El fútbol femenino se enfrenta al reloj biológico
La maternidad y el fútbol llevan años enfrentándose a un mismo problema: el reloj biológico no entiende de calendarios deportivos. Mientras las futbolistas viven sus mejores años profesionales, también atraviesan una etapa especialmente relevante desde el punto de vista reproductivo. La RFEF prepara ahora una iniciativa para intentar que ambas realidades no sean incompatibles.

El ente ha anunciado que presentará oficialmente el próximo 21 de septiembre un acuerdo relacionado con la preservación de la fertilidad y la congelación de óvulos para las internacionales españolas. El proyecto pretende facilitar el acceso a estos tratamientos y asumir los costes derivados de la vitrificación para aquellas jugadoras que quieran conservar esta posibilidad de cara al futuro.
La iniciativa, adelantada por Alexia Putellas, supone un paso más en la mejora de las condiciones de las futbolistas. La medida parte de una realidad: una carrera deportiva de máximo nivel puede coincidir con el momento en el que muchas mujeres desean formar una familia. La propuesta no pretende recomendar que las jugadoras retrasen su maternidad, sino ofrecer una alternativa a aquellas que libremente decidan hacerlo.
Sin embargo, la iniciativa también ha generado una corriente de opinión crítica. El debate gira en torno a una cuestión de fondo: ¿facilitar la congelación de óvulos ayuda realmente a las mujeres a conciliar deporte y maternidad o supone asumir que deben retrasar su maternidad para que su carrera profesional no se vea afectada?
Desde esta perspectiva, ofrecer la congelación de óvulos puede ser una herramienta útil, pero no debería convertirse en la solución principal al conflicto entre carrera y maternidad.
La iniciativa española se suma a un movimiento que ya está presente en otros deportes. La WTA introdujo en 2025 medidas específicas para proteger a las tenistas que se someten a tratamientos relacionados con la fertilidad, mientras que la WNBA contempla ayudas económicas para procesos como la congelación de óvulos, la adopción o los tratamientos de fertilidad.
En el fútbol también se han producido avances. La FIFA establece desde 2020 que una jugadora no puede ser despedida por quedarse embarazada y garantiza un mínimo de 14 semanas de permiso retribuido tras el parto. También se han incorporado medidas como salas de lactancia, servicios de cuidado infantil y seguimiento especializado durante el embarazo y el posparto.
La RFEF ya había dado pasos en esta dirección antes del Mundial de 2023 con un plan de conciliación familiar. Ahora, la congelación de óvulos añade una nueva herramienta a ese camino
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