Los perros pueden distinguir diferentes emociones negativas de los humanos, según un reciente estudio

Quienes tienen perros, o comparten habitualmente con ellos, seguramente se han dado cuenta de que pueden distinguir entre emociones humanas positivas y negativas. Sin embargo, la comprensión de los canes hacia las personas podría ser aún más amplia y considerar matices más específicos, afirma una nueva investigación.
Para el estudio, publicado en la revista iScience de Cell Press a principios de agosto, los autores pusieron a perros —despiertos y sin sujeción— en escáneres de resonancia magnética. Mientras los animales veían imágenes de expresiones faciales humanas, los científicos observaban la actividad en diferentes zonas de sus cerebros.
Durante la revisión, los investigadores vieron aspectos que ya conocían con anterioridad. Por ejemplo, que podían diferenciar entre rostros felices y enojados.
No obstante, también encontraron elementos novedosos. Principalmente, que podían distinguir entre miedo e ira, y entre miedo y tristeza.
Según los investigadores, los hallazgos sugieren que los perros pueden diferenciar entre distintas emociones negativas de los humanos.
La coautora del estudio e investigadora postdoctoral en la Unidad SCAN de la Universidad de Viena, Laura V. Cuaya, declaró al Washington Post: “Hasta donde sabemos, es la primera vez que se demuestra que los perros pueden distinguir entre rostros que expresan dos emociones (similares)”.

Cómo los perros pueden distinguir diferentes emociones de los humanos, según el estudio
La investigación se basó en dos experimentos independientes con perros, que venían de entornos familiares. Los autores trabajaron principalmente con border collies, raza que, según aseguran, destaca por ser hábil para seguir señales sociales y por su disposición a interactuar con humanos.
Para el primer experimento, mostraron a ocho perros imágenes de rostros humanos felices y neutros, los cuales eran de personas desconocidas para los canes.
Los rostros felices provocaron una respuesta más intensa en una parte del cerebro conocida como el cúmulo temporal derecho, que se extiende hasta el núcleo caudado.
En relación a dicho punto, Cuaya explicó: “Otros estudios muestran, por ejemplo, que esta activación está relacionada con la expectativa del perro de recibir una golosina o una recompensa alimenticia, pero también con los elogios”.
Con el segundo experimento, los investigadores querían descubrir si se activarían las mismas regiones cerebrales si los perros fueran expuestos a imágenes de emociones humanas negativas.
Para evaluar lo anterior, reunieron a 12 canes domésticos y compararon las zonas del cerebro donde se procesaban los rostros felices y aquellos que expresaban tristeza, ira y miedo.
El investigador postdoctoral de la Unidad SCAN y autor principal del estudio, Raúl Hernández-Pérez, dijo al citado periódico que los resultados sugieren que “existe una distinción entre la felicidad y las emociones negativas”.
Cuaya precisó que, al realizar un análisis cerebral completo para observar los patrones de respuesta a las tres emociones negativas mencionadas, vieron que “en una parte diferente del cerebro, puede existir una distinción entre el miedo y la ira, y entre el miedo y la tristeza”.
No parecía haber diferencias en el procesamiento entre la tristeza y la ira, agregó.
Pese a los resultados, los investigadores precisaron que estos hallazgos no implican que los perros comprendan o experimenten las emociones de la misma manera que los humanos.
El estudio también tuvo limitaciones, ya que se consideraron principalmente perros de una raza y que venían de entornos familiares. Por lo tanto, se requiere de más investigaciones para poder generalizar los resultados.
De la misma manera, todavía quedan preguntas por resolver. Por ejemplo, hasta el momento, se desconoce si los canes reflexionan sobre las emociones con un verdadero significado.
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