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Tuesday, October 6, 2026

Diego Luna, actor y director de cine: "Yo perdí a mi madre cuando tenía dos años y toda mi vida he tratado de explicarme esa ausencia"

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Diego Luna (Toluca, México, 1979) lleva actuando desde que era un niño y con 29 años dirigió su primera película, un documental sobre el líder sindical César Chávez. Desde entonces ha dosificado con cuentagotas su trabajo tras la cámara, mientras manejaba su carrera de actor abarcando todo el abanico, entre las superproducciones ligadas al universo Star Wars y el cine más autoral. Este último lo cultiva especialmente como productor con su compañía, La Corriente del Golfo, que fundó con su amigo Gael García Bernal. Ahora estrena 'Ceniza en la boca', adaptación de la novela homónima de la autora mexicana Brenda Navarro.

Ha espaciado mucho sus trabajos como director. ¿Qué lo empujó a ponerse tras la cámara ahora?

Para mí dirigir nunca ha sido una prioridad en términos de subsistencia, yo vivo de mi trabajo como actor. Esto viene de sentir una llamada que me llega de algún sitio que tiene que ver con mi momento vital, con lo que me pasa y hasta de un momento histórico.

¿Esa llamada fue la novela de Brenda Navarro? ¿Qué sintió al leerla?

Me habían gustado mucho sus libros anteriores y en este encontré una historia que hablaba del abandono entre una madre y una hija, también de la crianza de adolescentes y sobre migración. Había muchísimos elementos que me tocaban y hacía ya casi ocho años que había dirigido mi anterior película, 'Sr. Pig' (2016), así que sí, sentía que quería contar esto.

diego luna

Gareth Cattermole//Getty Images

Hay un viaje de ida y vuelta entre México y España. ¿Quería explorar también ese camino?

Es interesante porque no narra una migración hacia Estados Unidos, que es lo que habitualmente vemos en mi país. Para mí era una oportunidad de hablar de México y España, de lo que podríamos ser, de ver qué pasa cuando dejamos a un lado la ignorancia y el miedo, y nos abrimos. Es algo que está incluso en la estructura de la película, una coproducción entre los dos países. A mí me gusta el cine que hace preguntas, y ojalá esta película haga cuestionarse al espectador cosas como ¿Cuándo me he comportado yo así?, ¿cuándo he sentido eso?

Cuenta la historia de una adolescente, Lucila, pero resulta absolutamente universal. ¿Buscaba este efecto o simplemente surgió?

Había una intención muy clara de reflexionar sobre la migración y sobre la complejidad de la latinoamericana en particular. Creo que hay que entender ciertas cosas como una respuesta a las políticas de Donald Trump. En América Latina, sobre todo en Centroamérica y México, hemos entendido la migración del sur al norte, a través de la frontera tan compleja que tiene México con Estados Unidos como la puerta a tener oportunidades, a reinventarse y a escapar de las violencias. Pero México se volvió un país peligrosísimo para los migrantes que lo usaban como tránsito y Europa, especialmente España, se convirtió en una opción para ellos. Empezó así a recibir más y más personas de allí y me interesaba hablar de la complejidad de ser un país que recibe. Hoy no puedes hablar de ningún fenómeno social sin reflexionar sobre inmigración.

Es coautor del guion. ¿Cómo ha vivido el reto de saltar del libro a la pantalla?

Creo que el cine es incapaz de hacer la versión cinematográfica de un libro, eso no existe. Es una experiencia de dos horas, mientras el libro te acompaña más tiempo. En cada libro existen múltiples historias que podrían ser una película, y a mí me costó mucho entender que el tema que me pegaba profundamente en este era la historia de una hija que vive el abandono de su madre.

diego luna

Gareth Cattermole//Getty Images

Diego Luna posa junto a Anna Díaz, la actriz protagonista de ’Ceniza en la boca’.

Todas sus películas, al final, hablan de padres e hijos.

Creo que hasta ahora no me he atrevido a hablar de otra cosa, para mí es el tema. Yo perdí a mi madre cuando tenía dos años y toda mi vida he tratado de explicarme esa ausencia. He ido encontrando a mi madre en cualquier territorio que voy explorando. Ella era directora de vestuario y cuando empecé a actuar de forma más seria me di cuenta de que mucha gente de la comunidad del cine la conoció y tiene historias sobre ella. Después rodé 'Rogue One' en Inglaterra, y resulta que ella era inglesa y yo estaba allí, en su tierra.

Su padre trabajaba en el teatro. ¿Qué aprendió?

Yo estaba acostumbrado a vivir en un mundo de adultos porque me tocó hacer mucho cine de niño. También porque mi padre me tenía siempre en el teatro, viendo y escuchando todo, muy expuesto. Yo ahora, cuando dirijo, intento crear esas redes de protección que yo nunca tuve.

¿Cómo dialoga el Diego actor con el Diego director?

El trabajo con los actores es lo que más disfruto, hace esta experiencia de dirigir muy redonda. Me gusta reconocer a quién le sirve la repetición, a quién el análisis, quién es muy instintivo, con quién se puede jugar, quién es más consciente del ojo externo y quién menos. Porque no todos los intérpretes necesitan los mismos procesos y creo profundamente en la comunicación y la alianza que se puede generar con ellos. Me gusta mucho abrir el diálogo, que todo el mundo sepa qué es lo que estamos buscando, porque ahí es donde empiezan a pasar cosas mágicas.

diego luna

Gareth Cattermole//Getty Images

Ha aprendido a dirigir viendo hacerlo a otros. ¿Quién ha sido un maestro para usted?

Hay alguien, Alfonso (Cuarón), que sembró en mí los ejes que siempre quiero seguir. Con 'Y tu mamá también' me enseñó a hacer cine desde un lugar que yo no había visto antes, pese a que había hecho ya bastantes películas. Hablo de rigor, de seguridad, profundidad, profesionalidad, de tener una metodología y ser fiel a ella, apostar e ir con aquello hasta el final. Pero lo lindo de esto es que he incorporado cosas de muchos y muchas con quienes he trabajado. También he visto muchos procesos que me han encendido a las alertas correctas.

¿En qué sentido?

Hay una gran diferencia entre los directores que escriben o generan sus historias versus quienes trabajan con historias de otros. Yo me siento más cómodo con aquellos que están poniendo su vida sobre la mesa.

Ha participado en proyectos como 'Andor' o 'Rogue One', que parece lo opuesto a esto.

Lo que me hizo disfrutar tanto 'Andor' y me hizo sentir tan en paz con lo que estaba haciendo es que, por enorme que fuera, estábamos haciendo una historia que respondía a un punto de vista muy personal. Teníamos un autor detrás, Tony Gilroy, que estaba detrás de todos los guiones. Yo estaba produciendo también y cuando tenía que hablar o decirle algo lo llamaba a él y a Sanne Wohlenberg, la otra productora, y decíamos: "Oye, ¿qué hacemos con esto?, ¿cómo solucionamos esto otro?" Empezamos a hacer una serie sobre cómo se forma una revolución y eso hicimos hasta el final.

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