El incontrolable Álex Vega, el exdirigente que usó un gremio de Gendarmería para corromper el sistema carcelario

Luego de transitar por más de dos décadas con autoridad por los pasillos de diferentes cárceles, Álex Antonio Vega Torres (43) ingresó este martes 6 de octubre a cumplir prisión preventiva en el Repas. Esto, luego de salir esposado del 12° Juzgado de Garantía de Santiago, donde el fiscal regional Occidente, Marcos Pastén, le formuló cargos por lavado de activos, cohecho agravado y apremios ilegítimos con resultado de muerte.
Vega se instaló como protagonista de la operación Apocalipsis II, nueva etapa de la megacausa en que se desbarató una red de gendarmes y civiles que operaban en Santiago 1 y en la cárcel de San Joaquín, para permitir el ingreso y venta de elementos prohibidos.
Inicialmente, las pesquisas lideradas por Pastén y la fiscal Tania Mora, en coordinación con equipos especializados de la PDI y Gendarmería, permitieron la detención de 47 funcionarios y 23 civiles. Pero también arrojaron antecedentes claros de que Vega, que había sido un polémico dirigente de la ahora extinta Anfup, e indagado por diferentes irregularidades, tenía relación con los hechos. Por lo mismo, los investigadores se abocaron en recabar mayor información sobre sus operaciones y avanzaron en su aprehensión. Era sindicado por sus pares e internos como el cabecilla de la mafia que controlaba el penal.
El apodado “Chancho Seis” fue detenido el miércoles 30 de septiembre en su domicilio en Cerrillos, al igual que su pareja, Grace Bascur, quien fue formalizada por lavado de activos y quedó con arresto domiciliario total.
El análisis realizado por la PDI estableció que no hay justificación legal para el 58% de los dineros que pasaron por las cuentas bancarias de Vega, lo que supera los $131 millones. Y que en su rol de testaferro, Bascur recibió en sus cuentas más de $4 millones que tampoco podría acreditar como lícitos.
De acuerdo con lo expuesto por el fiscal Pastén, Vega, aprovechándose del fuero que le otorgaba su condición de dirigente, “se instaló en Santiago 1 y desde ahí desplegó una red de corrupción”.
Ascenso y reproches
Vega, oriundo de Cauquenes, ingresó a Gendarmería con 21 años, el 1 de mayo de 2004, como vigilante. Al año siguiente fue ascendido al cargo de gendarme y desde ahí fue escalando. Registró nuevos ascensos en 2010, 2018, 2022 y 2026, llegando al cargo de sargento primero grado 12. En marzo de este año se acogió al retiro voluntario, lo que se hizo efectivo en el mes de mayo.
De acuerdo con conocedores de la investigación, desde que estalló la operación Apocalipsis I en diciembre, el exgendarme “se sumergió”. Incluso viajó algunos meses al sur, lo que fue advertido por los investigadores en función del monitoreo que le realizaban. Y se le observó intentando acercarse a la Iglesia Evangélica.
Según recuerdan quienes trabajaron con él, recién cuando iniciaba su carrera se le vinculó a hechos que pusieron en entredicho su control y manejo de los reclusos, cuando se desempeñaba en Colina II. En 2008 fue condenado a 541 días de reclusión por apremios ilegítimos contra un interno, accediendo a un régimen alternativo.
Ese no fue un hecho aislado. En 2018, Vega volvió a enfrentar una indagación por el mismo delito, aunque en esa ocasión la víctima fue un reo de Santiago 1, quien falleció a raíz de los apremios. En esa oportunidad la PDI emitió un informe en que se señala que el interno Rodolfo Muñoz fue empujado por Vega, “cayendo al suelo y golpeando su cabeza contra el pavimento, quedando inconsciente en el lugar por más de 15 segundos”.
La investigación que llevó el fiscal Marcelo Leiva no avanzó en contra del entonces cabo 2°, y la indagación administrativa tampoco determinó su responsabilidad en los hechos. Esa es la causa que ahora reabrió el fiscal Pastén.
A lo largo de su carrera, Vega fue objeto de al menos una decena de otros sumarios, siendo uno de los más recordados el referente a una fiesta desarrollada al interior de Santiago 1 en agosto de 2022, donde se incautaron sobres con restos de ketamina. Si bien ahí se había dispuesto su destitución, Contraloría dejó sin efecto aquello y aplicó otra sanción.
Entre los flancos que mantiene abiertos el exdirigente asoma una causa por abuso sexual que se sigue ante el 7° Juzgado de Garantía de Santiago, tras la denuncia que ingresó una funcionaria de la empresa concesionaria que cumplía labores en Santiago 1, quien lo acusa de haberle dado “un agarrón en el glúteo derecho”. Por esos hechos enfrentará un juicio oral simplificado el próximo 21 de octubre.
Adicionalmente, se le investiga por su rol en supuestos fraudes cometidos en el proceso de elección de directivas de Anfup, donde incluso se dice que robó elecciones para mantenerse en el cargo. A raíz de esas pesquisas, el jueves 1 de octubre se allanó el domicilio donde funcionaba la disuelta asociación, y se incautó una serie de documentos.
Gendarmes lo recuerdan como “un tipo trucho”, y que llegó a la Anfup tras pasar por Angenchi y Agech, asociaciones disueltas donde también se posicionó como dirigente. Desde ahí, comentan sus ahora excompañeros, aplicaba amenazas, amedrentaba a reos y ampliaba sus redes.
Dado que era un funcionario inamovible, por gozar de fuero sindical, los investigadores también incluirán entre las pesquisas dilucidar las redes que tejió y si hubo autoridades que desplegaron gestiones para favorecerlo.
Su abogado, Ernesto Muñoz, recalca que se ha hecho una caricatura en torno a su representado y que, en realidad, ha sido objeto de una persecución injusta. “Él fue blanco de indagaciones internas y en todas las oportunidades se descartaron irregularidades o se le aplicaron sanciones menores”, dijo a La Tercera.
“Se ha insistido en que mantenía un alto poder y que incluso lo mantendría tras dejar el cargo. El fiscal Pastén aseguró que no se le puso la chaquetilla amarilla de imputado tras su detención por el estatus que mantenía. Pero eso no es más que una caricatura. Lo que señala el fiscal no hace más que demostrar que desconoce totalmente el procedimiento de entrega de detenidos por parte de las policías, o que lisa y llanamente actúa de mala fe”, agregó Muñoz.
Un antecedente que quedó plasmado en la ficha de antecedentes de Vega, fue que la jornada del martes, cuando ingresó al Repas, se negó a usar el uniforme asociado a ese recinto, recibiendo la amonestación correspondiente.
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