No es seguridad, es pasarle la cuenta al consumidor

Carlos Cortés, presidente de la Asociación de Gas, sostiene que el gas aporta seguridad al sistema eléctrico. Pero deja sin responder la pregunta clave: ¿Quién paga cuando una empresa generadora apuesta a que lloverá y se equivoca?
Si un generador, esperando un año lluvioso, decide vender su gas en mercados más rentables, ejerce una opción legítima. Pero si las lluvias no llegan, no puede pretender que los consumidores paguen por traerlo de vuelta y, además, se hagan cargo si sobra. Entonces, ¿quién le introduce riesgo al sistema?
Es como vender el paraguas porque anuncian sol y, cuando empieza a llover, pedirles a los vecinos que paguen uno nuevo. La decisión fue individual y la ganancia también.
Si los generadores a gas necesitan estanques para asegurar su combustible, deben financiarlos. Sería tan absurdo como cobrarles a los consumidores las baterías de las plantas solares o los embalses de las hidroeléctricas.
La seguridad eléctrica es indispensable. Pero una cosa es proteger al sistema y otra muy distinta es proteger una apuesta comercial. La seguridad no puede convertirse en un seguro de rentabilidad pagado por todos los chilenos.
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