InquirerCandon mulls calamity state due to El Niño; 5,000 rice farmers at riskPunchEkiti must build economy that sustains future generations – Ex-gov candidateESPNSources: Eagles to keep retired Johnson on roster amid O-line changesThe Jerusalem PostDeadly house fire in Golan Heights kills woman in her 60s as firefighters work to extinguish flames한겨레‘홍해 장악’ 후티 공세에…미, 전선확대 부담 개입 딜레마ZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFUOLPapa será operado nos próximos dias para retirar nódulo no pulmãoColliderForget ‘Dune,’ Rebecca Ferguson’s Forgotten Fantasy Epic Is Officially a HitCapital FMRuto to Opposition: ‘I Will Deal With You’The RegisterAI systems are fully capable of carrying out nightmare attacks against infrastructure and nobody's readyVilaWebEmbruten amb pintades feixistes un monument als afusellats pel franquisme cinc dies després d’inaugurar-loComplete SportsMoffi Savours Hamburg’s Victory Over Hoffenheim
The Daily Newsstand · Free, Always
Sunday, October 11, 2026

May Chomali: el impensado ascenso de la “díscola” del gabinete

Translate

El miércoles 30 de septiembre, la ministra de Salud, May Chomali, obtuvo uno de sus logros más relevantes: el aumento del 4,7% visado por el Presidente José Antonio Kast a su cartera en el Presupuesto 2027, uno de los más elevados del gabinete.

Conseguirlo no fue fácil. En agosto –en medio de la reprimenda que recibió su par de Vivienda, Iván Poduje, por pedir un incremento de 23,9% por los medios– ella solicitó entre un 4,5% y un 5%. “Este es un mensaje para el ministro Quiroz”, dijo en esa oportunidad, lo que le valió un llamado de atención del titular de Hacienda, con quien –aparte de las diferencias por los recortes– ha logrado cultivar un estrecho vínculo.

A pesar de ser una desconocida a nivel político, en estos siete meses de gobierno su ruta ha ido en ascenso, empinándose con un 57% en los primeros lugares de los sondeos de opinión pública a través de un estilo directo e incluso disonante con algunas posturas de la propia Moneda.

May Chomali en una actividad sobre donación de órganos.

Quienes conocen a esta cirujana y salubrista de 68 años, hermana del arzobispo de Santiago e hija de los inmigrantes palestinos Juan Chomali –odontólogo de cabecera de los expresidentes Jorge Alessandri y Eduardo Frei Montalva– y Vitalia Garib, dicen que siempre habla en tono bajo, como si estuviera extendiendo una receta a un paciente. Pero actúa con decisión, lo que le ha valido que desde las filas republicanas y libertarias la encasillen como la “rebelde” o la “díscola” del gabinete, calificativo que a ella no le acomoda.

“Si bien cuida mucho las formas, persigue sus objetivos y no deja pasar aquello que no comparte y contraviene sus principios”, sostiene el exministro de Salud Jaime Mañalich, quien la llevó a trabajar con él como subdirectora de la Clínica Las Condes a principios del 2000.

De ahí que Chomali haya salido a defender con fuerza el 4,7%, diciendo que es una buena noticia para el sector en un contexto de restricción económica. Y que con esos recursos se abordará la reducción de los tiempos en las listas de espera, principalmente en cirugías y consultas que acumulan más de un año de retraso; el fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud (APS) y la mejora en la infraestructura oncológica.

Pero no todos quedaron conformes. La oposición y los gremios han calificado el guarismo como insuficiente para abordar la crítica situación en ese sector. Y, peor aún, han advertido que están en riesgo beneficios sociales, como la Ley Ricarte Soto, sobre diagnósticos y tratamientos de alto costo, ítem que presenta una caída del 14,6% real en la partida presupuestaria.

“Estamos hablando de una ley y las leyes se cumplen (...). Los pacientes no se van a quedar sin sus medicamentos”, ha sido su réplica ante esto último.

Su llegada a Mac-Iver

El aterrizaje de Chomali en el Minsal –una independiente lejana a la derecha– no solo fue sorpresivo; también distó de ser rápido. Su nombre y perfil llegó a la lista de Kast a través de exautoridades de Salud. Uno de ellos, ligado a la ex-Concertación, tuvo la misión de sondearla para ver si estaba disponible.

Su nombre no era del agrado de algunos en el Partido Republicano ni menos de los libertarios, debido a que la ven con un domicilio político más cercano a la centroizquierda, especialmente por la participación que tuvo como vicepresidenta de la Comisión Ejecutiva de Verdad y Memoria del Colegio Médico (Colmed).

“Me dolió al principio el fuego amigo”, admitió Chomali en agosto en el programa De eso se habla.

El Presidente José Antonio Kast junto a la ministra de Salud, May Chomali. DIEGO MARTIN/ATON CHILE

El llamado para ver su disposición a integrarse al gabinete de Kast lo recibió horas después del balotaje del 14 de diciembre, cuando se encontraba en República Dominicana por razones laborales.

“Lo que me planteas me supera. Déjame pensar”, respondió a su interlocutor.

Ya en Santiago –después de consultar a su familia, que se dividía entre si debía aceptar o no, al igual que ella– tuvo una conversación telefónica con Kast, que se extendió por cerca de una hora. No fue suficiente y ambos quedaron de conversar personalmente. La cita se produjo antes de Navidad y el lugar elegido fue “neutral”: la casa de uno de los hermanos de la hoy ministra (no la del cardenal), para evitar que se filtrara a la prensa.

Esa conversación terminó extendiéndose por unas tres horas, en las que Chomali intentó despejar las dudas especialmente sobre temas valóricos que le preocupaban. También le hizo ver a Kast que una eventual aceptación pasaba por tener autonomía en términos de gestión y de contratación de personal. Puntos a los que el entonces Presidente electo no puso objeciones.

No hubo líneas rojas. Pese a ello, pidió más tiempo, pues estaba por irse con su marido, Fernando Atal –sus cinco hijos ya son adultos– a vivir definitivamente a Llanquihue, en la Región de Los Lagos.

El cardenal Fernando Chomali, hermano de la ministra de Salud. JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Uno de los consejos clave que recibió por esos días fue justamente el de su hermano, el cardenal Fernando Chomali. Los cinco hermanos –Juan, empresario y exgerente del BCI; Jaime, diplomático y exembajador de Chile en Australia, y Carmen Luz, profesora– mantienen contacto permanente en un grupo de WhatsApp.

“Si crees que vas a dejar un país mejor y más justo, acepta. Ser ministro es, sobre todo, una gran responsabilidad”, le dijo el cardenal.

Así, el 31 de diciembre, Chomali dio el paso definitivo. Y en un mensaje de WhatsApp a Kast, le escribió: “Presidente, estoy disponible”.

De desconocida a la “favorita”

Sin conocer a nadie, Chomali llegó a la casona de calle La Gloria, que operaba como La Moneda chica. Fue recibida por Kast, quien le solicitó que hablara con Jorge Quiroz, quien ya ostentaba un poder indiscutible en el naciente gabinete.

Ambos desplegaron sus cartas con franqueza. Tanto así que el economista le transparentó sus prejuicios: “Todo el mundo me ha dicho que a Salud no hay que creerle nada”, le dijo en esa primera cita. Chomali entendió el mensaje y, desde ese momento, lo ha confrontado mostrándole cifras. Un mecanismo que los ha llevado a estrechar vínculos, al punto que este último ha afirmado que es su ministra “favorita”.

La ministra de Salud, May Chomali. MARIO TELLEZ

Pero el desembarco no ha sido fácil. Las primeras tensiones partieron cuatro días después de asumir la cartera, justamente con Quiroz, luego de que el 15 de marzo anunciara un recorte del 3% general para todos los ministerios.

Las cifras no daban. Y después de una extensa negociación –que dejó a varios ministros molestos con el titular de Hacienda– logró que solo se le rebajara un 2,5%.

Aunque mantiene una estrecha relación con el jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, y con el director de Comunicaciones y Contenidos, Cristián Valenzuela, Chomali enfrentó dificultades con el Segundo Piso. En mayo presentó reclamos formales ante La Moneda por la intromisión en decisiones de carácter técnico e institucional en su cartera por parte de asesores de la Unidad de Seguimiento de Compromisos, liderada por Álvaro Bellolio. El impasse derivó en una reestructuración de ese equipo, a horas de la primera cuenta pública de Kast.

No ha sido lo único.

En mayo, también, no dudó en afirmar que observaba con “bastante preocupación” la indicación de la megarreforma del gobierno para que los recintos de salud públicos o privados y escuelas tuvieran que entregar antecedentes a Migraciones o a la Contraloría.

“No podemos desde el Ministerio de Salud informar de estos temas, porque esa es información que se está entregando en el contexto de una atención sanitaria, y eso está resguardado por el Código Sanitario y por la Ley de Deberes y Derechos de los pacientes. Eso lo vamos a defender absolutamente”, enfatizó en esa oportunidad en T13 Radio.

Una similar actitud tuvo frente al proyecto “Escucha su corazón”, impulsado por el Partido Nacional Libertario con patrocinio del Partido Republicano, que propone que las mujeres que buscan interrumpir un embarazo bajo alguna de las tres causales deban escuchar previamente los latidos del embrión.

“Desde el punto de vista clínico no existe evidencia científica (...) que la mujer vaya a cambiar de decisión en esas tres causales”, sentenció, lo que le generó reparos en los partidos que impulsaban la iniciativa.

Tampoco se inhibió al cuestionar uno de los borradores de la reforma constitucional en seguridad, que pretendía inhabilitar por hasta 15 años de prestaciones estatales (incluyendo salud) a condenados por narcotráfico y crimen organizado. Para Chomali esa propuesta entraba en colisión con la Ley de Urgencia. El punto fue sacado, no sin haber provocado roces con su par de Seguridad, Martín Arrau, que ambos se apuraron en resolver.

Desde republicanos y libertarios aún miran con recelo la presencia de funcionarios del gobierno de Gabriel Boric en el Minsal. De hecho, por estos días se le ha escuchado decir al presidente del PNL, Johannes Kaiser, que ello “es algo que no me gusta”.

Pero Chomali ha defendido su autonomía. Antes de asumir conversó con quienes les interesaba mantener. Unos le dijeron que sí y otros que no. El resto de su staff lo conformó por recomendaciones, con excepción del subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, a quien conocía, pues ocupó el mismo cargo en el primer gobierno de Michelle Bachelet, y la subsecretaria de Salud Pública, Alejandra Pizarro, quien fue jefa del Departamento de Epidemiología del Minsal durante la pandemia, cuando Paula Daza era subsecretaria.

En su equipo más cercano figuran -además- la jefa de gabinete, Samira Chahuán (RN), sobrina del actual embajador de Chile en México, Francisco Chahuán, y cercana a la presidenta de RN, Andrea Balladares; el asesor legislativo Benjamín Ruge, quien trabajó con el senador UDI Sergio Gahona, integrante de la Comisión de Salud, y la periodista Pamela Olavarría.

El ex superintendente de Salud en los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, Manuel Inostroza, sostiene que “Chomali partió con una expectativa muy baja y con resistencias, pues no proviene del corazón ideológico de este gobierno y porque se quería privilegiar a alguien del sector. Pero su perfil más bien técnico la tiene convertida nada menos que en una de las figuras mejor evaluadas del gabinete”.

Las relaciones extramuros

En estos meses, Chomali ha debido construir desde cero una relación con los partidos, y mantiene un buen vínculo con sus timoneles, especialmente con Balladares de RN y Guillermo Ramírez de la UDI, al igual que con los parlamentarios de Chile Vamos y republicanos, pertenecientes a la Comisión de Salud de ambas cámaras.

El presidente de la comisión de Salud del Senado, Juan Luis Castro (PS). RAUL ZAMORA/ATON CHILE

En la oposición, tiene una relación cercana con el presidente de la Comisión de Salud del Senado, Juan Luis Castro (PS), con quien fue compañera de curso en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en la década de los 80, aunque ambos han tenido diferencias. Una de las últimas por el presupuesto en Salud y los recortes a la Ley Ricarte Soto.

“Nunca fuimos amigos en sentido estricto, pero siempre nos llevamos bien, sin ser demasiado cercanos”, sostiene, al advertir que Chomali enfrenta un rol que no es fácil.

“La ministra ha tratado de navegar en aguas de estrechez fiscal, tratando de priorizar la gestión y poniendo foco en la alerta oncológica. Pero uno de los grandes temas no resueltos es el de las listas de espera no oncológicas, con 2 millones y medio de chilenos, de los cuales más de 400 mil esperan una intervención quirúrgica. Eso implica una problemática no menor para ella y su cartera, con un presupuesto que es insuficiente y que es incluso inferior al del año pasado”, afirma.

Desde la Cámara, uno de sus soportes es Eduardo Durán (RN), presidente de la Comisión de Salud, quien destaca “su decisión para resolver los problemas en un área tan sensible como la salud”.

Para Zandra Parisi, diputada PDG, la ministra se anotó un logro con el 4,7%. “Es cierto que ningún presupuesto es suficiente. Lo importante es que está decidida a traducir esos recursos en mejores atenciones y en reducir los tiempos de espera. Eso es lo que importa”, dice.

Con quien ha tenido choques es con la diputada Marcela Hernando (PR), luego de que la ministra anunciara que a 90 días de la implementación del Plan de Alerta Oncológica se había logrado contactar al 99,9% de los pacientes que permanecían a la espera de una prestación al 31 de marzo. “Si tienes que contactar miles de personas, te vas a encontrar con la cruel realidad de que muchos ya han muerto”, le criticó la parlamentaria. “Celebrar un 99% de contacto bajo este escenario no me parece honesto con el país”.

Chomali no tardó en responder. Y lo hizo a través de su cuenta X. “Lamentamos –sostuvo– que una profesional de la salud, que ha ejercido como autoridad en distintas responsabilidades, difunda información falsa. Decir que las listas de espera por cáncer bajan porque los pacientes fallecen es incorrecto y profundamente injusto”.

La evaluación de Hernando -independientemente de ese impasse- es que “la ministra aún no tiene un diseño claro y, más bien, está administrando recortes”.

Con la presidenta del Colegio Médico, Anamaría Arriagada, mantiene una relación “institucional y cordial”. Pero desde los gremios hay voces críticas, tanto de la presidenta de la Confusam, Gabriela Flores, y del presidente de la Fenats, Emerson Berríos, quienes se quejan de no tener una buena interlocución con el ministerio; cuestionan los recursos destinados a Salud y anuncian movilizaciones.

Por ahora el foco de Chomali ha estado centrado en gestión, no en lo legislativo. Pero su sello –dicen en el ministerio– apunta a reducir los tiempos de atención a nivel hospitalario y de atención primaria, dos temas que estima clave para los ciudadanos.

View the original on La Tercera →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.

May Chomali: el impensado ascenso de la “díscola” del gabinete — KioskNews