados frente al mar, la situación llegó a comprometer su permanencia. Los visitantes encontraban poco espacio para permanecer en la playa y muchos optaban por continuar hacia otros balnearios.
Jiménez recuerda que hubo temporadas en las que el panorama era desolador. El restaurante seguía abierto, pero las ventas apenas alcanzaban para sostener una parte de sus obligaciones.
“Vendíamos 800.000 pesos, un millón, un millón y pico en un fin de semana. De ahí no pasábamos. Y así duramos mucho tiempo. Estábamos endeudados, les debíamos a los proveedores. Era difícil la situación”, relata.
Estábamos endeudados, les debíamos a los proveedores. Era difícil la situación
Fabián Jiménez Lascarro, comerciante de Santa Verónica
El deterioro de la playa afectó a toda una cadena de actividades económicas. No solamente a quienes vendían almuerzos, sino también a los trabajadores de los restaurantes, proveedores, vendedores y prestadores de servicios turísticos.
“Este era un fantasma aquí porque la gente no venía. La gente llegaba y se devolvía”, dice Jiménez al describir los momentos más difíciles.
Érica Patricia Molina Alba, propietaria del restaurante ‘Frontera de Érica’, recuerda que el problema había golpeado las finanzas de numerosas familias.
“Nosotros los veroniqueros estábamos endeudados, estábamos quebrados”, afirma.
Para ella, la recuperación no comenzó únicamente cuando volvió a aparecer la arena. También estuvo acompañada de actividades de promoción turística que ayudaron a cambiar la percepción sobre el balneario.
“Este cambio se vio desde el primer momento que empezó el proyecto, desde que se colocó la primera piedra”, señala.
Y agrega: “Nos han realizado festivales y mucha publicidad mostrando lo bello que es nuestro balneario desde el primer día que empezó el proyecto”.
La ingeniería que permitió recuperar la playa
La solución ejecutada en Santa Verónica fue mucho más allá de una intervención de embellecimiento. La Gobernación del Atlántico puso en marcha un proyecto de estabilización costera mediante la construcción de espolones y obras complementarias para recuperar la franja de arena.
Los espolones son estructuras que se extienden desde la costa hacia el mar y que buscan modificar el comportamiento de las corrientes y del transporte de sedimentos. Su función es contribuir a reducir la pérdida de arena y favorecer su acumulación en sectores determinados de la playa.

Foto:Gobernación del Atlántico
En Santa Verónica, este sistema se complementó con trabajos de recuperación de playa, con el propósito de restablecer espacios que habían desaparecido por el avance del agua.
El resultado reportado por la Gobernación es una franja costera recuperada de aproximadamente 2,1 kilómetros y una superficie superior a 80.000 metros cuadrados de arena.
La dimensión del proyecto también se refleja en la inversión: $94.000 millones destinados a atender una problemática que no solamente amenazaba establecimientos comerciales, sino también viviendas y actividades económicas vinculadas al litoral.
Estamos recuperando las playas de Santa Verónica y devolviéndoles a sus habitantes la posibilidad de mirar el futuro con esperanza
Eduardo Verano, Gobernador del Atlántico
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, considera que la obra representa una nueva etapa para Santa Verónica.
“Estamos recuperando las playas de Santa Verónica y devolviéndoles a sus habitantes la posibilidad de mirar el futuro con esperanza”, afirma.
Para el mandatario departamental, la intervención demuestra la importancia de actuar sobre las causas del deterioro costero y no limitarse a soluciones temporales.
“Esta obra demuestra que, con planificación, ingeniería e inversión pública, podemos enfrentar problemas históricos y convertirlos en oportunidades para nuestra gente”, sostiene.
Sin embargo, la recuperación de la playa también plantea el reto de hacer seguimiento al comportamiento de la costa y mantener las condiciones necesarias para preservar los resultados de la intervención.
De un millón a cuatro millones de pesos en ventas
En el restaurante El Encanto de la Sirena, el cambio se refleja en las cuentas de los fines de semana.
Fabián Jiménez asegura que, después de años en los que las ventas difícilmente superaban el millón de pesos, ahora el establecimiento registra ingresos de entre tres y cuatro millones de pesos durante un fin de semana.
“Ahora se venden tres millones, cuatro millones, tres millones y medio. Ya es diferente”, cuenta.

Foto:Gobernación
Se trata de un incremento considerable para un negocio familiar que durante años tuvo que enfrentar la pérdida de sus instalaciones y la disminución de clientes.
Jiménez calcula que la recuperación de visitantes comenzó a hacerse más visible hace unos cuatro o cinco meses, a medida que las obras permitieron contar nuevamente con una playa más amplia.
“La reactivación va creciendo, poco a poco va subiendo, porque usted sabe que no es fácil recuperar la economía. Aquí el turismo estaba perdido totalmente”, explica.
El regreso de los visitantes también ha comenzado a modificar las decisiones de inversión de su familia.
Después de perder varios quioscos por la erosión, decidieron construir uno nuevo de dos pisos, una apuesta que no se habrían atrevido a hacer cuando el mar seguía avanzando sobre el restaurante.
“Hemos invertido. Ya hicimos un quiosco de dos pisos porque ahora hay ganas, hay actitud de trabajar. Sabemos que esto va para adelante y hay que invertir para mejorar y tener un buen negocio”, señala.
Su propósito es ofrecer mejores instalaciones y servicios a quienes vuelven a visitar Santa Verónica.
Para un establecimiento con más de 50 años de historia familiar, recuperar la playa también significa recuperar la posibilidad de proyectarse hacia el futuro.
El turismo vuelve, pero aparecen nuevos desafíos
La ampliación de la playa ha permitido que regresen visitantes que durante años dejaron de frecuentar Santa Verónica. Sin embargo, ese retorno también ha puesto sobre la mesa la necesidad de mejorar la organización del balneario y el manejo de los espacios públicos.
Jiménez cuenta que los propietarios de los restaurantes realizan labores de limpieza frente a sus establecimientos, pero considera que todavía hace falta una mayor coordinación para mantener la playa en buenas condiciones, especialmente los domingos, cuando aumenta la presencia de excursionistas.
Una de sus preocupaciones está relacionada con los llamados paseos de olla, familias y grupos que llegan con sus propios alimentos y bebidas para pasar el día frente al mar.

Foto:Gobernación
El comerciante considera que las autoridades deben organizar mejor estas actividades para facilitar la convivencia entre visitantes y establecimientos turísticos.
“Estamos esperando de parte de las autoridades normalizar esa parte”, afirma.
Su preocupación refleja un desafío que acompaña la recuperación de Santa Verónica: aprovechar el aumento de visitantes sin descuidar la limpieza, la convivencia, el acceso público a la playa y la sostenibilidad de las actividades económicas.
La recuperación física del litoral abre nuevas posibilidades para restaurantes, vendedores y operadores turísticos, pero el fortalecimiento del destino también dependerá de la calidad de los servicios y de la capacidad para conservar el espacio recuperado.
Un nuevo capítulo para Santa Verónica
Para el gobernador Eduardo Verano, la entrega de las obras constituye un paso importante en la recuperación de uno de los destinos tradicionales de sol y playa del departamento.
“Santa Verónica renace con sus playas recuperadas, nuevas oportunidades para el turismo y mejores perspectivas para la economía local”, señala.
Santa Verónica, gracias a este gran proyecto, renació
Érica Patricia Molina Alba
La expectativa es que la nueva franja de arena permita consolidar nuevamente la actividad turística, fortalecer los establecimientos existentes y generar mejores condiciones para quienes dependen económicamente de la llegada de visitantes.
Érica Patricia Molina Alba resume ese cambio con una frase que se repite entre quienes han vivido los años más difíciles del balneario.
“Santa Verónica, gracias a este gran proyecto, renació”, afirma.
La comerciante agradece al gobernador Verano y a las personas que participaron en la recuperación de la playa, una intervención que, según cuenta, les permitió dejar atrás parte de las dificultades económicas que enfrentaban.
“Gracias a este gran proyecto, gracias a nuestro gobernador Verano y a todas las personas que pusieron un granito de arena para que esto hoy sea una realidad. Hoy Santa Verónica es otra, con mucho turismo”, expresa.
En El Encanto de la Sirena, Fabián Jiménez tiene una manera más sencilla de medir lo que ha ocurrido. Durante años contó los quioscos que se llevaba el mar. Ahora cuenta los visitantes que regresan y los ingresos que le permiten sostener el restaurante.
Frente al establecimiento, donde las olas llegaron a golpear las estructuras y obligaron a las familias a retroceder, vuelve a extenderse una franja de arena que él calcula en unos 80 metros.
No olvida los cinco o seis quioscos que perdió ni los años en los que tuvo que pedirles a los turistas que no se marcharan. Tampoco desconoce que recuperar por completo la economía llevará tiempo.
Pero después de más de medio siglo de historia familiar frente al mar, tiene motivos para volver a invertir en el negocio. El quiosco de dos pisos que acaba de construir es una muestra de esa confianza.
En Santa Verónica, donde durante años el mar fue ganando terreno y dejando negocios vacíos, la recuperación de la playa empieza a cambiar también la historia de las familias que viven de ella.
LEONARDO HERRERA DELGANS leoher@eltiempo.com en X: @leoher70
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