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Friday, November 6, 2026

La Combo Tortuga celebra sus 15 años de carrera: “Lo más difícil ha sido poder estar vigentes”

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Antes de las plataformas, los shows multitudinarios y las giras, había que salir a golpear puertas. Y, en el caso de La Combo Tortuga, eso significaba llevarse algunos CD y recorrer las radios para intentar que alguien quisiera escucharlo. Eran los primeros años, cuando la indiferencia del medio se enfrentaba con entusiasmo.

Una tarde, Manuel “Dunga” Caro llegó al estudio de Radio Corazón y Radio Candela, acompañado por sus compañeros. En una de esas estaciones se encontraron con Willy Sabor e intentaron llamar su atención para entregarle el material. La recepción, sin embargo, no fue precisamente entusiasta.

—No nos pescaron mucho —recuerdan.

Hubo, eso sí, una excepción. La periodista Ale Valle recibió el disco y se interesó por el nombre de la agrupación. “¡Ay, ¿y cómo se llaman?“, les preguntó. ”La Combo Tortuga", respondieron. “¡Oh, qué lindo, mire qué bonito, una tortuguita! Ya, lo voy a escuchar", les dijo. Para los músicos, aquel gesto fue suficiente. Una pequeña victoria.

Era otro tiempo. También salían de madrugada, a pegar afiches en los galpones y distintos espacios donde se presentaban. La difusión se construía a pulso y el grupo se las ingeniaba para hacerse notar donde fuera.

19-10-2026 COMBO TORTUGA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

Quince años después, La Combo Tortuga vive una realidad muy distinta. Con 11 músicos sobre el escenario, una estructura de trabajo profesional y una trayectoria que la ha instalado entre los nombres relevantes de la cumbia chilena, la banda se prepara para celebrar su aniversario el 6 de noviembre en el Santander Arena. Un nuevo hito para una agrupación que comenzó como un encuentro de amigos que querían tocar y pasarlo bien.

“Ha sido un camino muy bonito, la dicha de poder vivir de la música, poder disfrutar con los amigos y también formalizar un poco este trabajo. Partimos siendo amigos, queriendo tocar, pasarlo bien, y de repente la cosa se profesionalizó. Había que ponerse serios, estudiar. Pero ha sido todo en pos de algo que nos gusta”, dice Dunga en los Viernes de Culto, acompañado por el guitarrista Cristián Muñoz y el trompetista Felipe Machuca.

El recorrido, reconocen, no ha estado exento de dificultades. Pero hay algo que consideran especialmente significativo: haber conseguido mantenerse vigentes. “Lo más difícil para nosotros ha sido poder estar vigentes. Estar después de 15 años entre los primeros rankings de la cumbia, pasar de ser una banda de nicho a convertirnos en una banda musical, más que de un género. Eso es súper reconfortante”, comentan.

En ese proceso también han crecido como organización. Se compraron una sala de ensayo, con estudio y oficina, y han procurado reinvertir en su propia carrera. “Hemos crecido como agrupación, incluso como empresa. Los 15 años son eso: uno empieza a cambiar la voz, te empiezan a escuchar más en la casa porque ya te estás transformando en un adulto. Eso nos está pasando un poco”, bromean.

—¿Recuerdan cuándo escucharon por primera vez una canción de ustedes en la radio?

Debe haber sido por 2014 o 2015. Fueron nuestras primeras apariciones, pero muy a lo lejos. No era como ahora, que estamos un poquito más metidos en las listas de las radios. En ese momento sonar era un hito importante, porque todo funcionaba de otra manera. Las redes sociales no eran las de ahora. Fue un motivador para todo lo que estábamos haciendo. Éramos unas guaguas, teníamos entre 20 y 25 años, y ahí dijimos: «Ya, tenemos que ponerle todo el empeño y ser serios porque esto va en serio». Desde entonces hemos tratado de hacer las cosas como corresponde, cumpliendo los procesos y las etapas, quizás un poco más lento que otros, pero vamos bien.

—En lo musical también han buscado ampliar sus horizontes. Su reciente sencillo, Morrita, se acerca a otros sonidos latinoamericanos y al regional mexicano. ¿Cómo deciden explorar esos caminos?

Vamos haciendo más o menos lo que nos va gustando. Somos 11 músicos y todos tenemos gustos diferentes, pero también hay lugares donde nos encontramos. Cuando apareció esa maqueta nos gustó y quisimos apostar por ella. Siempre estamos probando cosas; algunas no pasan de maqueta a canción, pero esta sí.

—¿Cómo conviven esas distintas influencias musicales dentro de una banda de 11 integrantes?

Felipe: Todos venimos de caminos y realidades diferentes. Cuando empezamos, por ejemplo, Cristian [Muñoz] todavía estaba en cuarto medio. Yo venía saliendo de estudiar música en la universidad y otros compañeros también habían tenido sus propios recorridos. En los primeros discos se nota ese encuentro de mundos. Con el paso del tiempo, especialmente en los últimos cinco años, hemos ido encontrando una sintonía común. Los demás también han estudiado por su lado y hemos tratado de profesionalizar individualmente lo que hacemos con la banda. Le hemos puesto todo el empeño y el profesionalismo que debe tener una agrupación de este calibre.

—Mantener una banda de 11 músicos durante 15 años tampoco debe ser sencillo. ¿Qué es lo más difícil de sostener esa convivencia?

Todo es complejo. Afortunadamente, las 11 personas que están en la banda son buena gente, pero obviamente hay distintos genios. A veces uno llega enojado, otro tuvo problemas en la casa. Hubo un tiempo en que estábamos un poco complicados y decidimos organizarnos de otra manera. Empezamos a hacer ensayos por filas. Cuando teníamos que preparar un evento importante, por ejemplo, se juntaban los bronces para trabajar sus partes. Así no estábamos todos decidiendo todo al mismo tiempo. También hay grupos que se dedican a preparar el show y los arreglos. De esa manera cada uno puede concentrarse en sus tareas y llevarnos mejor.

19-10-2026 COMBO TORTUGA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

—En ese camino también han construido una estructura profesional, con estudio, oficina y una organización que funciona prácticamente como una empresa. ¿Cómo llegaron a ese punto?

Dunga: Yo creo que solamente corrimos para adelante. Nunca pensamos que íbamos a tener una casa con estudio. Fuimos avanzando, esquivando baches y aprendiendo en el camino.

A principios de 2024, por ejemplo, yo empecé a trabajar con un amigo que en ese momento era como mi psicólogo. Los cantantes somos medio complicados de la cabeza y necesitamos estar centrados. Hay muchos estímulos: el público, la gente, el cariño que recibes en un concierto, donde todos gritan y te celebran, y después llegas al camarín y estás terriblemente solo.

Son situaciones que pueden afectar. Empecé a hacer terapia para encontrar un equilibrio y no perder mi esencia. Me empezó a ir bien psicológicamente y les comenté a los chiquillos que sentía que teníamos algunas dificultades. No necesariamente problemas graves, pero cada uno estaba apuntando un poco para su lado. Todos queríamos remar hacia adelante, pero algunos remaban para allá y otros para acá.

Entonces propuse hacer una especie de terapia grupal. Al principio los cabros estaban como «¿qué se le ocurrió ahora al Dunga? ¿Qué vamos a hacer abrazándonos?». Pero lo hicimos.

—¿Cómo fue esa experiencia?

Dunga: Tuvimos una última sesión en el camarín, antes de un concierto en el Movistar Arena. Estábamos maquillados y listos para salir. De repente empezamos a hablar y terminamos todos llorando durante media hora. Fue muy fuerte. Creo que algunos nunca habían llorado en su vida. Todos pudieron sacar esa oscuridad que tenían guardada. Fue una experiencia muy bonita, aunque la maquilladora estaba preocupada porque teníamos que salir a tocar. Al final salimos así nomás.

—¿Y cuánto influyó ese proceso en el concierto?

Dunga: Para mí, personalmente, fue uno de los shows más lindos de nuestra carrera. Está en el top tres de los conciertos de La Combo Tortuga. Salimos a reventar. Yo estaba muy tranquilo al principio, pero cuando empezamos a subir en el elevador y escuché a la gente gritar, me empecé a poner nervioso. Nunca me pasa antes de salir al escenario, pero esa vez sentí una taquicardia tremenda. Pensaba: «Diosito, por favor, no quiero desmayarme acá arriba. No quiero que me dé un ataque al corazón». Hacía tiempo que no tomaba nada antes de salir y estaba completamente consciente de lo que estaba pasando. Después empezó el show y volamos. La energía y la conexión con la gente fueron geniales. Creo que ahora va a ser parecido, pero mucho más grande, porque estamos celebrando los 15 años.

—¿Les gustaría registrar este concierto y publicarlo como un disco en vivo?

Dunga: Queremos hacerlo. Estamos negociando para que se pueda concretar, pero ya no depende solamente de nosotros.

Felipe: En el concierto anterior hicimos algunos registros audiovisuales de canciones, pero mucha gente nos preguntaba cuándo íbamos a subir el show completo. En esa oportunidad no lo grabamos entero, también por los costos que implica producir un evento de esas características. Este año esperamos tener algunos registros, reels y TikToks.

—En 2016 hicieron su primera gira internacional por México. ¿Qué significó esa experiencia para la banda?

Dunga: No creo que nos haya impulsado demasiado la carrera, pero sí fue una experiencia personal muy importante. Al principio partimos súper bien. Éramos todos durmiendo juntos en unos mat de yoga, como un rompecabezas, durante tres semanas en una casa. México es enorme, tiene muchísimas radios y canales de televisión. De repente nos decían que teníamos que ir a una radio en Morelia y llegábamos a una casa donde funcionaba una emisora. Era impresionante la cantidad de radios que había.

Cristián: En total fuimos cuatro veces en tres años. La primera gira fue autogestionada y después tuvimos experiencias mucho mejores. El segundo año coincidimos con el aniversario de Los Caligaris, la banda argentina que celebraba sus 20 años, y nos llevaron a telonearlos en México. Llegamos a presentarnos en el Palacio de los Deportes, ante una convocatoria enorme. A partir de ahí empezamos a conocer otra realidad. Pasamos de dormir en colchonetas a alojarnos en hoteles mucho mejores y participar en festivales. Fue una experiencia muy bonita.

19-10-2026 COMBO TORTUGA FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

—Sin embargo, la última gira terminó siendo bastante complicada. ¿Qué ocurrió?

Tuvimos una mala experiencia por la gestión. Cuando giramos con Los Caligaris conocimos cómo funcionaba una producción bien hecha, y eso era lo que queríamos para nosotros. Pero en un momento sentimos que no estábamos haciendo las cosas de la manera adecuada para llegar a ese nivel. En una de las giras trabajamos con un mánager importante de allá, que tenía bandas grandes. Le gustó lo que estábamos haciendo en Chile, porque ya estábamos llenando espacios, y nos propuso llevarnos. Invertimos mucho dinero, incluso las ganancias que recibíamos de Soy feo pero rico, para financiar la gira. Pero terminó siendo una experiencia muy mal gestionada.

Fuimos al Tecate Festival y al Cosquín Rock, compartimos escenario con artistas como Julieta Venegas y Molotov, pero el 90% de la gira eran bares pequeños, muy alejados entre sí. Pasábamos muchísimas horas viajando en buses con literas. Una vez fueron 22 horas de viaje y hasta teníamos chinches en los colchones. Eran enormes, parecían pastor alemán.

Llegábamos a algunos lugares y ni siquiera tocábamos. Recuerdo una ocasión en León, donde compartíamos escenario con Genitallica. No quisieron bajar los instrumentos y el escenario era demasiado pequeño para nosotros. Simplemente no pudimos presentarnos. Habíamos viajado más de 20 horas para eso.

Fueron situaciones que terminaron desgastándonos. En México tuvimos dos hitos importantes: el Lunario, donde tocamos con Kapanga y llevamos a buena parte del público, y el Foro Alicia, un recinto de unas 300 personas que conseguimos llenar. Ahí nos dimos cuenta de que quizás lo que teníamos que hacer era concentrarnos en Ciudad de México, en vez de recorrer tantos lugares sin una estrategia clara.

Después de esa última experiencia, que fue entre 2018 y 2019, decidimos dejar de invertir tiempo y dinero de esa manera. Luego vino el estallido social, la pandemia y nos propusimos reposicionarnos en Chile. Estábamos un poco bajos en oyentes y no estábamos creando tanto. Hicimos un disco, seguimos trabajando y, con la celebración de los diez años, empezamos a ponerle toda la energía nuevamente.

—¿El Festival de Viña sigue siendo una meta para ustedes? Este año estuvieron en la gala...

Dunga: Sí, yo creo que sí. Somos de una época en que uno veía el Festival de Viña con toda la familia. Cuando era chico, en mi casa todos se reunían para ver el festival y recuerdo a Dinamita Show, entre otros. Para nosotros sería bacán poder estar ahí.

Somos una banda muy popular, venimos de Maipú, de Puente Alto, y nos gusta esa conexión con el público. Es un hito que todavía nos falta y estamos trabajando para eso. Tampoco estamos tan apurados. Si llega, será bacán, y si no, seguimos en lo nuestro.

Ahora estamos haciendo un Santander Arena y hacerlo solos también es un desafío enorme. Para nosotros es uno de los escenarios más importantes de Chile. Lo que tenga que venir, que venga. Le paramos el pecho.

—¿Qué representa entonces este concierto de los 15 años?

Es una celebración de todo lo que hemos vivido. Hemos pasado por muchas etapas, hemos crecido como personas y como banda, y seguimos juntos. Eso es lo más importante. Estamos muy contentos de poder hacer este concierto y compartirlo con nuestra gente.

La fiesta de 15 años de La Combo Tortuga será este 6 de noviembre en el Santander Arena. Las entradas están disponibles a través de Puntoticket.

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