¿Por qué nos castañetean los dientes con el frío?
Publicado por Santiago Campillo Brocal
Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología, Director de Muy Interesante Digital
Creado:
Cuando nos exponemos a una caída brusca de la temperatura ambiental, es habitual que los dientes empiecen a chocar entre sí de manera rápida e incontrolable. Lejos de ser un simple gesto de incomodidad o una pérdida momentánea de control sobre la boca, este fenómeno responde a una estrategia fisiológica de defensa térmica diseñada para proteger los órganos vitales.
El centro de mando de esta respuesta se encuentra en el hipotálamo, la región cerebral que actúa como el termostato interno de nuestro organismo. En el instante en que los termorreceptores de la piel detectan que el frío exterior amenaza con reducir la temperatura central del cuerpo apenas unas décimas de grado, el encéfalo dispara una orden refleja inmediata a través del nervio trigémino.
Esta señal nerviosa y química viaja directamente hasta los músculos masticatorios de la mandíbula, en especial los potentes músculos maseteros, provocando una sucesión de contracciones y relajaciones involuntarias a un ritmo vertiginoso de casi diez veces por segundo, es decir, una frecuencia cercana a los diez hercios. Este temblor mecánico de alta frecuencia consume glucosa y energía metabólica de forma intensiva con un único propósito termodinámico: transformar el trabajo muscular en calor urgente mediante pura fricción interna.
La localización anatómica de este proceso no es casual. Dado que la musculatura mandibular se sitúa a escasos milímetros de la base del cráneo y junto al recorrido de las arterias carótidas, el calor liberado por el castañeteo calienta directamente el flujo sanguíneo que asciende hacia el encéfalo, impidiendo que el cerebro sufra un descenso térmico peligroso o caiga en hipotermia.
Santiago Campillo (@Scruzcampillo) es biólogo y comunicador científico especializado en salud, nutrición y naturaleza.
¿Por qué la música nos pone los pelos de punta?
Suena una canción y un escalofrío te recorre la espalda, aunque no haga nada de frío. Detrás de ese estremecimiento llamado frisson musical hay una reacción que los científicos han podido medir dentro del cerebro.
¿Por qué nos da asco la comida en mal estado de forma innata?
Basta un olor para que el estómago se encoja antes de que sepamos qué lo provoca. Esa arcada ante un alimento pasado no es un capricho: responde a un circuito cerebral que actúa más rápido que el pensamiento.
El truco del martillo en la rodilla: por qué salta sola
Cuando un médico golpea suavemente con un martillo clínico el tendón situado justo debajo de la rótula, la pierna se estira sola de forma casi instantánea.
El secreto cerebral de los sueños lúcidos
¿Se pueden controlar los sueños? Depende. Darse cuenta de que estás soñando es un fenómeno real, el sueño lúcido, y una vez dentro a veces se puede dirigir lo que ocurre y a veces no. Hay quien defiende, además, que ciertas técnicas pueden estimularlo.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.