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Tuesday, October 27, 2026

Arqueólogos hallan los restos de un campamento de náufragos del siglo XIX en una isla del fin del mundo donde unos marineros lograron sobrevivir

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Unos restos de embarcaciones y objetos personales encontrados en una remota isla de la Patagonia podrían estar relacionados con un naufragio ocurrido en 1873.

Arqueólogos investigan un misterioso naufragio de 1873 y encuentran algo inesperado en una isla de la Patagonia
Arqueólogos investigan un misterioso naufragio de 1873 y encuentran algo inesperado en una isla de la Patagonia. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado: Actualizado:

En una remota ensenada del Atlántico sur, a pocos metros de la costa, un puñado de botones, cuentas de vidrio y maderas enterradas en la arena podría ayudar a reconstruir un episodio de supervivencia ocurrido hace más de 150 años. Los objetos fueron localizados en la isla de los Estados, un territorio argentino situado al este de Tierra del Fuego, donde las condiciones de navegación han puesto a prueba a generaciones de marineros.

El descubrimiento forma parte de una investigación arqueológica publicada en la revista científica Antiquity y desarrollada por un equipo internacional encabezado por Nicolás C. Ciarlo, de la Universidad de Cádiz. Los investigadores han identificado restos de antiguas embarcaciones y señales de una ocupación humana temporal que podrían estar relacionadas con un naufragio ocurrido en 1873.

La historia conduce hasta Luis Piedra Buena, un célebre navegante argentino que perdió su embarcación, la Espora, durante una expedición destinada a obtener aceite de pingüino. Atrapados en un territorio prácticamente deshabitado, los supervivientes tuvieron que improvisar una solución para abandonar la isla.

Aunque todavía no se ha confirmado la identidad del barco, los indicios recuperados durante la campaña de enero de 2026 permiten estudiar las circunstancias de aquel episodio. Y hay un detalle que desconcierta a los especialistas: algunas estructuras conservadas no parecen encajar completamente con lo que cuentan los documentos históricos.

Un naufragio en una de las rutas marítimas más peligrosas del mundo

La isla de los Estados está separada de Tierra del Fuego por el estrecho de Le Maire, un paso marítimo conocido por sus fuertes corrientes y condiciones meteorológicas adversas. Desde comienzos del siglo XVII, sus aguas formaron parte de las rutas utilizadas por los navegantes que viajaban entre los océanos Atlántico y Pacífico.

En la década de 1870, Piedra Buena había recibido la concesión de la isla, aunque todavía no existía allí un asentamiento permanente. Además de sus actividades comerciales, el marino participaba en operaciones de rescate y desempeñaba un importante papel en la presencia argentina en las regiones australes.

En 1873, durante una campaña de explotación de pingüinos para obtener aceite, su bergantín goleta Espora naufragó. La embarcación, anteriormente llamada Nancy, había sido construida en Maryland, Estados Unidos, y tenía un tonelaje de 157 toneladas. Sin posibilidad de regresar en su barco, Piedra Buena y sus hombres emprendieron la construcción de una pequeña embarcación bautizada como Luisito.

Aquella improvisada solución permitió a los náufragos navegar hasta Punta Arenas, en Chile. Sin embargo, la ubicación exacta del hundimiento continúa siendo objeto de debate. Los testimonios históricos apuntan a la bahía Franklin, donde precisamente se concentran los nuevos hallazgos arqueológicos.

Restos de antiguos cascos de madera localizados en la costa de la ensenada Lacroix, en la isla de los Estados. A la izquierda, el yacimiento BF010; a la derecha, la estructura naval identificada como BF005
Restos de antiguos cascos de madera localizados en la costa de la ensenada Lacroix, en la isla de los Estados. A la izquierda, el yacimiento BF010; a la derecha, la estructura naval identificada como BF005. Foto: N. C. Ciarlo et al., Antiquity (2026)

Tres estructuras de madera y objetos personales junto a una colina

Para investigar el lugar, los científicos viajaron en enero de 2026 a bordo de los veleros Pampa Mía y Galileo, dentro de la expedición Aquí hay dragones, con apoyo de la Armada Argentina. Su objetivo consistía en documentar vestigios navales conocidos, examinar las zonas afectadas por las mareas y buscar posibles lugares de ocupación.

Las prospecciones en la ensenada Lacroix permitieron estudiar tres estructuras de madera pertenecientes a cascos de embarcaciones. Una de ellas, identificada como BF010, corresponde a la parte inferior de un casco y apareció junto a una cadena de hierro. Otra, denominada BF005, conserva elementos estructurales hasta la altura de la cubierta.

El tercer conjunto, BF004, consiste en una pequeña sección de casco localizada en el sector septentrional de la ensenada. Los investigadores todavía deben determinar si los fragmentos pertenecen a un único navío o si representan distintos accidentes marítimos. Para avanzar en su identificación, realizaron mediciones, fotografías, dibujos, pequeños sondeos y recogieron muestras de madera.

Pero el descubrimiento más revelador podría encontrarse tierra adentro. A más de 12 metros sobre el nivel del mar, junto a un pequeño arroyo y en la parte inferior de una pronunciada colina, localizaron un posible campamento temporal. El emplazamiento se encuentra aproximadamente a 150 metros de cada una de las dos principales estructuras navales.

En su superficie aparecieron botones cerámicos de cuatro agujeros, cuentas de vidrio, una botella y fragmentos de chapa galvanizada ondulada. También encontraron elementos relacionados con la navegación, entre ellos un prisma de cubierta utilizado para iluminar espacios interiores de los barcos y una pequeña pieza metálica perteneciente a una bisagra de timón. La combinación de objetos personales y materiales náuticos refuerza la hipótesis de una ocupación vinculada a un naufragio.

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El detalle que no encaja con los testimonios de 1873

Uno de los principales interrogantes está relacionado con el destino de la Espora. Los documentos históricos ofrecen versiones que no coinciden completamente sobre cuánto material del barco fue desmontado por los tripulantes para construir el Luisito.

La estructura BF005, conservada hasta la altura de la cubierta, plantea dudas sobre una posible reutilización intensiva de sus componentes. Además, los arqueólogos no han encontrado por ahora restos del astillero provisional que Piedra Buena habría instalado durante su estancia en la isla.

En el artículo de Antiquity, los investigadores señalan que la ubicación y la cultura material de la ocupación temporal en la ensenada Lacroix apuntan a una conexión entre este yacimiento y los restos de naufragios cercanos. Esa asociación podría incluir a la Espora y a sus tripulantes, aunque todavía faltan pruebas concluyentes.

El aislamiento geográfico y la protección ambiental de la isla han contribuido a conservar estos testimonios materiales. Su estudio permitirá conocer mejor cómo se organizaban los marineros después de perder sus embarcaciones y qué recursos utilizaban para resistir en lugares alejados de cualquier población.

Por ahora, la conclusión es prudente: los vestigios documentan al menos un accidente naval relacionado con una ocupación temporal durante el siglo XIX. Identificar a sus protagonistas será el siguiente desafío de una investigación que pretende recuperar una parte poco conocida de la historia marítima de la Patagonia.

Referencias

  • Ciarlo, N. C., Landa, C. G., Raies, A., Avila, S. L., Ulloa, R., & Zangrando, A. F. J. (2026). Castaways at the end of the world: ongoing archaeological research at Franklin Bay, Isla de los Estados. Antiquity, 1–8. doi:10.15184/aqy.2026.10437
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