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Thursday, September 10, 2026

Enrique Simó, conferencista: “La gente no es consciente del impacto de sus pensamientos; los inútiles te desgastan y los negativos te enferman”

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El español Enrique Simó se define como dueño de un espíritu un poco rebelde, que lo guio para patear el tablero de una vida convencional y “buscar otra cosa”. Dejó los estudios de ingeniería, se independizó de su familia muy chico y decidió que no quería títulos ni certificados. Había hecho muchos trabajos que consideraba interesantes, pero internamente no se sentía contento. “Todo lo que había hecho no me ha dado más felicidad, al contrario. Me sentía más dependiente de la gente, incómodo si estaba solo, siempre necesitando estar con alguien. Esa vida no me gustaba, entonces empecé a buscar”, recuerda ahora, 40 años después, sobre sus inicios en el camino espiritual que le cambió la vida por completo.

Se inició en el yoga, estudió medicina china, masajes, shiatsu y se sumó al movimiento espiritual Brahma Kumaris, nacido en India, donde encontró la paz que buscaba. Con 27 años, comenzó a dar talleres para profesores de escuela en Andalucía, luego conferencias y más tarde sumó temas de superación del estrés e inteligencia emocional, de los que en esa época poco se hablaba, hasta que llegó a empresas con cursos de liderazgo.

De visita en Buenos Aires, donde dio la charla “Conquista tu mente, sé dueño de tu vida” en el teatro El Nacional, conversó con LA NACION sobre la importancia de entrenar la mente, el papel de la meditación y cómo cambiar los pensamientos y la percepción de la realidad.

–¿Cómo se entrena la mente?

–Así como muchos, para tener un cuerpo fuerte, van al gimnasio y le dedican un par de horas al día, con la mente es igual, pero no hacen falta dos horas. Sí, un poco de tiempo, como para cualquier cosa que se quiera lograr. La mente se entrena con meditación, pero también con observación y cambiando los pensamientos, creando pensamientos más positivos, más constructivos. La meditación es una herramienta, pero yo diría que solo con meditación, si no hay un conocimiento espiritual, de entender cómo percibir la vida de formas diferentes, no alcanza. Porque la vida, al final, es una percepción. Creés que la realidad es esta, pero es como la percibís. El otro la percibe de una forma distinta. Si te dan más información de cómo percibirla de forma diferente, se transforman muchas cosas. Y meditar da estabilidad, concentración, tranquilidad. Pero luego tiene que haber durante el día una continua actitud meditativa. Una permanente reflexión que permita entender muchas circunstancias de una forma más constructiva.

El coach dice que para meditar hay que tener valentía, porque se escucha lo que hay dentroPilar Camacho

–¿Cuánto tiempo hay que meditar?

–El tiempo es relativo. Depende de cuánto quieras y la intensidad de la práctica. Si estás 10 minutos realmente concentrado, eso tiene un efecto grandioso. Pero hay muchas personas que se sientan 10 minutos y están concentradas 30 segundos. Depende de la capacidad que tengas de entrenarte a realmente poner foco, determinación, concentración. Requiere valentía, porque tenés que afrontar tus distracciones y el ruido interno. Cuando meditás, escuchás lo que hay dentro. Entonces requiere voluntad, determinación, práctica, y eso no está todo el mundo dispuesto a hacerlo.

Meditar requiere valentía, porque tenés que afrontar tus distracciones y el ruido interno. Cuando meditás, escuchás lo que hay dentro

— Enrique Simó

–¿Y a partir de cuándo se empiezan a ver diferencias?

–Yo te diría que con unos meses notás enseguida que hay una mejora. Eso si practicás todos los días. La meditación es consistencia. No sirve si practicás mucho tiempo un día y después, durante una semana, nada. Es mucho mejor un poquito cada día, 10, 20 minutos, y tomárselo en serio. Es muy bueno también leer, escribir, que es otra manera de meditar. Es una combinación de meditación, escritura y lectura y en unos pocos meses te vas a dar cuenta de que estás más tranquilo, que no pensás tanto, que no reaccionás. Esto es lo que la gente enseguida dice.

–¿Estas meditaciones ayudan frente a situaciones de crisis, de estrés?

–Absolutamente. Por ejemplo, los otros días me preguntaban cómo ayuda a alguien que tiene deudas. La meditación te ayuda a darte cuenta por qué tenés tanta ansiedad en comprarte tantas cosas. ¿Por qué te estás endeudando para comprar cosas que a lo mejor no son necesarias? Porque hay un vacío, hay una insatisfacción. Yo me di cuenta de esto también en mí. Cuando estás mal, insatisfecho, te apetece comer algo, comprar algo; no te puedes reprimir de comprarte cosas. Claro, eso trae consecuencias. Entonces, la solución del problema no es la meditación, pero la meditación lo que te hace es darte cuenta de que no necesitás tantas cosas. Te quita la ansiedad, te relaja, te calma y te da una sensación de bienestar contigo mismo. Por lo tanto, al cortar con deseos y necesidades que no son reales, tenés menos gasto. La meditación no ayuda a pagar las cuentas, pero ayuda a resolver el problema de fondo. Lo ideal es conseguir gestionar esa insatisfacción y ponerla otra vez más equilibrada y más tranquila.

Simó forma parte del movimiento espiritual Brahma Kumaris, que nació en India y tiene sede en la Argentina Pilar Camacho

–¿Creés que no nos damos cuenta qué nos da insatisfacción?

–No, no nos damos cuenta. La gran mayoría no.

–¿Y cuáles son las insatisfacciones habituales que ves?

–Sobre todo, es la necesidad de tranquilidad, de paz. Entonces la gente cree que en unas vacaciones en la isla más bonita del mundo, lejísimos y gastándose mucho dinero, van a encontrar la paz. La encuentran 3 o 4 días, pero cuando piensan lo que les ha costado y luego lo que tienen que pagar, se les va toda la paz en 5 minutos. La paz no está afuera, está dentro. Pero hay otra insatisfacción muy grande que es la falta de autoestima. La insatisfacción de no experimentar verdadero amor.

–¿Por qué hay tanta gente con baja autoestima?

–Porque no estamos conectados con nosotros mismos. A veces hemos perdido la conexión con la fuente de autorrespeto y autoestima, que es conocerse a uno mismo. Ya lo decían los griegos: “Conócete a ti mismo y conocerás el universo”, hace dos mil años. La felicidad está en el interior, la paz está en el interior, pero la gente cree que está afuera. Entonces, siempre que se busca afuera, crea ansiedad, porque no la encontrás. Vas corriendo atrás de la zanahoria y nunca llegás, siempre está ahí delante. Tenés más cosas, comprás una casa más grande, otro coche, ganás más dinero y no estás contento.

Eso es lo que me pasó a mí. Hice muchas cosas que me decían que eran las que me iban a dar felicidad y yo me sentía más vacío. Y cuando descubrís que en la paz, en la tranquilidad estaban esos secretos, podés afrontar cualquier cosa de la vida desde otra perspectiva. Y entonces cambia todo. Hay gente que me dice que hay que ser realista. Les digo: “Bueno, pues ser realista tú”. Yo no voy a ser este tipo de realismo, no voy a ser así. En una conferencia de Federico Mayor Zaragoza, que fue director de la Unesco, delante de mil jóvenes les dijo que nunca hagan caso cuando les digan que sean realistas. “Solo son los utópicos, aquellos que piensan en cosas distintas a la gran mayoría, aquellos que ven cosas que nadie ve, los que han logrado cambios en la humanidad. No crean cuando les digan que sean realistas, sean utópicos”, los incitó. Qué bonito, pero además, qué verdad. Porque me sentí identificado. Entonces, si no sos un poco utópico, constructivo y creativo y, en cambio, sos realista, estás perdido.

La meditación te ayuda a darte cuenta por qué tenés tanta ansiedad Shutterstock

–¿Esto es el despertar de la conciencia al que hacés referencia?

–Claro. El despertar de la conciencia es simplemente darte cuenta de que la vida tiene otro sentido y otra forma de vivir. Distinta a la normal, diríamos, que te lleva a mucho sufrimiento y ansiedad. No tenés que iluminarte, solo ver que, pensando de otra manera, tenés otro resultado. Hay muchos estudios que están demostrando esto, está avalado incluso por la ciencia. Está cada vez más claro que los pensamientos tienen un efecto.

–Pero es muy difícil parar los pensamientos...

–Bueno, es entrenamiento. No es dejar la mente en blanco, es educar la mente para que piense poco, pero piense muy bien, interprete las cosas de forma constructiva y no se deje llevar por los impulsos mentales que aparecen también por influencias externas o del pasado. El problema es que ahora se piensa mucho y muy rápido. Y lo que hay que conseguir es pensar poco y lento. Si vas por la calle con el auto muy rápido, puedes tener un accidente. Aquí igual, si vas demasiado rápido, te vas a dar golpes por todos lados. Pero si vas más tranquilo, más concentrado, más enfocado, vas a ser capaz de ver las cosas y poder tomar decisiones con más claridad.

El problema es que ahora se piensa mucho y muy rápido. Y lo que hay que conseguir es pensar poco y lento

— Enrique Simó

–¿Por eso decís que la mayor conquista es la conquista de uno mismo?

En India dicen que el que conquista la mente conquista el mundo. Tu mundo está en tu mente. Cada uno percibe la realidad y esa percepción es lo que crea la experiencia en tu vida. Entonces, si yo tengo la percepción de que la vida es una amenaza, porque es una jungla, hay que luchar, hay que matarse unos a otros, hay que ir por encima de quien sea. Mi vida es una experiencia de lucha, de sufrimiento, de dolor, de escasez. Siempre me faltará algo. Otro dice: “No, la vida es una oportunidad, esto es una escuela, un aprendizaje. Está lleno de oportunidades”. Y de repente tu vida es interesante, es amena, es aprendizaje, salen cosas interesantes. Hay que darse cuenta de que tus pensamientos influyen en tu vida, que los pensamientos inútiles te desgastan, los negativos te enferman y los positivos te dan satisfacción y felicidad. La gente no es consciente del impacto de sus pensamientos. También hay que darse cuenta de que podés gestionar tu mente, crear pensamientos y cambiarlos. Hay mucha gente que dice que no tiene tiempo para todo esto, pero es una pena tener que esperar a que pase algo feo, como una enfermedad o una muerte de un familiar, para darse cuenta de que la vida es otra cosa. Cada vez más gente es consciente de que es necesario hacer algo distinto, porque si no, la vida no tiene mucho sentido hoy en día.

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