El manual del Ingeniero: cómo Manuel Pellegrini logra cautivar a las grandes figuras que ha dirigido en su carrera

El Betis vence al Lille. El triunfo es histórico. Se trata de la primera victoria en 21 años del equipo español en la fase de grupos de la Champions League. También es la confirmación de que el proyecto de desarrollo del club español marcha fielmente según la planificación de Manuel Pellegrini. El techo es, naturalmente, desconocido.
El Ingeniero es, de hecho, quien monopoliza las valoraciones. Marc Bartra, el héroe de la victoria, al anotar un doblete, aprovecha una consulta acerca de un reto del técnico chileno para terminar ensalzándolo. “Al final veía que éramos uno más y quise ir a rematar el córner, porque ya matábamos el partido metiendo el cuarto. Pero es verdad que el míster también me encanta, porque al final gracias a él he mejorado muchísimo en muchos aspectos de mentalidad, en concentración, en lo defensivo”, valoró el excentral del Barcelona y el Borussia Dortmund.
“Teníamos que mejorar en algunas cosas, que teníamos que tener confianza, quizás tener un poco más de tranquilidad en los metros finales y, bueno, el Ingeniero sabe de esto”, sintetizó Isco, quien había coincidido con el chileno en el Málaga y el Real Madrid.
El Betis es solo el último ejemplo: cómo Manuel Pellegrini logra cautivar a las grandes figuras que dirige
Los elogios hacia Pellegrini no son nuevos. El tenor, tampoco. Históricamente, sus dirigidos han elogiado su trabajo y se detienen especialmente en un elemento que consideran clave: la conducción de los grupos que encabeza.
El estilo comenzó a forjarse temprano e, incluso, en una adversa circunstancia. En 1988, el entrenador sufrió el primer golpe de su carrera: el descenso con Universidad de Chile. “Siempre fue estratégico en lo deportivo, pero también un tipo que le siguió los pasos a Fernando Riera, que siempre le decía que el manejo de grupo era importante. Que a los que había que tener bien era a los que no jugaban. Manuel se guiaba por el buen trato al jugador y por mantener un buen grupo humano. La competencia por el puesto se hacía llevadera”, explica el exlateral. “Cuando quiere sacarle rendimiento al jugador, le habla personalmente. Es muy detallista y lee muy bien el fútbol”, destaca Roberto Reynero.

Otro factor clave es la frontalidad. “Cuando tiene un problema con alguien lo dice y eso es fundamental. Y si se equivoca, también. Yo tuve un problema con él. Una vez, me comprometió titularidad para un partido. Me llevó al banco, se ganó y lo acepté. Al próximo partido repitió el equipo y me quiso volver a llevar a la banca. Yo le dije que no iría. Le dijo al utilero (Moisés Vennekool) que no iba al banco. Al próximo encuentro fui de titular”, recuerda.
La evolución, es notoria. “Hoy es distinto. Aprendió. Incluso el descenso con la U le sirvió para aterrizar. Después, siguió evolucionado. Es uno de los mejores técnicos de la historia de Chile, sino el mejor”, resalta.
Su método de trabajo ha sido destacado por todos. Josico, a quien dirigió en el Villarreal, en el 2004, lo reconocía a El Deportivo hace unos años. “Tengo una intriga bastante grande respecto de Pellegrini. Tenía algo diferente, muchos conceptos que no conocíamos y que no sé de dónde los trajo. Es un innovador, al cual no se le ha reconocido de la manera que se debiera. Implantó la idea de hacer baños de masaje al equipo los viernes, antes de la jornada, para así bajar la intensidad. Tenía una manera de jugar el fútbol reducido que yo no había visto nunca. Lo hacía para ocupar mejor los espacios, incluso, para realizar de mejor manera la línea del fuera de juego. Nunca se había trabajado en ese concepto, achicar espacios hacia el balón y provocar que los contrarios quedaran en offside, para que el portero manejara mejor los espacios. Aprendí mucho con Pellegrini. Cuando después estuve en el Fenerbahçe turco con Luis Aragonés, el propio entrenador me dijo que veía nuestros entrenamientos en el Villarreal y que sacó muchas cosas para la España que ganó la Eurocopa de 2008”, agrega el exfutbolista.
Un recuerdo cercano
Héctor Pinto fue ayudante de Manuel Pellegrini. Lo acompañó en la UC y también en el Hebei Fortune, en China. El exmediocampista coincide con Reynero. “Tiene un trato muy profesional con los jugadores. Es de los que va de frente, también. Crea una intimidad que lo caracteriza. Conversa, sobre todo con las figuras. Les pide colaboración, que se centren y les ayuden a los demás. Y a esos demás los mantiene motivados, porque está pendiente de ellos. El grupo se deja querer por él. Es muy amigo, padre de todos”, detalla.
El privilegio de lo colectivo es fundamental para conseguir logros. “Mantiene súper motivados a todos. Muchas veces los entrenadores mandan al grupo que no juega con otro técnico. Él no. Habla, los cita, hace reuniones con cada uno de los integrantes del plantel, en forma privada. Se interioriza de las intimidades, de la familia, de los hijos. Está preocupadísimo y sabe todo lo que le puede acontecer a un jugador”, revela.
Con los principales referentes de los planteles adopta una posición que tiene un matiz. “Con las figuras se comporta igual que con todos, pero con mucho respeto, saben lo que son y los valora. Acá en Chile tuvo a Néstor Gorosito y Alberto Acosta. Si algo pasaba los llamaba, conversaba. Los transforma a su favor, como un complemento de lo que le pide al grupo. Sé lo que influyó en ellos, sobre todo en Acosta. En apapacharlo mucho. En darle el refuerzo positivo que, a veces, necesitaba”, puntualiza.
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