Alexander Zverev, el sueño de ser número 1 del mundo después de superar la lesión que casi termina con su carrera

Tarde o temprano, en la temporada habrá un nuevo número 1. El alemán Alexander Zverev, que estuvo muy cerca de serlo hace ya más de cuatro años, cuando por primera vez se colocó como el escolta en el ranking -en aquella oportunidad, de Daniil Medvedev-, tomará la posta de Jannik Sinner y cumplirá otro de sus sueños. El mismo que se le frustró en aquel 2022 cuando se le rompió en mil pedazos el tobillo derecho. Y el alma. Porque aquella lesión en la Philippe Chatrier de Roland Garros, durante el partido de las semifinales frente a Rafael Nadal, fue mucho más que tres ligamentos destrozados. Zverev vio, en ese momento, que su ilusión se hacía añicos.
Sin embargo se rearmó. Luchó contra todo y contra todos y los apenas 580 puntos que deberá defender en lo que resta del año le permitirán llegar a lo más alto. ¿Por qué? Porque Sinner debería defender 3.050 unidades (50 puntos de Shanghai más los títulos de Viena, París y el Masters que logró de una forma invicta) y porque Carlos Alcaraz sumó 1.000 el año pasado desde esta altura de 2025. Hoy Sinner tiene 11 mil puntos; Zverev, 9.720; y Alcaraz, 5.560. El italiano, que ya anunció que no jugará al menos hasta 2027 por su lesión en la rodilla derecha, en la que sufre con una inflamación y una tendinopatía de la banda iliotibial, se quedará con 7.950 unidades. El alemán, aún si perdiera todos sus partidos, terminará con 9.140. Y el español, aunque gane Shanghai, Viena o Basilea (no está inscripto, pero podría pedir un wild card si lo quisiera), París y el Masters sin derrotas, llegaría a 8.560. No hay vueltas: Zverev será el 1 y el orden de sus dos escoltas, cuando llegue el 31 de diciembre, dependerá de lo que sume Alcaraz.

Zverev será el segundo alemán en alcanzar la cúspide del tenis después de que Boris Becker lo hiciera durante 12 semanas en 1991, seis años antes del nacimiento del hamburgués. ¿Será un justo número 1 del mundo? Algunos detractores sostienen que más allá de haber ganado sus dos primeros Grand Slams este año superando a sólo un top ten (Ben Shelton, en la final de Flushing Meadws) en el marco de esos 14 triunfos le baja un poco el precio. Pero lo cierto es que Zverev hizo méritos suficientes como para aspirar a lo que le vendrá.
Hay que resaltar sus virtudes. Y, sobre todo, el aspecto físico porque en lo que va de 2026 mostró que es el más fuerte de todos. Sinner le pega más fuerte a la pelota y Alcaraz es más explosivo pero el más constante es él y lo viene siendo desde hace un tiempo largo. Esa es una virtud que le permitió tomar esa posibilidad ayudado -por supuesto- por la larga inactividad de sus dos máximos adversarios en el circuito.
Todo aquel que llega al número 1 lo hace porque lo merece. Y Zverev atraviesa un año excepcional. No bajó de las semifinales en los cuatro Grand Slams: llegó a esa instancia en Australia, fue finalista de Wimbledon y "rompió la pared" en Roland Garros y Flushing Meadows. Lo suyo fue impresionante. Los motivos por los que llegó a esos resultados son secundarios. Es verdad que las expectativas estuvieron puestas a principios de año en la lucha que habría entre Sinner y Alcaraz pero las lesiones de ambos atentaron contra ello. Y el que venía detrás, agazapado y cerquita ya que en marzo quedó tercero tras superar a Djokovic, fue él. Tomó la chance y, al mismo tiempo, está jugando mejor al tenis siendo más agresivo y más suelto. Hay que disfrutar de su juego. El mismo juego que lo convertirá en el 30° número 1 del mundo desde que la ATP instauró ese honor en 1973.
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