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Friday, November 6, 2026

Julian Barnes, escritor británico de 80 años y Premio Princesa de Asturias 2026: "Sólo eres un gran novelista cuando estás muerto; es inútil preocuparse por el prestigio"

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Julian Barnes tiene 80 años, un cáncer en sangre con buen pronóstico y la decisión tomada de no escribir más novelas. Lo recibe al periodista del Diario Ara en su casa del norte de Londres, donde vive hace más de cuatro décadas, y habla sin filtros de la muerte, el amor, la memoria y el estado del mundo.

La entrevista, publicada el 27 de enero de 2026, arranca con una pregunta de cortesía sobre su salud. "Estable. Tengo un buen tratamiento médico, y existe una probabilidad del 4% o del 5% de que mi cáncer evolucione hacia algo desagradable", respondió Barnes. "Me hago mayor, me canso más y pienso: ¿es el cáncer?, ¿es la quimioterapia?, ¿o es simplemente la vejez? En el fondo, no importa mucho. Tengo que hacerle frente".

El motivo de la charla es su nuevo libro: Despedidas, publicado en español por Anagrama con traducción de Jaime Zulaika, y en catalán por Angle Editorial como Comiats, con traducción de Alexandre Gombau. El título original en inglés, Departure(s), juega con la ambigüedad: la palabra que aparece en los aeropuertos para las salidas también apunta al viaje final.

Barnes anunció que no habrá más libros tras este volumen. No porque haya dejado de escribir, sino porque agotó lo que tenía para decir. "Hace unos cinco años, cuando tenía 75, empecé a pensar qué va a pasar cuando escriba mi último libro", explicó. "Me fui convenciendo cada vez más de que ya había dicho todo lo que tenía que decir, que ya había tocado todas mis notas".

Su nuevo libro, "Despedidas", agota lo que tenía para decir; seguirá con el periodismo, pero combativo. Foto: EFE/Marta Pérez.

La decisión no implica silencio. Barnes seguirá haciendo periodismo, y lo subraya con énfasis: periodismo combativo. Es coherente con su trayectoria: antes de consagrarse como novelista, trabajó como crítico literario en el New Statesman y como crítico televisivo en el Observer.

Cuando el periodista del Ara le preguntó si acaso empezar un nuevo libro no sería también una declaración de vida, Barnes respondió con humor: "Te sugiero que escribas una novela, una novela de Julian Barnes. Te doy permiso para escribir un libro que, supuestamente, sea una novela de Julian Barnes." Y ante la insistencia del entrevistador, fue directo: "¿Conocés a algún escritor que haya escrito algo destacable después de cumplir 80 años?".

La pregunta no era retórica. Era una advertencia sobre la degradación pública que teme más que la muerte literaria: "Oh, pobre hombre, se está haciendo mayor. Ya no tiene ideas nuevas. Sólo escribe copias de libros anteriores".

"Los críticos no pueden predecir el futuro"

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó cuando el periodista le mencionó una crítica reciente en The Telegraph que lo calificaba como "un buen novelista, pero no uno de los grandes". Barnes, autor del Premio Booker 2011 por El sentido de un final, respondió con una calma que bien podría leerse como sabiduría o como desapego.

Sobre la crítica que lo bajó del Olimpo: "Solo eres un gran novelista cuando te morís. Es inútil preocuparse por el prestigio". Foto: EFE/Paco Paredes.

"Los críticos no pueden predecir el futuro", dijo. "Además, sólo eres un gran novelista cuando te morís. Es inútil preocuparse por el prestigio. Sólo tenés que intentar escribir los mejores libros que puedas".

Agregó que las peores reseñas siempre llegan del propio país. "Los críticos europeos son más generosos que los británicos", sostuvo, y lo explicó con lógica editorial: cuando un libro cruza fronteras, ya pasó por un filtro. Los editores extranjeros eligen solo lo que consideran verdaderamente bueno.

Barnes no esquiva el tema de la muerte propia. Dice que la teme, aunque menos que cuando era joven. "Si morís a los 40, te vas a enojar mucho, porque estás en plena forma; pero si morís a los 80 o a los 90, no es igual", razonó. "Evidentemente, es una pérdida total, pero no es una pérdida tan grande".

Es patrón de la organización Dying with Dignity hace más de diez años y apoya la eutanasia con convicción. "Si tuviera un dolor constante que no pudiera aliviarse, y si mi vida, según mi criterio, no valiera la pena ser vivida, creo que es un derecho de todo ser humano acabar con su misma vida", afirmó.

Barnes habló sin filtros en su casa del norte de Londres. Foto: Facebook/Julian Barnes.

Pesimismo político y una crítica sin matices a Trump

El tono se volvió oscuro cuando la conversación derivó hacia la política global. Barnes se declaró pesimista por la crisis climática y por el liderazgo mundial. "Es muy desesperante tener a alguien en la Casa Blanca que no es muy inteligente, pero que se cree que es un genio, y que es increíblemente narcisista", dijo. "No tiene ningún sentido de la verdad".

Citó a Philip Roth, quien tras la primera presidencia de Trump escribió en The New Yorker una lista de todo lo que el mandatario no entendía: "la Constitución, la democracia, un montón de cosas. No las entendía y sigue sin entenderlas".

Sobre el primer ministro británico Keir Starmer, fue igualmente crítico: "Fue elegido como líder a partir de lo que era esencialmente una política corbynista, socialdemócrata, y lo que ha hecho fue eliminar paulatinamente todas estas políticas".

La memoria como misterio irresoluble

Despedidas es también un libro sobre la memoria. Barnes vuelve a un tema que lo obsesiona desde El loro de Flaubert (1984), donde escribió que "el pasado a menudo se comporta como un cerdito untado de grasa". Ante esa metáfora, el Ara le preguntó qué sentido tenía escribir sobre algo tan escurridizo.

"Alguien debe conseguir agarrar el cerdito, ¿no? Y si lo podés retener un rato, aunque sea breve, entonces podrás hablar de ello", respondió. Luego citó a su hermano filósofo, con quien tuvo una larga discusión que incorporó al libro Nada que temer: "La memoria se parece más a la imaginación que a un relato completo y fiel de lo que realmente había pasado. Y hoy estoy de acuerdo".

Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.

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