Las represas Baker de Washington utilizan colectores flotantes y "taxis de peces", y en 12 meses el sistema transportó a casi 1,5 millones de salmones rojos jóvenes y otros 67.000 salmones coho alrededor del hormigón antes de liberarlos de nuevo en la corriente

Las represas construidas sobre el río Baker, en el estado de Washington, se han convertido en un problema para el salmón rojo (sockeye u oncorhynchus nerka) y coho (Oncorhynchus kisutch), porque bloquean su recorrido vital. Gracias a una ingeniosa idea, la compañía responsable de las centrales, Puget Sound Energy (PSE), ha logrado mantener la ruta y hasta salvar a la especie de la extinción.
La presa Lower Baker, terminada en 1927, y la Upper Baker, de 1958, impidieron que los salmones llegaran a hábitats vitales de agua dulce. El paso río abajo, en particular, afectó gravemente la supervivencia de estas poblaciones de peces, y para 1985, tan solo 99 salmones rojos adultos pudieron regresar al río, recuerda un artículo de NOAA Fisheries.
La propia PSE admite que las presas son demasiado altas para instalar las tradicionales escaleras para peces. Por ese motivo, desde que comenzaron a construirlas, existe un programa destinado a capturar y transportar los salmones rojo y coho para permitir que continúen su ciclo migratorio.
La estrategia contempla el desplazamiento de los ejemplares adultos río arriba como el de los ejemplares jóvenes, conocidos como smolts, en su viaje hacia Puget Sound y el mar de Salish.
¿Cómo llevan a los salmones?
La primera parte del recorrido de los salmones jóvenes ocurre en los embalses. Allí, PSE desarrolló las denominadas Floating Surface Collectors, estructuras flotantes instaladas cerca de las dos represas. Estas funcionan durante aproximadamente la mitad del año y utilizan grandes bombas para generar corrientes superficiales que atraen a los ejemplares jóvenes.

El artículo de NOAA Fisheries explica que, en el embalse, “una barcaza ancla redes guía flexibles que se extienden a ambos lados del lago y dirigen a los peces jóvenes migrantes a los Floating Surface Collectors”. Recuerda que “las generaciones anteriores del colector de superficie flotante, conocidas como gulpurs, eran mucho más pequeñas y menos efectivas para atraer grandes cantidades de peces”.
Los peces son recogidos y retenidos de manera segura. Después comienza el viaje que ha dado al programa su peculiar apodo de fish taxis o taxis para peces. Son enormes camiones cisterna, llenos de agua, que permiten transportar los peces por carretera, evitando las barreras que suponen las dos presas del río Baker.

El programa con el nuevo colector comenzó en 2008 y dio sus frutos al poco tiempo. En 2010, PGE contabilizó más de 522.000 peces que migraban río abajo; para 2012 eran 545.419. Luego, PSE instaló un segundo colector en el lago Shannon en 2013, lo que impulsó aún más el número de ejemplares jóvenes migrantes: 827.274 ese mismo año. En 2025 se alcanzó un récord: casi 1,5 millones de salmones sockeye jóvenes y 67.000 salmones coho fueron capturados en los embalses y liberados en el río Baker.
El objetivo del segundo colector, denominado Upstream Fish Trap, era capturar a los salmones adultos que regresan para reproducirse. Una vez clasificados y contabilizados, son introducidos nuevamente en camiones y trasladados río arriba, siempre evitando las represas.
El sistema de transporte forma parte de un programa más amplio. PSE construyó una nueva piscifactoría en Baker Lake con capacidad para producir hasta 14,5 millones de alevines de salmón al año. También creó una zona artificial de reproducción para los sockeye formada por cuatro piscinas con fondo de grava y alimentadas con agua procedente de manantiales.

Los peces liberados en los lagos Shannon y Baker crecen allí durante alrededor de un año hasta alcanzar la fase en la que pueden ser capturados como smolts y trasladados por debajo de las represas.
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