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Saturday, September 12, 2026

Jordi Cruz, chef profesional: "Mi padre era diabético y en mi casa se ve que las judías con patatas curaban la diabetes. Lo vi repetir tantas veces que cuando mi madre se puso enferma me dije que era el remedio para todas las enfermedades y se lo cociné"

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La vocación por la cocina llegó desde muy temprana edad para Jordi Cruz. El chef manresano de 48 años, que brilla como jurado de MasterChef España, recuerda la curiosidad que sentía al abrir las alacenas y ver qué podía hacer con unos pocos ingredientes.

Tenía 10 años cuando empezó a surgir esa vocación gastronómica. La puso en práctica poco después, sin saber que se convertiría en su trabajo a tiempo completo.

"Me parecía muy bonito intentar hacer algo con un ajo pocho, un puñado de arroz y una hierbas, poder hacer algo solo con esos tres elementos", reveló.

Como pocas veces, el cocinero español dejó al descubierto su vulnerabilidad y contó algunas anécdotas personales en su reciente paso por Vidas Ajenas, el programa de entrevistas de Javi Rodríguez Godoy, disponible en su canal de YouTube.

Jordi Cruz, el chef de cinco estrellas Michelin

Jordi Cruz Mas nació el 29 de junio de 1978 en la ciudad catalana de Manresa. Ganó su primera estrella Michelin a los 26 años en noviembre de 2004, mientras estaba al frente de la cocina del restaurante Estany Clar en Berga.

En ese momento fue el chef más joven de España en lograr aquella distinción internacional que eleva la reputación de los mejores chefs del mundo.

"Era muy descarado, era apabullante en esa época. Y me echaba mucha caña a mí mismo, algo que he hecho desde que era niño", reconoció.

"Me salía bien, me funcionaba y me permitía no relajarme. Hoy en día lo haría diferente, intentaría un término medio en todo, disfrutaría más del camino, conocería a más gente, buscaría un equilibrio, porque lo hay", reflexionó.

Desde 2013 es jurado en MasterChef España, un rol que lo catapultó a la fama ante las cámaras. Dos años después, en pleno pico de popularidad, publicó su célebre libro "El cocinero tenaz. Si te lo propones, lo consigues".

En paralelo dirige la cocina del restaurante ABaC en Barcelona desde 2010. El lugar mantiene tres estrellas Michelin desde que recibió la primera en noviembre de 2017.

Sumadas a las estrellas de sus otros dos restaurantes barceloneses, Atempo y Angle -una en cada uno- ya acumula cinco estrellas Michelin.

Sus inicios en la gastronomía: "Fui un niño pequeño perdido que quería ser un gran cocinero"

"Soy un cocinero, un quemacazos, un pelagambas. Fui un niño pequeño perdido que quería ser un gran cocinero", dijo a modo de autopresentación en el inicio de la charla.

Creció en un hogar numeroso y junto a sus cinco hermanos tuvo que aprender rápido a valerse por sí mismo para colaborar con la organización de la casa.

Jordi Cruz durante la entrevista en el programa "Vidas Ajenas". Foto: Captura de YouTube @vidas_ajenas

"Soy el más pequeño de seis en una familia muy normalita, con un papá que siempre estaba ausente y una mamá que hacía lo que podía", comentó.

"Mi padre era diabético y en mi casa se ve que las judías con patatas curaban la diabetes", dijo en tono de humorada. "Lo vi repetir tantas veces que cuando mi madre se puso enferma me dije que ese debía ser el remedio para todas las enfermedades y se lo cociné", explicó sobre el simbolismo detrás de aquel plato.

Cabe aclarar que las judías verdes contienen mucha fibra y un índice glucémico muy bajo, lo que ayuda a no subir el azúcar en la sangre. Las patatas, en cambio, cuentan como un carbohidrato con almidón que puede elevar la glucosa si se come mucha cantidad.

La combinación de ambos vegetales puede ayudar a que el cuerpo absorba el azúcar de forma más lenta, pero cada paciente diabético debe consultar con su médico qué resulta mejor para su alimentación.

Hay sabores que evocan hogar y otros que intentan curar el alma propia o ajena. Para Jordi esas judías con papas representaban todo eso junto.

Vio cómo se le llenaban de orgullo y ternura los ojos a su madre y no hubo más nada que pensar. "Mi madre me dijo: 'Ay, mira, cocinero'. Y ya está", explicó.

Jordi Cruz lleva más de tres décadas como jefe de cocina en restaurantes de alta gastronomía. Foto: IG @jordicruzoficial

"También quería dejar de ser el delincuente que mis padres pensaban que iba a ser. Cuando eres apañado y no dedicas tus energías al bien, las utilizas para el mal y yo era un profesional de ser creativo", manifestó sobre su energía inagotable ya desde aquel entonces.

"Si había que quemar algo, yo hacía el incendio más grande. Si había que hacer una perrería, yo era el que ideaba la peor posible para echarnos unas risas. Cuando ese potencial lo aprovechas para hacer algo, ahí sí es un motor", aseguró.

"A los 16 años ya estaba currando como campeón, era un poco ilegal, pero lo hacía con gusto", confesó. A los 18 ya era jefe de cocina en restaurantes donde el más joven tenía 30.

"Me daban igual los sacrificios que tuviera que hacer. Sabía desde los 14 años eso de que un cocinero se puede quemar, y no solo con el fuego de las hornillas, que más bien tenía que estar preparado para todo, para trabajar largas horas, para la presión, y me preparé", comentó.

El jurado más exigente de Masterchef Celebrity España

"Creo que todo lo que he hecho me ha llevado a ser el que cocinero que soy. Pienso que todos podemos ir moldeándonos a cómo nos gustaría ser, y lo que me pasa es que tengo una lucha constante en querer ser más de lo que soy", admitió.

"Jamás me he considerado mejor que nadie, pero tampoco peor que nadie", aseguró. Muchas de sus devoluciones en el reality de cocina que se transmite por La 1 de RTVE suelen viralizarse, pero él asegura que enfrenta su timidez constantemente.

Jordi Cruz es jurado de Masterchef España desde 2013. Foto: Facebook

"Soy muy tímido y siempre lo seré. A veces me han confundido con soberbio, pero en realidad soy muy pragmático y siempre trato de sacar partido a las cosas malas y las buenas".

Convencido de que el éxito está construido con ladrillos de fracaso, no tiene dudas de que lo que más lo mueve son las ganas de hacer cosas nuevas, de crear algo y sorprender.

"Querer hacer cosas nuevas, aunque estén basadas en cosas que estén hechas desde hace siglos. La búsqueda de la singularidad, fruto de muchas conciencias o mentes", resumió.

"Hay que saber gestionar y valorar todo ese camino, que no es fracaso en verdad, pero que a muchos les puede llevar al desgano. A mi me lleva al enfado, pero no a un estado anímico de tristeza", señaló.

Siempre con varios proyectos en marcha al mismo tiempo, y todos de altísimo nivel, fue sincero sobre qué finalidades persigue. "Yo lo quiero todo, ese es mi problema, quiero la vida idílica", dijo con humor.

"Cada día voy más hacia la idea de pasar más tiempo con los míos, a lo más sencillo, pero el día que me vaya al hoyo quiero tener buenas sensaciones de que el tiempo que se me ha dado fue utilizado de la mejor forma posible", manifestó.

"No quiero pasar por este mundo solamente gastando recursos naturales, quiero hacer algo más, dejar una mínima huella, y buena", sostuvo.

"Hay que ser ambicioso, pero a la misma vez ser un buen cobarde", argumentó. "Sirve para analizarlo mejor, ser un poquito más prudente, avanzar metiendo la pata lo menos posible", indicó sobre su filosofía de vida.

"Odio la cobardía, pero soy un cobarde. Hay que asumirlo. A mí me gusta pensar que en ese cóctel que es la vida nada es tan blanco o negro y que siempre se puede buscar el equilibrio", explicó.

Sobre el final hizo una confesión personal acerca de los recuerdos que más impotencia le generan. "El Alzheimer es una enfermedad que odio, primero porque mató a mi abuela y a mi padre, y segundo porque es muy cruel", expresó.

"Que tú te pases una vida construyendo un cerebro y rellenándolo con información compleja, de muchas capas que te sirven para hacer cosas nuevas, que venga el Alzheimer y lo borre, sin ningún tipo de reparo, es dramático y cruel", concluyó.

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