Alfredo Moreno: “No hay ninguna cosa que pueda hacer el Estado en el Maule que reemplace al emprendimiento y la inversión privada”

Desde hace cuatro años, Alfredo Moreno preside la Fundación Maule: una organización dedicada a impulsar el desarrollo y la generación de oportunidades en esa región, a partir de una premisa que parece más sencilla de lo que es. En ella, el empresario y exministro del Presidente Sebastián Piñera busca unir y articular a los distintos jugadores del Maule. Por eso mismo es que vio con preocupación los resultados que la encuesta de Esto es Chile arrojó sobre su región.
-Yo creo que la encuesta muestra que hay un pesimismo muy fuerte, producto de la falta de trabajo que se siente muy profundamente en esa zona, problemas económicos, dificultad para llegar a fin de mes. Parecido a lo que tenemos en otros lugares del país, pero posiblemente aún más duro. Y lo otro es que hay una sensación de falta de identidad que nosotros la hemos detectado.
¿Cómo se expresa?
La región siente que no es reconocida por el resto del país. Que es visto como un lugar en que la gente transita y va de Santiago hacia el sur, que no cuenta con aeropuertos, que no tiene un puerto, que tiene una naturaleza extraordinaria, pero que la gente la conoce poco y pasa para ir a otros lugares. Con una historia de ser la cuna de la independencia, de las tradiciones. Una persona una vez me mencionó que muchas de esas cosas las exportamos a otras regiones, que se igualaron a nosotros, y después nosotros perdimos esos atributos. Pasa con el vino, por ejemplo.
¿De dónde viene este pesimismo?
Creo que hay dos cosas que son distintas: una es de largo plazo, que es este tema de la identidad, y que refleja cómo el Maule ha cambiado su ubicación dentro del país.
¿A qué se refiere?
Bueno, el Maule tiene una historia de haber sido prácticamente el centro del país y cuna de muchísimas cosas. De grandes bancos, grandes desarrollos industriales. En fin, todo eso ha ido cambiando hacia una economía mucho más agrícola, donde el centro de atención se ha desplazado absolutamente hacia Santiago y otras regiones, como el caso de Santa Cruz, en O’Higgins, que se han convertido en el polo representativo de ciertas tradiciones que eran muy fuertes en el Maule.
¿Cuál era la otra razón?
Tiene que ver con lo más inmediato, que es lo que ha pasado en los últimos años, en donde efectivamente la crisis laboral ha pegado muy fuerte. Aquí hay lugares, particularmente Talca y otros, donde hay una inmensa cantidad de jóvenes estudiantes que salen de las universidades y tienen dificultad para encontrar trabajo. Si lo encuentran, muchas veces no es en lo que estudiaron o no es con las remuneraciones a las que aspiraban. Eso, naturalmente, ha afectado mucho a la gente: el tema laboral, la dificultad para llegar a fin de mes que, como digo, se vive en todo el país, pero aquí aparentemente es más fuerte.
Además de eso hay un descrédito de la educación superior. El 92% afirma hoy día que un título universitario no garantiza un trabajo en la región.
Mirémoslo con perspectiva. En la época en que yo estuve y estudié, el 5% de los jóvenes ingresaban a la universidad. Hoy es más del 50%. Chile tiene una proporción de jóvenes que van a la educación terciaria, que es más alta que todos los países latinoamericanos, mejor que Estados Unidos. Entonces, esta ha sido una palanca de desarrollo social fundamental. Las familias ahorran, apoyan a sus hijos para que puedan ir y consideran como un gran avance el poder lograrlo. Y si eso no se convierte después en un trabajo de buena calidad, naturalmente que la frustración es enorme.
Si, pero en el Maule parece ser más acentuado el problema.
Claro, porque tenemos lugares que son verdaderas ciudades de estudiantes. Por ejemplo, Talca, donde este problema se siente con mayor fuerza. Además, tenemos una región con un desarrollo económico, en términos comparativos, más débil que el resto del país, y la principal actividad es la agrícola, ya sea vino o la fruticultura, que es una actividad que con el tiempo ha ido requiriendo menos personas por la estacionalidad y por la tecnificación de la industria.
¿El Maule tiene que desarrollar otra matriz productiva? El 85% dice que el empleo es la mayor preocupación que tiene.
Yo no creo mucho en las planificaciones de decir mire, deberíamos tener tal cosa. Varios lugares de la región tenían una base productiva importante hace décadas, pero las condiciones económicas cambiaron y se hizo más competitivo estar en otros lugares. Lo que creo es que hay que construir sobre las ventajas comparativas. Entonces, si tenemos una región con un tremendo atractivo en su naturaleza, ¿de qué manera eso se puede convertir en algo que sea un atractivo para los turistas y atractivo para crear una industria que lo apoye?
¿Cómo vendería esa idea?
Diría que aquí hay una joya oculta, que es lo que nos dicen las personas cuando hacemos reuniones por la fundación. Me dicen mire: tenemos un lugar maravilloso, pero no sé cómo explicárselo a las personas.
¿Es difícil invertir en el Maule?
No, no creo. Hay mucho talento y cosas extraordinarias, pero se conocen poco. La cordillera del Maule es preciosa y, sin embargo, poca gente la conoce. Nos falta promoción y colaboración, porque esto requiere un esfuerzo que nadie individualmente puede realizar.
¿En qué sentido?
No hay una manera en la que una viña en particular o un destino turístico en particular pueda hacer una cosa suficientemente fuerte como para justificar que un turista venga aquí. Tiene que ver con lo que decía sobre Santa Cruz: el Maule tiene la mayor extensión de viñas de todo el país. Tiene viñas extraordinarias, vinos magníficos y, sin embargo, como circuito turístico es mucho menos conocido que lo que hay en otros lugares.
¿Cree que el pesimismo también tiene que ver con las urgencias climáticas? En menos de cinco años han pasado de incendios a granizadas en octubre.
Sucede todo eso, pero hay más. El centro de Talca aún no se recupera de lo que fue el terremoto del año 2010. Tenemos zonas alrededor de Constitución que todavía sufren lo que fue la enorme cantidad de bosque que se perdió, lo cual significó el cierre de aserraderos. En fin: las granizadas, donde aún hay que esperar hasta la cosecha para calcular el daño. Además, hay otro tema que desgraciadamente no se menciona y que es aún más preocupante.
¿Cuál?
La disponibilidad de agua.
Pero este año ha llovido.
Sí, estamos en un momento con muchísima agua. Pero si uno mira una curva larga, esto va permanentemente bajando. Con altibajos, pero siempre hacia abajo. Los planes para resolver el problema en el caso del Maule están todos hechos. Son parte de la ley que estableció que hay que crear los planes correspondientes. Están ahí disponibles desde hace ya mucho tiempo y, sin embargo, no se han aplicado, a pesar de que son bastante fáciles en el caso de esta región.
¿Cuáles son?
Hay cosas necesarias en materia de infiltración de acuíferos, en materia de agua subterránea, que para el Maule ayudarían enormemente. Ese trabajo no se ha hecho, y cuando llegue el momento, si esos trabajos no se hacen, desgraciadamente nos vamos a encontrar en una situación muy estrecha y que va a afectar a la agricultura, que, como ya decíamos, es la viga maestra de la economía de esta región.
¿El Estado está en deuda con los agricultores de la zona?
En materia de lo que estoy mencionando, en materia de agua, sin duda. Porque esto requiere ser coordinado por la autoridad y, en eso, ha faltado liderazgo.
Es un tema en la región: 55% acusa falta de liderazgos capaces de coordinar el desarrollo de la zona.
Yo no creo que en Maule haya una desconfianza mayor que en otros lugares respecto de los políticos.
No debe ayudar a la causa que, como dijo, hayan pasado 16 años del 27-F y aún existan zonas del centro de Talca en ruinas.
En 2010 hubo una reacción muy grande en materia de infraestructura de camino y muy rápida en materia de puertos. En materia de aeropuertos, también. Después de dos o tres meses se reconstruyeron varias escuelas. Creo que este otro tipo de cosas, que tienen que ver con lugares patrimoniales, se quedaron atrás frente a estas otras cosas que aparecían como más urgentes. Entiendo que el gobierno actual lo tiene como primera prioridad, así que espero que esto avance luego.
El sentimiento de los vecinos ahí es bastante concreto: se preocupan de todos, menos de nosotros.
Desde su punto de vista tienen toda la razón. Ese centro fue y ha sido afectado enormemente, ha pasado un tiempo enorme y varios edificios ya se reconstruyeron. Hay que recuperar este centro que quedó abandonado. Ahora, también me parece que hay que ver la otra cara de la moneda.
¿Cuál?
En materia de infraestructura, el Maule va a quedar probablemente con la mejor infraestructura de Salud del país. Se construyó el Hospital de Curicó y ya se está operando. Y están prácticamente terminados los de Constitución, Parral y Cauquenes. O sea, la región va a tener cinco hospitales nuevos, con una capacidad de, no sé, alrededor de mil camas.
Hablando de obras públicas, ¿cree que está subutilizado el Paso Pehuenche?
Sin duda. O sea, es un paso que no dispone de todas las condiciones en materia de aduanas, de permisos, no está adecuado para mover todo tipo de mercancía, pero tiene un potencial enorme: se construyó el bypass de San Clemente. Es decir, el camino que baja desde Pehuenche hacia la carretera también mejoró. Ya no pasa por el medio de un pueblo, sino que pasa por las afueras.
¿El Maule necesita a Santiago para solucionar sus problemas?
Creo que los fondos desde Santiago, por ponerlo de esa manera, habilitan. O sea, obviamente que mejorar la carretera 5 Sur en esa zona ayuda a la conectividad y a que lleguen los productos al puerto con más facilidad. Pero no hay ninguna cosa que pueda hacer el Estado en el Maule que reemplace al emprendimiento y la inversión privada. Esta es una economía que depende de la decisión de miles de personas, porque ni siquiera acá hay enormes empresas. PF quizás es una de esas, pero es una excepción. Porque no hay una empresa que uno diga, oiga, hablemos con tres personas, cinco personas y eso mueve la economía. No es así. Aquí hay la decisión de miles de personas que tienen que confiar en que si hacen una inversión en su campo, en su hotelito, en su restaurante, es algo que vale la pena.
¿Qué faltaba para que exista esa confianza?
Las mismas dos cosas que funcionan en el resto del país. Primero, vencer este pesimismo. Darse cuenta de que la región tiene un montón de beneficios y que, además, el país también está, a pesar de lo que vemos, en un momento en que tiene condiciones externas imposibles de mejorar.
¿A qué se refiere?
Los términos de intercambio de Chile son los mejores de toda la historia. Estamos por primera vez tomando medidas que apuntan a ayudar a invertir, a diferencia de lo que hicimos por tantos años, de hacer más difíciles las inversiones. Uno puede reclamar que faltan muchas cosas, y seguramente faltan, pero al menos nos estamos moviendo en ese sentido. Las señales son, oiga, hágalo. Y segundo, en el caso del Maule, por las características que te decía recién, de que son pequeñas iniciativas, yo creo que la colaboración de que se junten pequeñas personas, grupos. De decir mire, hagamos esto.
¿Y eso no se está dando por temor?
No, simplemente por lejanía. Porque siempre otro puede hacer lo que yo no hago. Porque yo soy demasiado chico para hacer eso. Por eso digo, la experiencia de juntar distintas empresas, agricultores, universidades, autoridades de todos los colores políticos ha sido muy positiva. La unión de pequeños o medianos puede ser una iniciativa grande.
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