La confianza que debemos consolidar


Por Mercedes Araoz
Profesora investigadora de la Universidad del Pacífico y exvicepresidenta de la República
maraoz@comercio.com.pe
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Regresamos de Nueva York con una convicción: el Perú despierta un renovado interés entre banqueros e inversionistas internacionales. El XIX Roadshow de inPerú permitió comprobarlo en conversaciones donde las preguntas sobre oportunidades concretas ganaron terreno frente a las dudas sobre nuestra continuidad política. La misión fue exitosa porque acercó proyectos, autoridades y empresarios a quienes deciden dónde invertir. Ahora corresponde transformar esa receptividad en inversiones y bienestar. El principal detonante de ese entusiasmo fue la perspectiva de mayor estabilidad institucional. Las nuevas reglas de relación entre el Ejecutivo y el Congreso bicameral ofrecen un horizonte de continuidad gubernamental y mayor deliberación legislativa. Para quien compromete recursos durante décadas, la previsibilidad importa tanto como la rentabilidad esperada. Percibimos una disposición distinta a evaluar al Perú: nuestras fortalezas económicas encuentran hoy un escenario político que podría permitir aprovecharlas mejor. Sin embargo, esa promesa institucional requiere conductas consistentes: respetar los contrapesos, construir consensos y evitar decisiones que deterioren las reglas del juego. La estabilidad cobra sentido cuando permite gobernar mejor, resolver problemas y sostener reformas que sobrevivan a quienes las impulsan desde el Gobierno o el Parlamento. Esa expectativa tiene sustento. Según las cifras presentadas por el ministro Elmer Cuba, la inversión privada creció 15,5% durante el primer semestre y el producto aumentó 3,1% entre enero y agosto, pese al impacto de El Niño. A ello se suman el crecimiento del empleo formal, el dinamismo exportador, la relativa estabilidad cambiaria y la credibilidad del BCR, reafirmada por Julio Velarde. Nuestra trayectoria de estabilidad monetaria sigue siendo un activo, aun cuando los choques de oferta presionan los precios. Los riesgos estuvieron presentes en las conversaciones. El Niño afecta actividades como la agricultura y la pesca, y amenaza infraestructura y conectividad. El encarecimiento internacional del petróleo eleva costos de transporte y producción; las tensiones energéticas también repercuten sobre fertilizantes y otros insumos. La respuesta contracíclica planteada por el ministro fue comprendida como una manera de proteger actividad y empleo. Una consolidación fiscal más gradual puede ser razonable, siempre que conserve una trayectoria creíble y priorice intervenciones temporales y eficaces.
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