Cómo Suecia logró disminuir los tiroteos en medio de crisis de violencia por bandas criminales

Luego de una década peleando contra las bandas criminales, pareciera que Suecia comienza a recuperar terreno. “No hubo tiroteos en mayo”, celebraba el titular de un diario luego de años de crisis.
El próspero Estado escandinavo, en otro tiempo elogiado como una sociedad prácticamente ideal, registró más tiroteos mortales per cápita que cualquier otro país de Europa occidental durante la última década. De a poco, los números comienzan a bajar, aunque las bandas criminales siguen buscando entre menores de edad a sus nuevos miembros.

Los números son altos para Escandinavia. En total 23 transeúntes inocentes han muerto y 30 han resultado heridos en tiroteos entre bandas en Suecia durante los últimos tres años, según estadísticas que ponen de relieve la lucha del país por frenar la delincuencia violenta.
Suecia lleva más de una década tratando de contener la violencia de las bandas criminales, vinculada principalmente a ajustes de cuentas y disputas por el control del mercado de drogas. Entre las víctimas inocentes se cuentan personas alcanzadas por balas perdidas, casos de confusión de identidad y familiares de los miembros de bandas que eran el objetivo, según las estadísticas policiales.
Alexander Wallenius, coordinador de operaciones del Departamento de Operaciones Nacionales de la policía sueca, declaró a la prensa local que una de las razones del número de transeúntes heridos es que muchos de los autores de los disparos son jóvenes. “Nos enfrentamos a autores muy jóvenes que, en muchos casos, carecen de experiencia previa en delitos violentos, lo que conlleva un mayor riesgo de que resulten alcanzadas terceras personas o un objetivo equivocado”, afirmó.
Las bandas suecas suelen utilizar las redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada para reclutar a adolescentes a quienes pagan por cometer delitos. A menudo, los reclutados son menores de 15 años, la edad de responsabilidad penal en Suecia, lo que significa que no pueden ser procesados y quedan bajo la tutela de los servicios sociales, convirtiéndolos en activos valiosos para las bandas.
Cifras en descenso
Sin embargo, las cifras están ahora en marcado descenso mientras el país combate una ola de violencia de bandas que involucra a delincuentes extranjeros y a menores de tan solo 12 años. “El hecho de ver titulares que anuncian que no ha habido ningún tiroteo este mes dice mucho”, declaró al Financial Times Ulf Kristersson, el primer ministro sueco de centroderecha que el jueves presentó su renuncia luego de confirmarse el triunfo de la oposición de centroizquierda en las legislativas del domingo pasado.
Su gobierno buscaba la reelección en las legislativas presumiendo de haber logrado contener la delincuencia de las bandas tras cuatro años de intenso esfuerzo. Esto incluyó el aumento de los recursos policiales, la posibilidad de encarcelar a menores y la detención de líderes criminales en Medio Oriente y otras regiones.
Cuando Kristersson llegó al poder en 2022, se producía más de un tiroteo mortal a la semana, una cifra alarmante para un país de apenas 10 millones de habitantes. En el año electoral anterior, Suecia registró 391 tiroteos que se saldaron con 62 muertes. Este año, hasta el 6 de agosto, la cifra se limitaba a 48 tiroteos y 12 fallecimientos.
La reputación del país estaba tan deteriorada que los políticos de las vecinas Dinamarca y Noruega hablaban de “condiciones suecas” para referirse a todo aquello que querían evitar: una espiral de delincuencia tras un período de inmigración prácticamente sin control.

Las bandas suecas prosperaban utilizando plataformas digitales para ofrecer dinero a jóvenes de 12, 13 y 14 años a cambio de cometer asesinatos o atentados con explosivos, tanto dentro como fuera del país.
“Empezaron a utilizar a chicos más jóvenes porque vieron que a los 18 años te caían ocho años de cárcel, pero a los 17, solo ocho meses. Los chicos más jóvenes reclutaban a otros aún más jóvenes. Pronto estábamos trabajando con niños de tan solo 12 años”, afirma Camila Salazar Atías, de Fryshuset, la mayor organización juvenil del país, que gestiona programas para evitar que los jóvenes se unan a bandas o ayudándolos a abandonarlas. Añade que, durante mucho tiempo, la policía “no lograba resolver los delitos, por lo que el mensaje era: haz lo que quieras”.
La policía y los políticos de Suecia afirman que no hubo una “solución mágica” única para reducir la violencia. La policía modificó sus tácticas. Anteriormente, investigaban cada tiroteo y atentado con explosivos por separado, pasando a menudo por alto los vínculos entre delitos similares.
Wallenius explica que, a partir de 2024, el centro nacional de coordinación policial comenzó a recopilar datos y a buscar patrones y conexiones entre distintos delitos, además de identificar a los instigadores. Ahora, la policía ha dejado atrás una actuación meramente reactiva. “Intentamos prevenir los delitos y actuar en una fase temprana para, por ejemplo, detenerlos por tentativa de homicidio”, añade. Señala asimismo que las autoridades necesitaban la colaboración de toda la sociedad, incluidos vecinos, empresas, “el conductor de autobús que tuvo un mal presentimiento o el personal del hotel que percibió algo sospechoso”.

El gobierno también destinó recursos a ganarse el favor de gobiernos extranjeros en los países donde operaban muchos de los líderes de las bandas. El ministro de Justicia de Suecia, Gunnar Strömmer, viajó extensamente para estrechar lazos con las autoridades de países como Túnez, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Turquía e Irak. El año pasado, esta estrategia dio sus frutos con la detención de dos de los tres principales líderes de las bandas: Ismail Abdo, conocido como “Strawberry”, en Turquía; y Mikael Tenezos, conocido como “El Griego”, en México.
El saliente gobierno de Kristersson, respaldado por el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia, había estado impulsando medidas para combatir la delincuencia y la inmigración de cara a las elecciones generales del 13 de septiembre. Así, había anunciado su intención de presentar una ley que obligara a plataformas de redes sociales como TikTok y Snapchat a retirar, en un plazo máximo de una hora, los “anuncios de asesinatos” publicados por bandas criminales, so pena de enfrentarse a fuertes multas.
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