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Reconstruyen el rostro de una de las poblaciones más enigmáticas de la evolución tras analizar fósiles de 200.000 años

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Un estudio identifica como denisovanos unos fósiles descubiertos hace casi 50 años en China y ofrece nuevas pistas sobre el aspecto de estos antiguos humanos.

Ilustración artística que recrea los rasgos faciales robustos atribuidos a un denisovano
Ilustración artística que recrea los rasgos faciales robustos atribuidos a un denisovano. Ilustración de Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology/CAS

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

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Los denisovanos han sido uno de los grandes enigmas de la evolución humana a lo largo de muchas décadas. Sabíamos que habían habitado extensas regiones de Asia, que estaban emparentados con los neandertales y que parte de su herencia genética sobrevive en poblaciones actuales. Sin embargo, reconstruir su aspecto físico resultaba extraordinariamente complicado. Los escasos restos identificados con seguridad apenas permitían imaginar cómo eran sus rostros o la forma de sus cráneos. Ahora, una investigación publicada en la revista Nature ha recuperado unas piezas fundamentales de este rompecabezas.

La respuesta estaba en una colección de fósiles descubiertos hace casi medio siglo en Xujiayao, un yacimiento del norte de China. Los restos, excavados principalmente entre 1976 y 1979, pertenecieron a antiguos humanos que vivieron hace entre 199.000 y 138.000 años. Durante décadas, los investigadores discutieron su identidad, llegando incluso a proponer que representaban una especie humana diferente. Pero el análisis de proteínas conservadas en dos de aquellos huesos ha cambiado su clasificación.

El estudio, encabezado por investigadores de la Academia China de Ciencias, entre ellos Song Xing y Qiaomei Fu, ha permitido identificar a los individuos analizados como miembros del linaje denisovano. El resultado es especialmente importante porque el conjunto arqueológico conserva fragmentos del cráneo, la mandíbula y diferentes dientes, materiales que permiten estudiar aspectos anatómicos hasta ahora poco conocidos de estos antiguos parientes humanos.

La investigación también plantea una posibilidad de mayor alcance: algunos de los fósiles humanos encontrados en China durante el último siglo, considerados representantes de poblaciones o especies distintas, podrían pertenecer en realidad al mismo linaje. De confirmarse, cambiaría considerablemente nuestra interpretación de la evolución humana en Asia durante el Pleistoceno medio.

La pista estaba escondida en las proteínas de dos huesos

Los investigadores analizaron dos fragmentos procedentes de Xujiayao: parte de un hueso parietal del cráneo y una porción de mandíbula. En ambos consiguieron recuperar proteínas antiguas, un material biológico que puede conservar información evolutiva incluso cuando el ADN ha desaparecido por completo.

Mediante técnicas de espectrometría de masas, el equipo identificó 18 proteínas antiguas y encontró una variación especialmente reveladora en el colágeno. Se trataba de COL1A2-996K, una característica molecular detectada anteriormente en restos denisovanos de Siberia y otros yacimientos asiáticos, pero ausente en los neandertales y los humanos modernos utilizados como referencia.

La presencia de esta variante en los dos fósiles permitió establecer su parentesco evolutivo. Los análisis filogenéticos reforzaron la conclusión, situando ambos ejemplares dentro del grupo denisovano con una probabilidad posterior superior al 99 % para ese agrupamiento. No obstante, los investigadores reconocen que los datos disponibles todavía no permiten determinar con precisión las relaciones entre las diferentes poblaciones denisovanas.

Cráneo de referencia de Homo longi, cuyos rasgos anatómicos se comparan ahora con los de los fósiles denisovanos
Cráneo de referencia de Homo longi, cuyos rasgos anatómicos se comparan ahora con los de los fósiles denisovanos. Foto: Wikimedia

«Por tanto, determinamos que las muestras de homininos de Xujiayao proceden de una población denisovana», explican los autores en el estudio publicado en Nature. La identificación molecular proporcionaba así una base mucho más sólida para interpretar la anatomía de aquellos fósiles.

Así era el aspecto de estos antiguos humanos

Una de las principales aportaciones del trabajo es la reconstrucción de los rasgos físicos asociados al linaje denisovano. Para ello, los científicos examinaron los huesos de Xujiayao y los compararon con otros restos asiáticos, especialmente el cráneo de Harbin, identificado anteriormente como denisovano.

Los resultados apuntan a individuos de cráneo bajo y ancho, con huesos especialmente gruesos y unas prominentes estructuras óseas sobre los ojos. Su rostro habría sido relativamente plano, con pómulos poco proyectados y una mandíbula robusta. También presentarían una frente baja y una región occipital diferente de la que caracteriza a los humanos modernos.

La anatomía revela una combinación peculiar de características. Algunos elementos recuerdan a Homo erectus, particularmente el grosor de la bóveda craneal, mientras que otros se aproximan a los humanos modernos, como la marcada curvatura de una región del hueso temporal. Los investigadores también identificaron semejanzas con los neandertales en determinadas estructuras del oído interno y del cráneo.

Sin embargo, conviene tener presente una limitación importante: Xujiayao no conserva un rostro completo. La imagen que proponen los científicos procede de la comparación de diferentes fósiles y de reconstrucciones digitales, no del descubrimiento de una cabeza intacta. Pese a ello, constituye una de las descripciones anatómicas más completas disponibles hasta ahora sobre los denisovanos.

¿Y si muchos de los antiguos humanos de China fueran denisovanos?

El hallazgo también podría resolver una controversia que lleva décadas acompañando a la paleoantropología asiática. Los fósiles humanos del Pleistoceno medio encontrados en China muestran una extraordinaria diversidad anatómica, lo que ha provocado numerosas discusiones acerca de cuántos linajes convivieron en aquel territorio.

Mapa de los yacimientos estudiados, acompañado de imágenes de los fósiles originales y sus reconstrucciones digitales
Mapa de los yacimientos estudiados, acompañado de imágenes de los fósiles originales y sus reconstrucciones digitales. Foto: Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-11132-z

Los autores compararon las características de Xujiayao y Harbin con las de fósiles procedentes de Dali, Jinniushan, Hualongdong y Xuchang. Encontraron semejanzas en la configuración del cráneo y otras regiones anatómicas que, según su interpretación, podrían indicar una ascendencia compartida.

Esta conclusión también afecta a Homo juluensis, una denominación propuesta recientemente para agrupar algunos de estos fósiles. Los investigadores consideran que determinadas diferencias utilizadas para separar estos grupos, como la capacidad craneal, podrían reflejar variaciones dentro del propio linaje denisovano. Xujiayao, por ejemplo, presenta una capacidad endocraneal estimada de unos 1.700 centímetros cúbicos.

La propuesta todavía requiere nuevas comprobaciones moleculares. Compartir determinados rasgos anatómicos no demuestra por sí solo que todos esos individuos pertenecieran a una misma población. Aun así, el trabajo abre una vía prometedora para reconsiderar el registro fósil de Asia oriental.

Los denisovanos, identificados por primera vez mediante estudios genéticos publicados en 2010 a partir de restos de la cueva de Denisova, están dejando de ser una población conocida casi exclusivamente por sus genes. Los huesos recuperados en China permiten comenzar a reconocer su anatomía y plantean nuevas preguntas sobre su diversidad. Medio siglo después de las excavaciones de Xujiayao, aquellos fragmentos todavía tenían una historia importante que contar.

Referencias

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