Noche negra de Boca Juniors
Justo Boca tuvo su noche negra cuando no debía fallar. Justo cuando tenía que sacar una ventaja para ir a buscar la final de la Copa Sudamericana a Brasil con algo de tranquilidad. Hubo un equipo acelerado, un entrenador que no realizó las mejores lecturas y un rival con una cierta jerarquía que supo aprovechar esos déficits. Vasco da Gama pasó por la Bombonera y dejó su huella…
A Boca le faltaban jugadores trascendentes para la elaboración del juego. Hace un tiempo ya se había lesionado el juvenil Tomás Aranda. Y en la previa de esta semifinal de ida, se quedó afuera por un desgarro el experimentado capitán Leandro Paredes. Sin ellos y con los chilenos Williams Alarcón y Carlos Palacios como reemplazantes, el equipo xeneize no logró manejar el juego. Careció de pausa, de panorama, de calma. Y Boca quedó atrapado en el apuro y en las imprecisiones.
Encima, Rodolfo Arruabarrena sorprendió para mal con la titularidad de Enner Valencia, quien todavía no se adaptó a Boca, y dejó en el banco a Miguel Merentiel, quien venía exhibiendo un muy buen nivel. La explicación del DT fue que buscó más presencia en el área rival. El Vasco, tras la derrota, reconoció: “Nos costó el partido”.
El primer tiempo fue de los brasileños. Y ahí, con la solvencia de Santiago Sosa y con un interesante juego externo, encontraron la ventaja que significó la victoria. Todo con un cabezazo de Adson que se metió en el segundo palo del arquero Alvaro Montero.
Arruabarrena no anduvo con vueltas en la segunda etapa. Sacó un volante de equilibrio como Alarcón y puso un delantero con desborde como Sebastián Villa. Vasco da Gama se perdió el segundo con una proyección de Paulo Henrique que derivó en un remate apenas desviado. Y Boca contestó con un centro de Lautaro Blanco que terminó pegando en un palo.
Enseguida vino una jugada bisagra. En forma insólita, el colombiano Andrés Gómez se hizo expulsar. A partir de ese momento, con un hombre más, llegó el aluvión de Boca, mientras Arruabarrena seguía sumando delanteros: adentro también Merentiel y Ángel Romero. Ya 11 contra 10, los xeneizes empujaron tanto que generaron algunas situaciones como para merecer el empate.
Villa perdió dos chances. Un tiro de Santiago Ascacibar pegó en el travesaño. Un par de pelotas cruzaron frente al arco sin que Valencia y Leonel Flores la pudieran meter. Pero no hubo caso. Vasco da Gama celebró en la Bombonera. Boca ha escrito muchos capítulos coperos inolvidables en Brasil. El martes, en Río de Janeiro, buscará sumarle otra hazaña a su rica historia.
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