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Friday, October 9, 2026

Ganas de Barça pero menos

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Los parones por compromisos de las selecciones han entrado definitivamente en otra dimensión desde que el Barça cuenta con hasta ocho campeones del mundo. Queda por ver cómo regresan los jugadores y si el síndrome FIFA ha hecho mella en alguno, pero lo cierto es que, por primera vez, la pausa liguera no ha resultado tan incómoda.

España ha jugado cuatro partidos y, después de cuatro victorias, hay que destacar la consagración de Lamine Yamal como superestrella del fútbol. Hoy es la estrella más rutilante del planeta fútbol y solo tiene un competidor a su altura: el francés Michael Olise. Kylian Mbappé ha bajado un escalón y se ha colocado junto a Harry Kane.

El dúo Lamine Yamal-Michael Olise está llevando el fútbol a otro nivel. Lo están cambiando todo. Lamine (Esplugues de Llobregat) tiene 19 años; Olise (Londres), 24 años, aunque sobre el césped, la diferencia entre ambos parece mucho menor.

Lamine afronta las entrevistas diciendo lo que piensa, sin demasiados filtros, y mantiene una relación intensa con las redes sociales. Olise, en cambio, parece no tener interés alguno en los medios ni en la exposición pública. Son dos maneras muy distintas de afrontar un mismo estrellato. Lamine es imprevisible y desequilibrante, y convierte su personalidad en parte del fenómeno. Olise es más físico, directo y sobrio, y cultiva el silencio.

Y los dos consiguen que Mbappé y Kane parezcan, de repente, futbolistas de otra época, alejados del nuevo estereotipo que domina las redes.

El espectáculo que ofrece Lamine Yamal, al que se debería ceder el 10 de la Roja, se suma a la solidez del centro del campo y a las maravillosas actuaciones de Rodri, Olmo, Pedri, Fermín y el excelso Cubarsí.

Desde hace años, ver jugar a la Roja era contemplar el esquema del Barcelona. Ahora, ver a la Roja es ver al Barça. Por eso este paréntesis no ha sido tan duro. Tengo ganas de ver al Barça, pero menos: lo he estado viendo con otra camiseta.

El Mundial y esta exitosa gira de cuatro partidos han dejado, además, al descubierto que Florentino Pérez no calculó bien la escasez de jugadores españoles en su plantilla. La españolidad del Real Madrid ha quedado borrada, y la presencia testimonial de uno o dos jugadores blancos acentúa aún más el tono azulgrana de la selección.

Luis de la Fuente ya no se esconde: no llevó a ningún madridista al Mundial y sigue manteniendo al margen a los blancos, con las excepciones de Marc Cucurella, venido a menos, y Dean Huijsen.

Pero, pese al duelo de titanes entre Lamine Yamal y Olise, ahí está el Barça y su modelo, exportable al fútbol femenino y a las categorías inferiores. El modelo Barça enamora incluso cuando sus jugadores visten otros colores. Y ese es, precisamente, el motivo por el que, por primera vez, los parones por los partidos de selecciones no me sacuden tanto.

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