Tiempo de despedidas
Octubre no suele ser un mes de despedidas, pero este año se han celebrado dos, de jugadores que forman parte de la historia del Barça: Pedro Rodríguez y Leo Messi. Uno lo ha hecho porque deja el fútbol y ha querido hacer la despedida en la que consideraba su casa, aunque hace once años que se marchó del Barça para ir al Chelsea, y después a Italia donde ha terminado sus días como futbolista.
En cualquier caso, reconocer los méritos de Pedrito no es gratuito y que haya querido hacerlo donde emergió como un gran futbolista es un acto de justicia.
Como un acto de justicia fue el que se celebró en el estadio Monumental de Buenos Aires, donde el pasado martes un país entero despidió de su selección al mejor futbolista de la historia, Leo Messi. El manantial de emociones que se vivió dio la vuelta al mundo por tierra, mar, Twitter e Instagram. Y, porque negarlo, a los culés se nos hizo el corazón un poco más pequeño porque esa emoción que sentían los argentinos, y que muchos compartíamos sin reparos, nos hubiera gustado que le hubiéramos podido sentir despidiéndole como jugador del Barça. Por todo lo que nos dio, por convertirse en el mejor de la historia con la camiseta azulgrana, por convertirse en un líder querido y respetado, en el fondo del corazón azulgrana nos queda una espina clavada. Y atención que Messi aún no ha dejado el fútbol, sigue con la aventura americana.
Los argentinos pasaron de la crítica a la devoción y a dejar de compararle con Maradona. Aquí se le expulsó cuando no tocaba y de mala manera. Tenemos una deuda con Leo Messi, pero también con nosotros mismos. ¿Algún día lo podremos subsanar?
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