1-0: Boca es campeón en un final tan dramático como insólito
El campeonato argentino carece de talento, de sensualidad. Se imponen los nervios, las tensiones, el músculo, las desprolijidades, la organización insólita. Sin embargo, el fútbol del país donde nacieron Diego Maradona y Lionel Messi es capaz de atrapar de un modo inimaginado con su pasión y con sus historias inesperadas. Por ejemplo, con un cierre de Torneo Anual desbordado por el dramatismo, definido tan al límite que el equipo que perdió el título en el último suspiro por unos momentos festejó creyendo que era campeón…
El campeón de verdad fue el Boca de Leandro Paredes, por un gol que convirtió Enner Valencia en el minuto 96 y que le sirvió para conseguir la victoria por 1-0 ante Defensa y Justicia que le permitió coronarse. El que se creyó campeón por error y dibujó un blooper para coleccionar fue el Rosario Central de Angel Di María, que superó 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto pero que necesitaba que los xeneizes no ganaran.
Al final, todo se definió por ese centro de Lautaro Blanco que parecía fácil de descolgar para el seguro Matías Borgogno, pero el arquero esta vez se pasó y no alcanzó a atrapar la pelota. Ahí le quedó a Valencia para pegarle con frialdad y establecer el 1-0 que vale una estrella.

Entonces, en esa Bombonera que no latía y que estaba paralizada porque Boca no encontraba el camino se desató una fiesta colosal, potenciada por la descarga que representaba el gol agónico. Si Boca no coronaba era un mazazo. Pero Boca ganó y volvió a ser campeón después de casi tres años y medio. Es el primer título de Juan Román Riquelme como presidente. Es el primer título de Leandro Paredes, el gran capitán, desde su regreso a casa. Es el primer título para los juveniles que son titulares y que ilusionan: Tomás Aranda, Leonel Flores, Jagger Herrera, Lautaro Di Lollo… Es un impulso inmenso para el técnico, para el Vasco Arruabarrena. Es un acto de justicia.
Boca fue el mejor equipo a lo largo de todo el año. Por variantes, por búsqueda, por fútbol, por presencia en los partidos determinantes. Contra Defensa y Justicia, un rival con juego saludable y sin miedos, le costó. No encontró el gol rápido y le fue pesando el desarrollo.
Arruabarrena sacó a Sebastián Villa, uno de los que más desequilibraba. Después, faltando un cuarto de hora, salió Paredes, mitad cansado mitad dolorido. Y no había lucidez. Si Borgogno bajaba ese centro, ahora nada serviría. Pero no lo hizo. Y Boca tuvo el premio que merecía.
En Rosario hubo confusión. Central tenía ganado su partido, pero necesitaba que Boca no ganara. De repente, en el Gigante de Arroyito, hubo un grito, hubo contagio, hubo hinchas que invadieron el campo y gritaron a la cámara de la TV “somos bicampeones”, hubo jugadores del equipo rosarino que se abrazaron y que empezaron a festejar… Hasta que les avisaron del error. Y la euforia se transformó ahí en profundo desencanto.
Argentinos Juniors falló en casa
En la definición del título, había otro equipo con ocasión de ser campeón: Argentinos Juniors. Claro que flaqueó en su cancha contra Huracán y cayó 0-2. Ahí no hubo espacio para la confusión ni el error.
De este modo, Boca se consagró como campeón del Torneo Anual con 63 puntos rescatados a lo largo de las 32 jornadss disputadas en este 2026 sumando el Apertura y el Clausura. Rosario Central finalizó con 62 y Argentinos con 60.
Los xeneizes, con la estrella número 75 de su historia, tienen el mejor impulso para ir por una cosecha impactante de títulos antes de fin de año. Buscarán coronar en el Clausura, donde deberán disputar los playoffs. Y también jugarán las finales de la Copa Sudamericana y de la Copa Argentina. Avisó Leandro Paredes: “Queremos ganar todo”.
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