Brasil rumbo al balotaje: la indecisión y el ausentismo van a ser las claves en la segunda vuelta
Ni Lula ni Bolsonaro lograron imponerse en la primera vuelta presidencial de Brasil, por lo que la decisión final podría quedar en manos de los electores indecisos y de quienes se abstuvieron de votar, de cara al balotaje del 25 de octubre.
Más de 33 millones de personas, el 21% del padrón, no acudieron a las urnas el domingo, el nivel de ausentismo más alto desde 1998 para esta instancia electoral. La tendencia crece de forma sostenida desde 2006, según el tribunal electoral brasileño, pese a que el voto es obligatorio para los ciudadanos alfabetizados de entre 18 y 70 años y su incumplimiento implica una multa menor.
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El presidente del organismo electoral, Kassio Nunes Marques, declaró tras la jornada: “Una abstención del 20% no es lo ideal. La idea es intensificar y perfeccionar todos los mecanismos disponibles para reducir este porcentaje en la segunda vuelta”. Ninguno de los dos candidatos superó el umbral del 50% de los votos exigido para ganar en primera instancia.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de tendencia izquierdista, quedó por detrás de Flávio Bolsonaro, senador de extrema derecha, que obtuvo 2 millones de votos más en el escrutinio del domingo. A ese respaldo se suma otro dato favorable para el senador, ya que los puestos tercero, cuarto y quinto quedaron en manos de postulantes de derecha, Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado.
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Este último, con cerca de 2,6 millones de votos, confirmó el martes su apoyo a Bolsonaro, mientras que Cury y Santos declararon que no respaldarán a ninguno de los dos finalistas.
El historial judicial de ambos candidatos alimenta la desconfianza del electorado. Bolsonaro enfrenta actualmente una investigación por corrupción, mientras que Lula pasó 19 meses detenido por cargos de corrupción y lavado de dinero que luego fueron anulados por la justicia. El propio padre del senador, el expresidente Jair Bolsonaro, cumple una condena de 27 años por intentar un golpe de Estado tras perder los comicios de 2022 frente a Lula.
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Meri Oliveira, de 62 años, tampoco definió su voto a tres semanas del balotaje. “Flávio Bolsonaro es tan corrupto como Lula”, afirmó, y calificó al mandatario en funciones como “el mayor ladrón de Brasil”. También cuestionó los comentarios misóginos de Jair Bolsonaro y su manejo de la pandemia, durante la cual murieron más de 700.000 personas en el país, la segunda cifra más alta después de la de Estados Unidos.
Ana Beatriz Bon Raggio, estudiante de teatro de 19 años en Río de Janeiro, sostuvo: “La derecha mezcla religión y fe, cuando creo que esas cosas deberían estar separadas; por otro lado, el Partido de los Trabajadores ha robado al país”. La joven adelantó que, si la votación fuera mañana, probablemente optaría por el voto en blanco, aunque no descartó modificar su postura antes de la definición.
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El voto en blanco o nulo alcanzó a casi seis millones de personas en esa elección. Uno de ellos, Alexandre Moreira, estudiante universitario de 21 años que combina sus estudios con tres empleos a tiempo parcial, se inclina hacia Lula por considerarlo de “mentalidad abierta”, aunque el costo de vida condiciona su decisión: “Todo está más caro y lo noto en mi bolsillo”, señaló, y mencionó el alza en el precio de la gasolina, que pasó de 5 reales (1 dólar) por litro en enero de 2023 a 6,54 reales (1,31 dólares) en septiembre de 2026, de acuerdo con cifras de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil.
La politóloga de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Carolina Almeida de Paula advirtió sobre un sector de la población ajeno al enfrentamiento entre ambos candidatos: “Hablamos mucho de la polarización en Brasil, pero olvidamos que existe un porcentaje mayoritario de personas a las que no les gusta esta disputa”. Según la especialista, movilizar a ese electorado resulta complejo, en un año marcado por campañas atípicamente apagadas tras diversos escándalos políticos.
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Las encuestas reflejan el crecimiento de la indecisión en el electorado. La consultora Datafolha midió un 11% de ciudadanos sin definición de voto en la previa a esta votación, frente a apenas 2% registrado en el mismo tramo de la campaña de 2022.
Almeida de Paula no descartó un giro en el desenlace final, ya que “podríamos ver una mayor movilización de cara a la segunda vuelta, lo que atraería muchos más votos. Eso podría traducirse en un aumento de votos para Bolsonaro o permitir a Lula darle la vuelta a la elección”.
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