Mike Niziolek dedicó treinta años a transformar su propiedad de 60 hectáreas en un humedal; ahora, este antiguo profesor de biología avanzada está creando "biosupermercados" para la fauna silvestre

Durante tres décadas, Mike Niziolek convirtió una propiedad de 60 hectáreas ubicada en Elk River, en el condado de Sherburne, Minnesota, en un espacio destinado a recuperar los ecosistemas que existían allí antes de la intervención humana.
El antiguo profesor de biología avanzada llevó esa tarea de conservación fuera de las aulas, con el objetivo de recrear las condiciones naturales que caracterizaban a esas tierras hace cientos de años.
El trabajo cobra relevancia en un estado que, según estimaciones científicas, perdió alrededor del 50% de sus humedales originales. En el sur de Minnesota, la pérdida supera el 90%.
“En este caso, estamos intentando restaurarlos, lo cual es una tarea mucho más difícil que salvar los que ya tenemos”, explicó Niziolek. “Pero lo vamos a intentar, porque sin duda vale la pena el esfuerzo”.
Según su biografía publicada por Minnesota Land Trust, durante años transformó de manera gradual tierras de pastoreo en sabanas de robles, terrenos cultivados en praderas y acequias en humedales. En 2018 recibió de esa organización el premio al Propietario del Año y en 2024 terminó otro proyecto de restauración dentro de su propiedad.

El trabajo contó también con asistencia financiera y técnica del programa Partners for Fish and Wildlife del U.S. Fish and Wildlife Service. John Riens, biólogo de ese organismo, explicó a Minnesota Public Radio que el objetivo consiste en ayudar a los propietarios a manejar sus terrenos de manera sostenible. En un período de cinco años, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre y The Nature Conservancy completaron 72 proyectos de restauración de humedales.
Cómo se reconstruye un ecosistema
La recuperación de un humedal requiere mucho más que excavar un terreno y esperar que se acumule agua. Los especialistas primero estudian el lugar, analizan muestras de suelo y reconstruyen su historia a partir de fotografías e imágenes antiguas.
“Observamos imágenes antiguas de cómo pudo haber sido antes o intentamos comprender mejor su historia”, señaló Riens. Con esos datos se diseña un proyecto específico y se contrata a empresas locales para retirar tierra y construir el humedal.
Después comienza otra etapa: establecer plantas nativas y controlar especies invasoras, entre ellas el espino cerval. El mantenimiento posterior también resulta fundamental para conservar las condiciones recuperadas.
Los resultados pueden observarse en algunos de los humedales restaurados por Niziolek. En uno de ellos, recuperado a comienzos de la década de 1990, calcula que existen entre 15 y 20 especies diferentes de plantas. El agua también alberga una gran variedad de invertebrados.
“Hay muchísimos animales que utilizan estos espacios, ya sea directa o indirectamente. Es asombroso”, afirmó.
Para el exprofesor, esa diversidad convierte a los humedales en verdaderos “supermercados biológicos”. Los espacios atraen a grullas canadienses migratorias y mariposas monarca, y sirven además como refugio para especies amenazadas, como las tortugas de Blanding, que actualmente habitan en su propiedad.
Estos ecosistemas también cumplen funciones relacionadas con el agua y el clima. Pueden almacenar el exceso producido por lluvias intensas y deshielos para liberarlo lentamente río abajo. Al permanecer más tiempo en el terreno, el agua permite procesar y filtrar nutrientes y sedimentos, favoreciendo su calidad.
Además, los humedales contribuyen a recargar acuíferos y suministran agua a la vegetación. Los que contienen turberas también pueden capturar dióxido de carbono y funcionar como sumideros de carbono.

“Es un sistema de almacenamiento de carbono que podemos utilizar para mitigar el coste humano del cambio climático”, sostuvo Niziolek.
La necesidad de conservar estos espacios se extiende más allá de Minnesota. Un informe de 2024 del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos indicó que entre 2009 y 2019 se perdieron aproximadamente 670.000 acres de humedales, una superficie comparable a la de Rhode Island.
“Actualmente, los humedales solo cubren el 6 % del territorio nacional, la mitad de la superficie que cubrían en la década de 1780”, señaló el informe. Martha Williams, entonces directora del organismo, advirtió que su pérdida afecta la salud, la seguridad y la prosperidad de la población estadounidense.
Minnesota constituye una excepción reciente, ya que registró un aumento neto de humedales gracias a iniciativas de conservación. En ese contexto, Niziolek continúa con su proyecto. “Aún me queda mucho por hacer, pero me alegra que esta tierra esté protegida para siempre para las generaciones futuras”, afirmó ante Minnesota Land Trust.
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