Soluciones fitosanitarias para el cultivo de soja en una campaña de alto potencial

La próxima campaña de soja se perfila con buenas perspectivas productivas, pero también con un escenario que puede incrementar la presión de enfermedades. La previsión de una mayor disponibilidad de humedad asociada al fenómeno El Niño genera condiciones favorables para el desarrollo de patógenos y anticipa una campaña en la que el tratamiento de semillas y el uso de fungicidas tendrán un papel más relevante.
El desafío será sostener la sanidad del cultivo durante todo el ciclo y proteger el potencial de rendimiento, que comienza a definirse antes de la emergencia. La calidad sanitaria de la semilla, la elección correcta de un tratamiento para la misma que permita protección frente a las plagas y una buena nodulación son factores que pueden determinar el potencial productivo del cultivo.
En este contexto, el tratamiento de semillas dejó de ser una práctica exclusivamente asociada al control de enfermedades y pasó a formar parte de una estrategia más integral. Según Leticia Borghi, gerente de Producto para Fungicidas, Tratamiento de Semillas y Biológicos de Bayer, existen tres razones principales para incorporar esta tecnología: reducir la carga de patógenos, favorecer la obtención de nitrógeno para el cultivo mediante la fijación biológica y proteger frente a determinados insectos de suelo.
Respecto a la sanidad, la semilla de soja puede transportar patógenos y enfrentarse a otros de almacenamiento. Muchos de estos patógenos afectan la germinación y el vigor de las plántulas y, en algunos casos, generan problemas que se manifiestan durante etapas posteriores. “Tenemos que tratar la semilla de soja para disminuir la carga fúngica que tenemos sobre ella y evitar problemas de emergencia a campo”, explica Borghi.

En cuanto a la nutrición nitrogenada, Borghi recuerda que la soja tiene una elevada demanda de nitrógeno pero cuenta con la capacidad de obtener una parte importante de este nutriente mediante la fijación biológica. “Una de las formas más simples que tiene esta oleaginosa de conseguir nitrógeno es a través del proceso de formación de nódulos”, señala, y explica que la inoculación busca asegurar la presencia de las bacterias necesarias y favorecer una nodulación eficiente desde las primeras etapas.
La tercera razón es la protección frente a insectos del suelo. No todos los lotes presentan el mismo riesgo, pero factores como el cultivo antecesor, la fecha de siembra y las condiciones ambientales pueden favorecer la aparición de plagas durante la implantación. Entre ellas se encuentran el complejo de gusanos de suelo que son capaces de afectar a las plantas en sus primeros estadíos.
Tres alternativas para el mejor arranque
Con ese enfoque, Bayer cuenta actualmente con tres alternativas comerciales para el tratamiento de semillas de soja:
La primera opción es Acceleron Basic, destinada a situaciones en las que la semilla se trata y se siembra durante la misma jornada. El pack combina inoculante y protección fungicida. El inoculante aporta las bacterias específicas para favorecer la nodulación, mientras que el fungicida de amplio espectro Evergol Energy, formulado con metalaxil, protioconazole y penfluflen, ofrece protección contra patógenos de semilla, almacenamiento y suelo. Penflufen en particular es una novedosa carboxamida que contribuye ampliamente al control de patógenos de suelo y junto a Metalaxil y Protioconazole logran un control muy equilibrado.
La segunda opción que ofrece Bayer es Acceleron Essential, pensada para los planteos en los que existe un período mayor entre el tratamiento y la siembra. Su formulación permite tratar la semilla y conservarla durante hasta siete días antes de la implantación. “La alternativa apunta especialmente a productores que trabajan con grandes superficies o necesitan tratar la semilla con anticipación para trasladarla posteriormente hacia otros lotes o establecimientos. Al componente fungicida se suma un inoculante formulado para ampliar la ventana entre tratamiento y siembra”, explica Borghi.
La tercera propuesta es Acceleron Complete, que al paquete anterior agrega una capa de protección frente a insectos, dos ingredientes activos (Fipronil + Imidacloprid) destinados al control de plagas que pueden afectar la implantación, como pueden ser los gusanos blancos, gusanos alambre y cyclocephalas.
Las tres alternativas permiten adaptar la estrategia a distintas necesidades. El objetivo siempre es lograr una implantación uniforme, con plantas vigorosas y capaces de desarrollar su potencial desde el comienzo. “Buscamos tener una soja que tenga vigor, que tenga energía, que tengamos un stand de plantas correcto con una emergencia rápida y uniforme”, resume Borghi.
Protección sanitaria hasta el final
Apuntando a un posicionamiento sanitario equilibrado que permita reducir la brecha entre los rendimientos potenciales y los efectivamente obtenidos, este año los productores deberán considerar la utilización de fungicidas para asegurar la expresión del mayor potencial de las plantas hasta el final de su ciclo.
La herramienta que Bayer suma para este objetivo es Iblon Pro, un fungicida de última generación compuesto por tres ingredientes activos: isoflucypram, protioconazole y trifloxystrobin. El principal diferencial está dado por el isoflucypram, una carboxamida de nueva generación cuya estructura química aporta una alternativa dentro de este grupo de fungicidas.
La combinación de los tres activos está orientada principalmente al control de enfermedades de fin de ciclo en soja, entre ellas mancha marrón y mancha púrpura de la semilla, además de otras enfermedades foliares que pueden adquirir relevancia bajo condiciones de elevada humedad. “La combinación permite alcanzar una elevada eficacia y una importante persistencia en el control, dos atributos especialmente relevantes en campañas donde las condiciones ambientales pueden favorecer una mayor presión sanitaria”, señala Borghi.
La persistencia constituye uno de los puntos destacados por Bayer. La permanencia del cultivo protegido durante un período más prolongado permite reducir el riesgo de que las enfermedades comprometan el área foliar en momentos decisivos para la definición del rendimiento.
Pero la especialista advierte que la tecnología no reemplaza el monitoreo. El momento de aplicación continúa siendo determinante y debe definirse a partir de la evolución de la enfermedad, el estado fenológico del cultivo, las condiciones ambientales y las características de cada lote. “La recomendación es anticiparse al avance de los patógenos y evitar que el tratamiento llegue cuando el daño ya está instalado”, remarca.
En las evaluaciones realizadas sobre Iblon Pro, la compañía destaca la estabilidad de los resultados y un plus de rendimiento asociado a la protección fungicida aplicada oportunamente. Otro atributo señalado es el denominado “efecto verde”, relacionado con el mantenimiento de la actividad del follaje. En un cultivo de alto potencial, conservar el área foliar funcional durante las etapas críticas permite sostener la capacidad de la planta para producir biomasa y trasladarla posteriormente a los granos.
La estrategia sanitaria, por lo tanto, debe integrarse al manejo general del cultivo. La variedad elegida, el historial del lote, el ambiente, la fecha de siembra y las condiciones meteorológicas determinarán el nivel de riesgo y la necesidad de intervenir.
En una campaña con abundante humedad, el agua puede convertirse en una aliada para alcanzar buenos rendimientos, pero también en un factor que favorezca la aparición y dispersión de enfermedades. Por eso, el objetivo no es simplemente aumentar la cantidad de aplicaciones, sino mejorar la oportunidad y la calidad de las decisiones sanitarias.
En ese escenario, Acceleron e Iblon Pro buscan aportar soluciones integradas para el manejo de enfermedades de soja. El objetivo final es que la protección sanitaria acompañe al cultivo en las etapas donde se define el rendimiento y permita transformar el potencial que ofrece el ambiente en kilos efectivamente cosechados.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.