El verdadero dossier
Si el Madrid ha llevado a la UEFA su relato del ‘caso Negreira’, el Barça no necesitaría inventar para responder, le bastaría con repasar la historia de favores arbitrales, institucionales y económicos que ha recibido el club blanco. Primero, el poder arbitral. Durante siete décadas, la mayoría de presidentes de los árbitros fueron exsocios, exdirectivos o exjugadores blancos. El más célebre, José Plaza. En las 13 temporadas en que designó en solitario a los colegiados, el Madrid ganó 11 Ligas y el Barça ninguna. Sin él, ambos ganaron dos. En Europa, la lista de arbitrajes generosos con el Madrid es larguísima.
Con Negreira, al Barça le han quitado ligas por claros errores arbitrales, como el reconocido por Mateu Lahoz que le dio el título al Atlético. Segundo, Di Stéfano. En 1953, el Barça de las 5 copas pactó con River Plate, dueño de los derechos. El Madrid negoció con Millonarios saltándose el Pacto de Lima. El Régimen coaccionó al presidente azulgrana Martí Carreto, y el caso lo resolvió una comisión federativa con 12 de sus 17 miembros vinculados al Madrid. Tercero, el ladrillo. Mientras el Ayuntamiento franquista tardaba seis años en recalificar Les Corts (1960-1966), el Madrid recalificó en 2001 su Ciudad Deportiva con torres gigantes. Ingresó 500 millones que enjugaron parte de una deuda de 300 y permitieron a Florentino invertir 413 en fichajes en su primera etapa. La historia se repite: el Ayuntamiento de Madrid recalifica 448.000 metros cuadrados en Valdebebas. Su valor pasará de 70 a 360 millones. Si quieren discutir quién se beneficia más de poder arbitral o institucional, deberían ponerse en primera fila.
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