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Sunday, October 25, 2026

Nadine Sierra y Freddie De Tommaso: dos grandes voces llegan al Teatro Colón

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“Freddie De Tommaso es como una pequeña muestra de lo que fueron algunos de los grandes tenores del pasado. Cuando pensás en Plácido Domingo, en Franco Corelli o incluso en Pavarotti, que también tenían cierto dramatismo en la voz, Freddie canta de esa manera”. Desde Texas, vía telefónica, la soprano Nadine Sierra presenta a su colega, el tenor británico–italiano que se ha convertido en una de las figuras más interesantes de la nueva generación lírica. Mañana compartirán escenario en el Teatro Colón, en una gala del ciclo Aura, que marcará el cierre de la temporada 2026, junto a la Orquesta del ciclo, dirigida por Constantine Orbelian.

La soprano estadounidense Nadine Sierra. Foto: gentileza.

La comparación con aquellos gigantes del pasado no incomoda a De Tommaso. Pero el tenor habla desde Buenos Aires, arriba de un taxi, mientras busca una alternativa para almorzar: su plan de probar el bife de chorizo de Don Julio quedó frustrado porque no había lugar. Pero cuando vuelve a la música, deja en claro una convicción: la admiración por los grandes no debe convertirse en imitación.

“Obviamente, me lo tomo como un gran cumplido cuando me comparan con esos grandes cantantes de otras épocas. Pero es muy importante que seamos nosotros mismos, que cada uno tenga su propia individualidad. La individualidad es lo que hace grandes a los cantantes de ópera”, dice a Clarín..

Lo explica con un ejemplo sencillo: “El hecho de que puedas escuchar a Pavarotti cantar una sola palabra y reconocer que es Pavarotti. Lo mismo pasa con Caruso. Esa individualidad es fundamental”.

Cuando estudiaba canto, cuenta, intentaba comprender y valorar la técnica de aquellos artistas, pero nunca quiso copiar sus sonidos. Se trataba de descubrir qué hacían y encontrar después una manera propia de hacerlo. La tradición, en su caso, funciona menos como un molde que como una escuela de libertad.

Hay algo de esa misma libertad en la combinación de herencias que define su identidad. “Es bastante interesante que sea mitad italiano y mitad inglés, porque es una combinación poco habitual. Aunque crecí en Inglaterra, diría que mi naturaleza como cantante, como tenor, proviene completamente de mi lado italiano”, explica.

El tenor británico-italiano Freddie De Tommaso.  Foto: gentileza.

Una pertenencia que se reconoce en su afinidad con el repertorio lírico italiano, en el impulso dramático de su voz y en una concepción del canto que privilegia tanto el carácter como la belleza sonora.

Sierra encuentra allí un parentesco que va más allá de lo estrictamente musical. “Freddie también lleva mucha sangre italiana en las venas. Por eso, él y yo nos parecemos mucho, porque mi nonna, mi abuela, era de Nápoles. Yo también llevo esa herencia en las venas. Y creo que no solo compartimos eso, sino también una enorme pasión por la ópera italiana”, cuenta.

Pero la química entre ambos no se explica únicamente por una afinidad cultural ni por el repertorio. Se conocen desde hace años, han compartido producciones de La traviata en Grecia y Luisa Miller en Viena, y han construido una relación que desborda el ámbito profesional.

“No somos solamente colegas, somos amigos”, dice Sierra. “Durante los ensayos de estas dos óperas, en distintos países y ciudades, también tuvimos la oportunidad de conocernos mejor y de pasar tiempo juntos”.

De Tommaso coincide: “Cuando tenés una amistad duradera con la otra persona, realmente siempre cantás bien cuando estás con gente así”. Y devuelve los elogios. Considera a Sierra “una de las mejores sopranos que tenemos en la actualidad” y asegura que cada vez que cantaron juntos quedó asombrado por la perfección de su manera de cantar. “Es un verdadero placer cantar juntos”.

Las formas de la amistad

La amistad encontrará ahora una nueva forma en el Colón. El programa reúne arias, fragmentos orquestales y dúos de óperas conocidas, entre ellas Tosca, La bohème y Madama Butterfly, pero también reserva espacio para nuevos encuentros musicales.

Hay piezas que ninguno de los dos interpretó antes junto al otro, y una en particular tiene un valor especial: el dúo de Madama Butterfly. Sierra debutará en ese repertorio en Buenos Aires, mientras que De Tommaso se adentrará junto a ella en una obra que hasta ahora no había compartido con su colega de este modo.

“Es un programa muy lírico”, explica la soprano. “Freddie tiene una voz de tenor muy lírica, casi de spinto, y yo he cantado mucho bel canto a lo largo de mi carrera, pero mi voz también tiene cierta tendencia hacia ese repertorio más lírico”.

La soprano estadounidense Nadine Sierra. Foto: gentileza Merri Cyr.

La preparación, por eso, exigió un trabajo de negociación artística: encontrar las piezas en las que ambos pudieran desplegar sus posibilidades sin forzar sus respectivas naturalezas vocales. De Tommaso está más habituado a este repertorio; Sierra siente que recién comienza a explorar algunas de sus regiones.

“En el programa voy a cantar Madama Butterfly. Vamos a cantar el dúo de Butterfly. Nunca lo hice en toda mi vida, así que voy a debutar un poquito como Butterfly en el Colón”, cuenta. La frase revela una característica de su carrera: incluso después de años de escenarios internacionales, la soprano sigue buscando desafíos que la obliguen a revisar lo que sabe y a descubrir nuevas zonas de su voz.

A los 38 años, esa curiosidad se proyecta hacia otro hito: su debut como Maria Stuarda, en Múnich, en diciembre. El papel podría abrirle el camino hacia Anna Bolena y Roberto Devereux, dos títulos que le permitirían profundizar en un bel canto de mayor intensidad dramática.

“Mi voz está creciendo. Como les pasa a todos los cantantes, la voz se desarrolla con la edad. Estoy muy entusiasmada con este proyecto porque me da la oportunidad no solo de trabajar en un repertorio nuevo, sino también de explorar más mi propia voz”, explica.

Hay una mezcla de asombro y humor cuando hace las cuentas: empezó a tomar clases y a estudiar el funcionamiento de la voz a los seis años. “Llevo 32 años haciendo esto y todavía sigo aprendiendo cosas. ¡No lo puedo creer!”.

El tenor británico-italiano Freddie De Tommaso.  Foto: gentileza.

De Tommaso también mira hacia nuevos territorios: en la próxima primavera debutará como Don Álvaro en la Staatsoper de Berlín, en un papel que considera especialmente importante para un tenor. Para ambos, la evolución artística implica exponerse a repertorios que todavía no dominan por completo, aceptar el riesgo y mantener viva la curiosidad.

La gala del Colón tendrá, además, una particularidad decisiva: la presencia de la orquesta. “El Colón es un teatro enorme, muy importante. A veces es una sala que nos exige a los cantantes contar con mucho apoyo detrás”, señala Sierra.

La soprano conoce desde hace años al director Constantine Orbelian, con quien grabó un álbum de Rigoletto y compartió una experiencia musical ligada al recuerdo del barítono Dmitri Hvorostovsky. La reunión de las voces, la orquesta y el director constituye así una parte central de la propuesta.

Para Sierra, Buenos Aires es también un lugar de pertenencia afectiva. En su última presentación en el ciclo Aura, el año pasado, el público quedó rendido a sus pies. Ofreció seis bises y terminó descalza, después de lanzar sus zapatos al escenario. Acompañada por el pianista Bryan Wagorn, con breves participaciones del tenor Diego Bento y el contrabajista Marc André, convirtió el recital en una celebración que desbordó el programa previsto.

La soprano estadounidense Nadine Sierra. Foto: gentileza.

“Esa noche no sentí que estuviera cantando en un teatro histórico tan importante como el Colón. Sentía que simplemente estaba cantando para algo así como miembros de mi familia. Es esa sensación, y es algo que no tiene precio”, recuerda.

Después de actuar en prácticamente todo el mundo, asegura que Buenos Aires y el Colón se encuentran entre esos lugares que sobresalen por la relación que se establece entre el artista y el público.

La acústica del Teatro Colón

De Tommaso llega, en cambio, con la expectativa del debut. “Uno de mis grandes ídolos, Caruso, vino a cantar acá. Siempre leí y escuché a colegas decir que la acústica del Teatro Colón es increíble. Así que eso me entusiasma”. También espera encontrarse con una audiencia que conoce y ama la ópera, capaz de escuchar con una atención que vuelve especialmente estimulante cada función.

En esa relación con el público, ambos encuentran una razón que trasciende sus carreras individuales. Sierra habla de la música como una forma de encuentro en un mundo atravesado por la hostilidad y la sobreexposición a las malas noticias. “Hay mucha negatividad en el mundo. Y creo que, en el mundo en el que vivimos hoy, necesitamos más experiencias de este tipo, experiencias que podamos compartir como seres humanos”.

La música, sostiene, permite recordar que todavía hay belleza y motivos para celebrar juntos, más allá de las lenguas y las culturas. “Es literalmente una terapia. Creo que nos devuelven a algo que no quiero llamar normalidad, porque no es exactamente esa la sensación, pero es como si nos devolvieran la esperanza”.

El tenor británico-italiano Freddie De Tommaso.  Foto: gentileza.

De Tommaso observa, por su parte, que la ópera, antes una forma de arte de llegada masiva, se ha convertido cada vez más en un género de nicho. La multiplicación de contenidos y la competencia permanente por la atención plantean un desafío que la tradición no puede resolver por sí sola. Quizá por eso, una gala como la del Colón también importa por su capacidad de acercar estas obras a quienes ya las aman y a quienes todavía pueden descubrirlas.

“¿Qué mejor lugar para celebrar no solo la música, sino también la amistad y el hecho de estar juntos?”, se pregunta Sierra. La respuesta estará en el escenario: dos voces con historias y temperamentos propios, un repertorio que pone a prueba sus afinidades y diferencias, y un teatro donde la ópera todavía puede ser mucho más que una representación.

FICHA

Ciclo Aura. Temporada 2026. Freddie De Tommaso, tenor, Nadine Sierra, soprano –artista invitada–. Orquesta del Ciclo Aura. Constantine Orbelian, director. Función del 26 de octubre a las 20. Lugar: Teatro Colón

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