Accidentado desenlace de Alcaraz en Tokio
El desenlace fue tan extraño como raro comenzó el partido. Una montaña rusa de aciertos y errores, de sensaciones positivas en un instante pero de dudas al momento. Dentro de cierto caos deportivo, la magia del vigente campeón del torneo ATP 500 de Tokio, Carlos Alcaraz, inmune a todo tipo de circunstancias. Incluso más poderoso ante la adversidad.
Porque en esta competición no hay normalidad en el camino de Alcaraz. Por tercer partido consecutivo remontó bolas de set en el parcial. Salvó tres ante el estadounidense Alex Michelsen, cuatro en un 'tiebreak' con 2-6 frente al italiano Matteo Arnaldi y una al canadiense Denis Shapovalov.
Cuando había enderezado el encuentro a su favor, el accidente. Un mal gesto en un derrape aceleró el colofón de este encuentro de cuartos. Shapovalov fue tratado después del primer juego del segundo set, pero no halló remedio en las manos del fisioterapeuta. Juegó dos 'games' más, renquenate, lo dejó.
Victoria de Alcaraz por 7-6 (3), 2-1 y retirada, en 1h.22'. Este lunes, duelo español con Jaume Munar, en la penúltima ronda desde la fase previa. Batió al francés Kyrian Jacquet por 6-4 y 6-2.
Será su quinto enfrentamiento profesional, con balance de 3-1 para el murciano, que ha batido al mallorquín en los tres antecedentes más recientes: octavos de Queen's 2025 (6-4, 6-7 y 7-5), octavos de Godó 2022 (6-3 y 6-3), dieciseisavos de Río 2022 (2-6, 6-2 y 6-1. La serie empezó con victoria del balear, en las 'semis' de Marbella 2021 por 7-6 (4) y 6-4. Nunca hasta ahora se habían medido en pista dura.
El tenis español tendrá seguro otro finalista. Alcaraz continúa invicto en Tokio, después de ocho encuentros, mantiene viva su racha triunfal en eventos ATP 500, son diecinueve triunfos seguidos. Campeón del Open de Australia y Doha, disputará su quinta semifinal de la temporada, con cinco meses parado por la lesión de muñeca, la 49ª de su carrera.

Para Munar es la primera del curso, complicado por una dolencia en el hombro. Ha perdido seis de sus siete 'semis' en ATP Tour. Se construyó su hueco actual en la capital nipona tumbando de entrada al estadounidense Taylor Fritz, finalista de 2025.
El pronóstico apunta lógicamente a Alcaraz, quien pese a su acusada irregularidad en el torneo siempre halla el camino en los momentos de apuro. La genialidad nunca le abandona, y los grandes marcan diferencias en puntos cruciales.

Sobrevivió a un primer set de altibajos con el zurdo Denis Shapovalov, 27 años y nº 46, a quien eliminó como en sus dos enfrentamientos anteriores. Seis 'breaks' en el set inaugural dan fe de las alternativas en el juego y el marcador.
Alcaraz recuperó desde el 2-4 y el 3-5. Ofreció sus mejores ráfagas para ganar la bola de set en contra con 4-5, hacer un parcial de 6-5 que le daba la oportunidad de sacar para ganar la manga. Entregó su servicio en blanco. Lo solucionó en el 'tiebreak', a partir de un 0-2 que convirtió en anécdota con su superioridad manifiesta cuando apretaba y dejaba de regalar con fallos 'tontos'.
En cuanto se cebaba con el revés a una mano del adversario, con bolas altas, tenía el punto construido. Pero al murciano le costó decidirse por el factor táctico y erró más de lo habitual en el remate del punto. Cuando las urgencias apretaban, entonces sí tenía la habilidad de eliminar lo más negativo, abonarse a lo positivo. Hacer jugadas de resúmenes anuales.
Quedó la incógnita de cómo se hubiera movido Alcaraz en la segunda manga, ya con marcador claramente a favor. Shapovalov añadió otro problema físico a su largo historial. Lo intentó, pero enseguida comprobó que no había manera, que tenía que dejarlo. Arrastrando la pierna, con una visible cojera.
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