Realizaron la primera tomografía post mortem del país

El Hospital Provincial Zonal General de Agudos General Manuel Belgrano, ubicado en la localidad bonaerense de Villa Zagala, partido de San Martín, fue escenario de un hito para la medicina forense en la Argentina: allí se llevó a cabo la primera tomografía post mortem del país. El estudio se practicó a un joven de 20 años, cuya identidad no trascendió, en el marco de una investigación orientada a esclarecer las circunstancias de su fallecimiento.
La tomografía computada post mortem es una herramienta de diagnóstico por imágenes que posibilita examinar estructuras internas del cuerpo, identificar lesiones y detectar hallazgos de relevancia para la investigación médico-legal. A diferencia de la autopsia convencional, esta técnica no requiere intervenciones invasivas, lo que la convierte en una alternativa capaz de aportar información científica para determinar las causas de una muerte sin necesidad de recurrir, al menos en una primera instancia, al procedimiento tradicional. Las imágenes obtenidas, además, pueden conservarse y ser analizadas posteriormente por distintos especialistas.
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La concreción de este primer procedimiento, realizado este lunes, fue posible gracias a la Resolución P.G. N.º 1498/24, firmada en diciembre de 2024 por el procurador general de la provincia de Buenos Aires, Julio Marcelo Conte-Grand. Esa normativa aprobó el protocolo para la implementación de la virtopsia —también conocida como autopsia virtual o no invasiva— en el ámbito de los fiscales y forenses bonaerenses, lo que sentó las bases legales y operativas para que hospitales públicos pudieran incorporar esta práctica a sus capacidades.
El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, valoró que el procedimiento inaugural se haya concretado en un hospital público provincial. “Este procedimiento es innovador en el país y, como todo avance, que sea en hospitales de la provincia de Buenos Aires nos llena de orgullo”, aseguró el funcionario.
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En la misma línea, añadió: “Tener un sistema preparado para hacer atención y cuidados de pacientes, pero también que pueda usar conocimiento y tecnologías novedosas en los cuerpos post mortem, aporta a una mirada integral y más amplia de lo que hasta hace un tiempo concebíamos como parte del derecho a la salud”.
Desde el Ministerio de Salud de la provincia señalaron que el procedimiento fue posible gracias a la nueva tecnología incorporada al sistema sanitario bonaerense. Desde esa cartera precisaron que en los últimos años se sumaron 30 tomógrafos nuevos, de los cuales 10 cuentan con software de inteligencia artificial que asiste a los equipos médicos y contribuye a prevenir errores involuntarios. Esa inversión representó un incremento del 43% en la capacidad instalada respecto de 2019, un salto que ahora también habilita la realización de estudios de alta complejidad en el campo forense.
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La iniciativa que derivó en este avance tuvo un origen poco convencional para el ámbito de la salud pública. Surgió a partir de una inquietud planteada por el Superior Rabinato de la República Argentina, que funciona en el seno de AMIA, ante las autoridades sanitarias provinciales. El objetivo fue promover la incorporación de nuevas tecnologías para los estudios post mortem que permitieran avanzar en el esclarecimiento de las causas de muerte y, al mismo tiempo, contemplar el respeto por las convicciones religiosas y la integridad del cuerpo del fallecido.
A partir de ese planteo, el Rabinato y el ministerio trabajaron en conjunto para implementar alternativas que contribuyeran a modernizar las prácticas médico-forenses y a compatibilizar las necesidades de la investigación judicial con las creencias de las personas y sus familias.
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El Gran Rabino de AMIA, Eliahu Hamra, destacó la importancia de que esta metodología contemple tanto las exigencias científicas como la dimensión espiritual. “Desde hace un tiempo comenzamos a trabajar desde el Rabinato de AMIA en la promoción de alternativas a las autopsias tradicionales, con el objetivo de preservar la integridad del cuerpo de la persona fallecida”, expresó.
Hamra subrayó, además, que la meta fue “compatibilizar las necesidades de la investigación médico-legal con el respeto por las convicciones de las personas y sus familias”, y calificó la realización de esta primera tomografía post mortem como “un avance importante en ese camino”. El Gran Rabino mencionó también la tarea conjunta desarrollada con la Corte Suprema de Justicia y la Procuración General de la Nación para avanzar en la implementación de este tipo de tecnología.
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Al momento de concretarse el estudio estuvieron presentes, además de Hamra, el director del hospital y especialista en diagnóstico por imágenes, Nicolás Rodríguez; el fiscal Gastón Larramendi, a cargo de la fiscalía de Vicente López Oeste; el subsecretario de Políticas de Cuidado en Salud, Jonatan Konfino; el superintendente de la Policía Científica de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gustavo Mierzynski; y el director de Sepelios Comunitarios de AMIA, Salvador Auday.
La experiencia internacional respalda el valor de esta herramienta: en otros países, la tomografía computada post mortem ya demostró su capacidad para aportar información de enorme relevancia científica y pericial, especialmente en casos donde la determinación de la causa de muerte puede resolverse mediante técnicas por imágenes de alta complejidad sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos.
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