El mundo de los esports por dentro: así es el sorprendente debut en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026

Ingresar al L2 Arena, ubicado en el Mercado del Patio, en pleno corazón de Rosario, es entrar a un mundo desconocido para los Juegos Suramericanos. Un salón con luz baja y la música sonando muy fuerte, sin las tradicionales tribunas de un estadio de hockey, tenis, gimnasia o esgrima, y con terrenos de juego inusuales para el movimiento olímpico: computadoras, consolas y simuladores de sim racing, también conocido como "simulated racing" o automovilismo virtual. Ese es el mundo de los e-sports, un deporte que está haciendo su debut en el programa suramericano en Santa Fe 2026, con tres disciplinas y diez argentinos en competencia. Y que ya le dio una medalla dorada, una plateada y una de bronce a la delegación nacional.
Lo primero que llama la atención al entrar al lugar es la distribución de los lugares. Las consolas en las que se disputa el EA SPORTS FC, fútbol virtual, y los simuladores de carreras para el Assetto Corsa GT están instalados sobre una de las paredes laterales. Las cuatro mesas con computadoras, en las que los equipos competirán en Valorant, un shooter (un videojuego de disparos táctico), se ubican contra la otra pared, dos sobre un gran escenario escoltado por enormes pantallas para transmitir las partidas y dos a nivel del piso. Y en el centro, un espacio vacío, sin sillas ni butacas, en el que la gente puede moverse con libertad, siempre que no supere las vallas que delimitan los "terrenos de juego".
Hay quienes pasan de mirar una carrera a engancharse con un partido de fútbol y, al mismo tiempo, seguir por las pantallas lo que va pasando en el Valorant. Y otros que se instalan en la zona de alguna disciplina de la que son fanáticos y no se pierden ningún segundo de la competencia.

Otra particularidad es que los atletas no están "guardados" en el vestuario mientras no están jugando. Se transforman en espectadores y siguen de cerca las actuaciones de sus compatriotas y rivales, analizando lo que ocurre y charlando incluso con colegas de otros países. Y, mezclados con el público, no tienen problemas en sacarse alguna foto con quien se la pida.
A la hora de competir, igual, la concentración es total. Y cada disciplina es también un universo distinto. Los que se sientan al volante en los simuladores, descalzos (quizás para tener mayor sensibilidad a los pedales), rara vez sacan la vista de las pantallas para no perder el control del "auto".
Los que juegan al fútbol parecen más relajado, interactúan con la gente y sus equipos y hasta se levantan de la silla para gritar un gol. Y los atletas del Valorant -Enzo Brito, Facundo Chávez, Luciano Pensa, Federico Riveiro Neto, Gabriel Villanueva, los argentinos- parecen aislados, con los rostros bien cerquita de los monitores (casi pegados, en algunos casos), moviendo constantemente y muy rápido el mouse y los dedos que operan sobre los teclados.
Para ellos, los protagonistas, este también es un mundo nuevo.
"Es un sueño, pero uno que uno nunca esperaba. Nunca me lo imaginé. Incluso cuando se hicieron las clasificatorias argentinas no caía que era para esto. Pensaba bueno, vamos a competir porque hay que ir. Pero cuando estás acá, en la ceremonia, empezás a caer. A mí me pasó estando en el hotel que pensé 'Estamos en una concentración, todos juntos', ahí me pegó todo un poco", contó en charla con Clarín Bruno Coleff, que se colgó la plata en la prueba de Assetto Corsa GT.

"Ver que tenés puesta la camiseta de la selección es lo más impactante. Uno no cae, en realidad. Pero está buenísimo compartir con atletas de otros deportes. Así como nuestro mundo no es muy conocido para todos, yo tampoco conozco el mundo de muchas otras disciplinas. Entonces es un intercambio social muy lindo que te permite conocer muchas cosas nuevas", completa Lautaro Zuviria, que fue bronce en el EA SPORTS FC masculino.
La forma en que ellos se preparan para la competencia es muy diferente a los entrenamientos de otros deportes, aunque también tiene cosas en común. Más allá de pasar mucho tiempo frente a las pantallas -"Yo me levanto y prendo la Play", confiesa entre risas Zuviria-, también trabajan lo mental y, en algunos casos, lo físico.
Coleff contó que él entrena todos los días, porque así saca una ventaja sobre quienes practican solo en el simulador. "En mi disciplina quemás muchas calorías cuando competís. Tenés que hacer mucha fuerza y mover constantemente las manos (NdR: el volante tiene peso y les hace sentir los kilos del "vehículo" en cada curva). Estar bien físicamente y mentalmente es muy importante", comentó.

"Jugamos muchos y analizamos mucho el tema de las tácticas. Estamos muchas horas sentados, pero también hay mucha cabeza. Este no es un juego cooperativo, el error es siempre tuyo, entonces hay mucha cabeza. Se trata de charlar mucho, de mentalizarte de que si te equivocás, tenés que seguir", contó Daniela Arias, que se coronó campeona en la prueba femenina del EA SPORTS FC.
"Depende mucho de la profesionalización de cada uno. Hay regiones en las que los competidores están mucho más profesionalizados porque corren para un equipo, tienen un sueldo, el equipo mismo les puede pagar un psicólogo, un nutricionista. El contrato les exige una preparación distinta y les da también más facilidades. Acá es todo muy amateur todavía. Muchos compiten por su cuenta, son medio freelance", explicó Alan Cruz, jefe del equipo.
Paola Chiaraviglio, la otra representante albiceleste en el Assetto Corsa GT (y la única mujer en su disciplina en estos Juegos), afirmó que ella solo entrena en el simulador. "Con dos horas por día estoy", dijo quien es prima del ex saltador con garrocha Germán Chiaraviglio y tiene una historia particular. Porque cuando era chica corría en karting, pero a los 17 tuvo que dejarlo por un tema de presupuesto; y hace dos años, con 37, descubrió el sim racing de casualidad.

"Volví al amor de mi vida que es correr. En el sim racing encontré la oportunidad de poder seguir corriendo, compitiendo, así que estoy feliz. Yo lo hago por amor, no por plata. Trato de pensar más en competir y tener paciencia y no tanto en lo económico. Si se da eso, mejor, si no, seguiré compitiendo", relató.
Los e-sports son un mundo extraño para los Juegos Suramericanos. Y la ilusión de los argentinos es que la gente se acerque y se enganche. Arias, la flamante campeona suramericana, se ilusionó: "Vi mucho interés de otros atletas que nos preguntan qué es eso o nos dicen qué copado, cómo es. Espero que la gente también nos de una oportunidad. Es todo nuevo y por ahí les costará entender al principio, pero es algo muy lindo".
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