Científicos encontraron que la sequía en el río Colorado provoca un patrón sin precedentes de pérdida de agua subterránea

Algunos de los problemas que ha causado una prolongada sequía en el oeste de Estados Unidos permanecen ocultos bajo la superficie. Una investigación publicada en octubre de 2026 descubrió que las reservas subterráneas de la cuenca del río Colorado están disminuyendo a un ritmo preocupante.
Un estudio publicado en la revista científica Water Resources Research y realizado por investigadores de Virginia Tech afirma que la sequía ocurrida entre 2020 y 2022 puso en riesgo las reservas bajo tierra que ayudan a sostener el suministro de agua.
Llegaron a esta conclusión mediante la comparación de imágenes satelitales correspondientes al período 2004-2023. Combinaron observaciones de la misión satelital GRACE y su sucesora GRACE-FO, desarrolladas por la NASA, con estimaciones de agua superficial, humedad del suelo y almacenamiento de agua en la nieve.
Una ventaja de estos satélites es que permiten detectar pequeñas variaciones en el campo gravitatorio terrestre asociadas con cambios en la cantidad de agua almacenada en grandes regiones.
¿Qué descubrieron los investigadores?
Los autores del trabajo afirman que “durante la sequía extrema ocurrida entre 2020 y 2022, el almacenamiento de agua subterránea disminuyó mucho más en la parte alta de la cuenca del río Colorado que en la parte baja”.
Explica que, “en la parte alta, la pérdida de agua subterránea sigue de cerca la escasez superficial, lo que sugiere una conexión entre ambos sistemas. Por el contrario, en la parte baja, que es más seca, el almacenamiento subterráneo disminuye incluso antes que los niveles de agua superficial”. Esto indicaría que el uso humano es el factor de estrés predominante.

Las estimaciones de Virgina Tech, dirigidas por Esther Oyedele, indican que la cuenca alta perdió aproximadamente 4,6 billones de galones de agua subterránea, equivalentes a unos 17,4 billones de litros. La pérdida fue casi el doble de la registrada en la cuenca baja, donde se estimó una reducción de 2,5 billones de galones (9,5 billones de litros).
Históricamente, la cuenca baja del río Colorado había experimentado mayores descensos de agua subterránea. La región soporta una importante demanda de agua para las ciudades, la agricultura y otras actividades económicas.
La cuenca alta, en cambio, suele beneficiarse de las precipitaciones en forma de nieve y del deshielo que alimenta los ríos y contribuye a recargar los acuíferos. Por ese motivo, los científicos esperaban que esta zona resistiera mejor los episodios de sequía.
Oyedele explica que no esperaban encontrar una reducción tan pronunciada en esa región, considerada tradicionalmente más resistente gracias al aporte del deshielo. Pero el resultado sugiere que la vulnerabilidad hídrica se está extendiendo a zonas que hasta ahora parecían disponer de una mayor capacidad de recuperación ante la escasez de agua.
Los resultados también revelan una aceleración del agotamiento de las reservas después de 2019 porque el episodio de sequía registrado entre 2020 y 2022 destacó por la magnitud de las pérdidas en ambas partes de la cuenca.
Cabe destacar que la cuenca del río Colorado suministra agua a aproximadamente 40 millones de personas y sostiene una extensa actividad agrícola en el suroeste de Estados Unidos.

El sistema incluye grandes embalses, como el lago Powell y el lago Mead. Pero el agua subterránea también cumple una función fundamental porque puede amortiguar durante algún tiempo la falta de precipitaciones y mantener el aporte de agua a determinados ríos y ecosistemas.
El problema es que esta reserva no es ilimitada. Cuando los acuíferos pierden agua durante períodos prolongados, su capacidad para compensar la escasez superficial disminuye.
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