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Tuesday, September 15, 2026

Miguel Pineda: Negocios y empresas

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ay un discurso entre los líderes de la inteligencia artificial (IA) que suena a mentira. Tres de los grandes empresarios en este sector, Diego Amodei, de Anthropic; Sam Altman, de Open AI, y Elon Musk, de SpaceX, dicen que se preocupan por la seguridad de la humanidad frente al desarrollo de la referida tecnología. Por ello, plantean hacer un alto en el camino en sus modelos más avanzados para resolver los cabos sueltos.

El problema es que una cosa es lo que dicen y otra la que hacen. En lugar de cambiar el rumbo para evitar peligros en el uso de la IA, realizan fuertes inversiones para dejar atrás a la competencia. Quizá el único que dice la verdad sobre el tema es Donald Trump, quien señala que es una tontería frenar el desarrollo en esta materia porque Estados Unidos perdería su liderazgo.

Imaginen ustedes que en la Segunda Guerra Mundial, Washington hubiera frenado el desarrollo de la bomba atómica. En aquel momento, Alemania y Estados Unidos luchaban por usar esa tecnología y otra sería la historia si Alemania hubiera lanzado las primeras bombas atómicas frente a sus enemigos.

En el caso de la IA, los líderes de las grandes empresas luchan por generar una imagen de respeto y protección a la humanidad para realizar colocaciones accionarias multimillonarias. Saben que requieren del visto bueno de la sociedad y, en especial, de los accionistas, por lo que trabajan a marchas forzadas en la maduración de sus proyectos.

Hay que recordar que Sam Altman no es confiable: el objetivo de Open AI era el desarrollo de una empresa sin fines de lucro. Sin embargo, la codicia le ganó y ahora busca convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo. Incluso Elon Musk, quien aportó recursos multimillonarios a esta firma, se peleó con Altmam por traicionar el proyecto que ambos crearon.

Si Estados Unidos por motivos morales frena el desarrollo de la IA, China ganará la carrera en la tecnología más revolucionaria creada hasta la fecha.

Por esta razón, y por la propia competencia en este mercado multimillonario, es imposible hacer un alto en el camino para resolver los temas pendientes en materia de seguridad. Esta nueva tecnología, con todo y sus riesgos, ya forma parte de nuestras vidas.

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