El ADN antiguo resuelve el misterio neolítico de Shimao: quiénes fueron las víctimas de los sacrificios hace 4.000 años
El análisis de 144 muestras de ADN antiguo de Shimao, en la antigua China, ha permitido descubrir la identidad de las víctimas sacrificadas hace 4.000 años. Descubre el fenómeno que contribuyó a crear una sociedad compleja aún sin Estado.
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Es la región donde se encontró el famoso ejército de terracota, la misma desde la que partía la Ruta de la Seda: Shaanxi, en el corazón de China. Durante siglos, las murallas de piedra de Shimao, otro de los grandes hallazgos de la arqueología china, guardaron un curioso testimonio histórico integrado por cabezas humanas depositadas junto a la Puerta Este, tumbas monumentales y un urbanismo colosal levantado sin la maquinaria de un Estado detrás. La intuición sugería que las víctimas de los sacrificios humanos de Shimao habían sido bien enemigos capturados, bien forasteros. Un estudio reciente publicado en Nature en 2025 a partir de 144 genomas antiguos, sin embargo, dinamita esta hipótesis y apunta justo en la dirección contraria.
¿Qué fue Shimao? Una ciudad antes de la idea de ciudad
En el meandro del río Amarillo, en el norte de la provincia china de Shaanxi y cerca de la frontera con Mongolia Interior, se levanta el mayor asentamiento fortificado conocido de la China neolítica tardía. Su ocupación se sitúa en torno a 2300–1800 a. C., es decir, unos 4.000 años AP, en el horizonte del Longshan tardío que la arqueología ha bautizado como cultura Shimao.
El yacimiento supera, según las estimaciones disponibles, las 400 hectáreas. Cuenta con murallas de piedra y una estructura escalonada monumental, el Huangchengtai, que dominaba el conjunto. Según los arqueólogos, los datos apuntan a una sociedad compleja de tipo preestatal, caracterizada por una jerarquía visible, las obras públicas ciclópeas y la violencia ritual, pero sin las instituciones formales de los Estados que después florecerían en la cuenca del río Amarillo. Por eso Shimao interesa tanto desde la perpectiva histórica: es un laboratorio para observar cómo emergen el poder y la desigualdad antes de que exista un Estado que los codifique.

Recreación fantasiosa de las murallas de piedra de Shimao, escenario de los sacrificios humanos de Shimao junto a la Puerta Este.
En el meandro del río Amarillo, en el norte de la provincia china de Shaanxi y cerca de la frontera con Mongolia Interior, se levanta el mayor asentamiento fortificado conocido de la China neolítica tardía: es Shimao.
Del hueso al genoma: 144 muestras que cambian la escala
La arqueogenómica (el estudio del ADN antiguo recuperado de restos arqueológicos) lleva años sacando a la luz migraciones y mezclas poblacionales. Aplicarla a 144 genomas procedentes de Shimao y de sus asentamientos satélite marca una diferencia cualitativa, pues permite pasar del caso aislado al patrón social estadísticamente sostenible.
Con esa cantidad de datos, el equipo responsable del estudio logró algo poco frecuente en este campo: reconstruir pedigríes (árboles genealógicos deducidos a partir del parentesco biológico) de hasta cuatro generaciones. Es la diferencia entre saber que dos personas estaban emparentadas y poder trazar quién descendía de quién dentro de una misma comunidad, generación tras generación. Ese nivel de resolución convierte a Shimao en uno de los retratos más finos del parentesco prehistórico obtenidos hasta la fecha.
Los datos apuntan a una sociedad compleja de tipo preestatal, caracterizada por una jerarquía visible, las obras públicas ciclópeas y la violencia ritual, pero sin las instituciones formales de los Estados que después florecerían en la cuenca del río Amarillo.
Continuidad, no reemplazo: una frontera conectada
La primera sorpresa concierne a la demografía. Los análisis apuntan a una ascendencia mayoritaria de la población de Shimao relacionada con la tradición Yangshao. Esta asecendencia se rastrea hasta una población presente en la región al menos 1.000 años antes del apogeo de la ciudad. En otras palabras: los constructores de esta metrópolis eran, en su mayoría, descendientes de un sustrato genético local muy anterior.
Según el estudio, eso no significa aislamiento. El estudio ha detectado un flujo genético persistente y repetido de poblaciones vinculadas a los grupos Yumin, asociadas a su vez a Mongolia Interior. Ese aporte, sin embargo, no rompe la continuidad genética regional del grupo dominante. Aparecen, además, algunos individuos atípicos con una mezcla genética notable: dos casos modelados en torno a un 50% Yumin y 50% Yangshao, y un individuo del Neolítico tardío estimado en un 28–31% de ascendencia Yumin. Shimao emerge así como una frontera porosa, un nodo de contacto entre la cuenca del Amarillo y las estepas del norte, no como una periferia cerrada sobre sí misma.
Tal contraste resulta revelador. Frente al relato de grandes reemplazos poblacionales que dominó la revolución del ADN antiguo en Europa, Shimao ejemplifica el modelo opuesto, basado en la conectividad y la mezcla sostenida sin sustitución de la población base.

Recreación fantasiosa.
Parentesco como poder: linajes por línea paterna
Los datos apoyan una estructura de descendencia predominantemente patrilineal, esto es, con el linaje transmitido por línea paterna. Combinado con el contexto arqueológico, el patrón sugiere también patrilocalidad. Así, las mujeres tenderían a incorporarse a la comunidad del marido, mientras que los hombres permanecían anclados al grupo de origen.
¿Por qué importa esto para entender las formas de poder en Shimao? Porque en una sociedad sin instituciones estatales, el linaje es la infraestructura política. el modo en el que se construyen los árboles genealógicos determina quién accede a las tumbas de prestigio, quién hereda la memoria del grupo y quién puede reclamar un poder legítimo. La disposición de los enterramientos, por tanto, se convierte en un mapa de familias en el que el parentesco se lee como una tecnología para administrar el estatus y transmitirlo.
Shimao emerge así como una frontera porosa, un nodo de contacto entre la cuenca del Amarillo y las estepas del norte, no como una periferia cerrada sobre sí misma.
Los sacrificios humanos de Shimao: las víctimas no eran forasteras
Al comparar el ADN de las personas seleccionadas para el sacrificio en la Puerta Este (Dongmen) con el de los ocupantes de las tumbas de élite del interior, los autores no encontraron diferencias apreciables de ascendencia, salvo en dos víctimas de origen vinculado a las poblaciones Yumin.
Es decir, las víctimas rituales no eran, por lo general, extranjeros genéticamente distintos de quienes gobernaban. Al contrario. Procedían del mismo sustrato poblacional que la élite. Si el origen no funcionaba como un criterio de selección, es probable que ese criterio fuese social: la posición dentro o fuera del núcleo de parentesco privilegiado. El sacrificio se perfila así como una forma de administración del estatus dentro de la propia comunidad, no como un sistema de eliminación del enemigo capturado. Como ya han mostrado otros casos de sacrificios humanos en antiguas civilizaciones, la violencia ritual solía obedecer a lógicas internas de poder.
El estudio también ha revelado que los patrones de sacrificio difieren por sexo según el contexto. En Dongmen, las víctimas muestreadas eran mayoritariamente masculinas. En los sacrificios asociados a cementerios de élite, en cambio, predominaban las mujeres. Esa asimetría sugiere que distintos tipos de violencia ritual cumplían funciones sociales diferentes. Se trataría de una suerte de gramática ceremonial con reglas propias según el escenario.
Si bien la arqueogenómica y el estudio del ADN antiguo no "demuestran" que Shimao fuera patrilineal ni que sacrificara a sus propios miembros, sí ofrecen un cuerpo de evidencia que resulta compatible con esas hipótesis cuando se lee junto al registro arqueológico. Es una distinción sutil, pero decisiva: la que separa el dato de su interpretación.

Recreación fantasiosa
Las víctimas rituales no eran, por lo general, extranjeros genéticamente distintos de quienes gobernaban. Al contrario. Procedían del mismo sustrato poblacional que la élite.
Shimao como nodo de una globalización interna temprana
Al unir las piezas de este rompecabezas (continuidad local mayoritaria, flujo genético sostenido desde las estepas, linajes patrilineales y una selección social de las víctimas), los investigadores han reconstruido un retrato coherente. Shimao no fue un enclave aislado ni un simple teatro de crueldad, sino un centro de gravedad donde circulaban personas, prestigio y violencia administrada en el norte de la China neolítica.
Referencias
- Chen, Zehui et al. 2025. "Ancient DNA from Shimao city records kinship practices in Neolithic China". Nature. DOI: 10.1038/s41586-025-09799-x.
- Cui, Yianxin. 2024. "Mapping landscape in Longshan period’s hierarchical society (3000–2000BCE) of North Loess Plateau: from archaeological predictive model to GIS spatial analysis". npj Heritage Science. DOI: 10.1186/s40494-024-01194-5.
- Dong, Yu y Ripan S. Malhi. 2025. "Ancient DNA offers clues about mysterious prehistoric settlement in China". Nature News. URL: https://www.nature.com/articles/d41586-025-03593-5
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