Werner Herzog, cineasta: "Nadie se tomó en serio el corazón de Estados Unidos. Gente mal pagada, privada de derechos, olvidada incluso por el cine"

- "Uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de España": La nueva película del director de 'Celda 211' es un rotundo y escalofriante drama femenino de adolescencias rotas
- Javier Calvo y Javier Ambrossi, directores de 'La bola negra': "España tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos. Hay que arañar la tierra para que salgan"
- Javier Cámara, actor: "Con treinta años no me había pasado la vida por encima, pero ahora me han pasado dos camiones"
Werner Herzog no ha necesitado nunca que el cine se comporte como todos pensamos que debe comportarse el cine. De 'Aguirre, la cólera de Dios' (1972) a 'Fitzcarraldo' (1982), pasando por la sombra vampírica de 'Nosferatu, vampiro de la noche' (1979) o el giro documental de 'Grizzly Man' (2005), su filmografía ha avanzado como una irresistible expedición hacia lo imposible. El Festival de San Sebastián ha reconocido su trayectoria con el Premio Donostia, un homenaje que no parece invitarle tanto a mirar atrás como a seguir preguntándose qué queda por conquistar.
En el certamen, Herzog ha presentado la inclasificable 'Bucking Fastard', una extraña fábula sobre dos hermanas que hablan al unísono, aman al mismo hombre y obligan al mundo a convivir con su propia realidad, un precioso guiño lynchiano al que el soñador de todos no llegó a tiempo. En esta conversación, el cineasta habla del origen de la historia, del humor que atraviesa su obra, de su método de trabajo y de la inquietud política de un terrible presente.

Sobre la historia real de las hermanas de'Bucking Fastard': "Escribí el guion en cinco días, pero es una historia inventada"
"Sería engañoso para el público hablar demasiado sobre las hermanas que hablaban al unísono y que conocí hace décadas. Aquello era fascinante, pensé inmediatamente que debía haber una película. Es algo único, dos gemelas que hablan e incluso se confunden al unísono. Pero quedó latente. Estuvo completamente fuera de mi consideración hasta que escribí mis memorias y pensé: 'Oh, debería hacerlo'. Y solo cuando me alejé de la idea de gemelas y pasé a la de hermanas, entonces se volvió evidente. Pero la historia ya estaba ahí. Le conté la historia a Ariel (Leon Isacovitch), que es productor, y dijo: 'Ah, tienes que escribir un guion. Tú escribes rápido, deberías hacerlo en dos semanas'. Pero lo hice en cinco días. De repente, cobró vida por completo, pero es completamente inventada. No tiene nada que ver con la historia de las gemelas que conocí."
Sobre su encuentro con las hermanas: "Yo fui quien les enseñó a abrir una lata de sardinas. Yo soy Domhnall Gleeson"
"Ellas entendieron que estaba profundamente fascinado por cosas que estaban más allá de la vida práctica cotidiana. Y tuve encuentros muy singulares con ellas. Por ejemplo, yo estoy en la película, en cierto modo. Hay un trabajador social en la película que las ayuda a abrir una lata de sardinas. Yo fui quien les enseñó a abrir una lata de sardinas. Soy Domhnall Gleeson. Cuando vi que no podían abrir una lata de sardinas, les dije que separaran las manos. Les expliqué: 'Tenéis que separarlas'. Solo entonces puedes hacer algo sencillo como abrir una lata de sardinas. También las vi limpiando el apartamento y se quedaron atrapadas entre dos grandes sillas. Se pusieron frenéticas, en pánico, y les dije: 'Parad, parad, parad'. Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Cómo lo resolvemos? Así que mis encuentros personales están en la película. Domhnall Gleeson es, en cierto modo, yo mismo. Pero siendo un actor maravilloso, claro."

Rooney Mara, Kate Mara y Orlando Bloom, protagonistas de ’Bucking Fastard’
Sobre encontrar el tono adecuado: "La gente siempre piensa que soy el sombrío profeta teutón del apocalipsis, y no es así. En todas mis películas hay mucho humor"
"No pensé en el guion nunca con una estructura narrativa. Es inusual porque tiene la lógica de un poema o la lógica de un sueño y, aun así, posee una visión del mundo muy clara. Vi toda la película y simplemente la escribí, sin pensar en qué debía ser para el público. Una cosa siempre estuvo clara para mí mientras escribía: había mucho humor. Y creo que no estuve en la proyección de ayer, pero creo que la gente se rio mucho, algo que me gusta mucho. Me gusta cuando la gente ve el humor. La gente siempre piensa que soy el sombrío profeta teutón del apocalipsis, y no es así. En todas mis películas hay mucho humor, y en esta es muy evidente."
Sobre conquistar lo improbable: "Quiero animar al público a soñar en grande y a soñar con lo casi imposible"
"No seríamos seres humanos de verdad si no tuviéramos grandes sueños y si no hiciéramos cosas que normalmente no haríamos. Uno no mueve un barco por encima de una montaña. Y, sin embargo, lo hace para establecer una gran ópera en la jungla. O no cava un túnel a través de una montaña para encontrar un país donde el amor sea posible. Está en nuestros sueños, en nuestras fantasías, y de eso trata el cine. Pero creo que quiero animar al público a soñar en grande y a soñar con lo casi imposible, que aun así puede hacerse."

Sobre dejarse llevar en el rodaje: "El guion está abierto a que entre la vida"
"No soy perfeccionista, trabajo rápido. Las películas son muy profesionales, no digo lo contrario, no están salvajemente improvisadas. Son muy profesionales, pero yo no soy pedante. Tengo un guion y el guion está abierto a que entre la vida. Por ejemplo, hay una escena en Irlanda en la que se ve la entrada de una cueva en el paisaje y las dos hermanas están sentadas. De repente, entra un ciervo, las mira y les huele la mano. Eso no estaba en el guion, pero había encontrado a alguien que era dueño de ese animal y estaba tan habituado a los seres humanos que no tenía miedo. Dije: 'Esto tiene que estar en la película'. Y no sé qué significa. Es muy misterioso, no explica nada, no tiene una función necesaria en la narración. Es simplemente un momento en el que uno se enfrenta a un milagro. Todo el final en las cuevas es como un extraño milagro."
Sobre su ética de trabajo: "Mis jornadas de rodaje son muy cortas, hay que ser rápido, eso es bueno"
"Duermo muchas horas. Intento dormir nueve horas, diez si es posible. Mis jornadas de rodaje son muy cortas, hay que ser rápido, eso es bueno. Es todo muy tranquilo, es como una cirugía a corazón abierto. Nunca una palabra más alta que otra. Muy profesional, completamente concentrado. Solo estás operando un corazón. Y, cuando haces una operación de corazón, no me interesa cortarte el pelo también. Me interesa la cirugía a corazón abierto. Como filmo lo que necesito para la pantalla, mis jornadas de rodaje son muy cortas. A menudo terminan a las tres y media de la tarde. Ariel podría confirmarlo, no tuvimos ni un día, ni uno solo, con una hora extra. Algunas incluso fueron de menos horas de las planeadas. Podría haber terminado a las siete sin pagar horas extra, pero acababa a las tres y media o a las cuatro. Y decía: 'Esto es todo por hoy. Disfrutemos del día'. Y monto muy rápido, igual que ustedes tienen que escribir inmediatamente su artículo. 'Grizzly Man', que dura casi dos horas y es muy compleja, la monté en nueve días. Otros habrían montado durante un año y medio. Y mis jornadas de montaje normalmente son solo de seis horas. Voy a casa de mi montador, donde tiene sus herramientas de edición, después del tráfico de la mañana para no quedarme atascado en Los Ángeles. Así que llego a las diez y, a las cuatro de la tarde, digo: 'Ya hemos hecho suficiente. Hemos montado doce minutos de la película'. Otros dedicarían tres semanas a eso."

Sobre el los resultados de AfD en Alemania: "Hay que dar una respuesta política, hay que mirar a la gente y ver por qué vota por ellos"
"Está ocurriendo en muchos países. Tiene raíces complicadas. En Alemania, por ejemplo, hay voces en los medios que dicen que tenemos que actuar contra ellos por la vía judicial y prohibir la existencia del partido. Creo que es un enfoque equivocado. Hay que afrontarlo políticamente. Hay que dar una respuesta política. En Alemania se ha hecho muy visible en estas elecciones regionales, en Sajonia-Anhalt, donde la AfD tuvo casi un 44%, y eso es mucho. Y los partidos establecidos solo tuvieron un 17%, un 8%. Así que hay que tomárselo en serio. Hay que mirar a la gente y ver por qué vota por ellos, qué está yendo mal. E inmediatamente se ve que sus pensiones son más bajas. Están abandonados, privados de derechos, no completamente integrados en el cuerpo de Alemania. Así que miren cuáles son los problemas de estas personas y den la respuesta política correcta. Entonces los partidos de derecha seguirán existiendo, pero no tendrán tanta relevancia. Es un problema político, no un problema de jurisdicción."
Sobre el auge de la extrema derecha internacional: "Trump no fue elegido por la influencia rusa. Eso es una tontería"
"En Inglaterra ocurre lo mismo. No fueron las élites de Londres. Fue el corazón de Inglaterra el que quería el Brexit. Y Trump no fue elegido por la influencia rusa. Eso es una tontería. Fue elegido porque nadie se tomó en serio el corazón de Estados Unidos. De nuevo, gente mal pagada, privada de derechos, olvidada incluso por el cine. Nunca se ve nada sobre un granjero de Iowa. Ni sobre la educación o el salario. Los estadounidenses tienen que mirar al corazón del país. Y entonces Trump será un acontecimiento efímero. Se trata de atención política a ciertas regiones, a ciertas necesidades, a ciertos vacíos políticos que se han creado."
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.