Juan Antonio Bayona, director de 'La sociedad de la nieve': "Uno de los 16 supervivientes nos dijo que teníamos que juntarles con los familiares de las víctimas para ver juntos la película"

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El Festival de San Sebastián ha acogido hoy la presentación de ‘Más allá de la sociedad’, un proyecto que retoma la historia del accidente aéreo de los Andes justo donde terminó ‘La sociedad de la nieve’. Creado por Juan Antonio Bayona y Carlos Torres, y dirigido por este último, la serie documental desplaza el foco del rescate a sus consecuencias: el regreso de los supervivientes, el encuentro con las familias de quienes no volvieron y el peso de una experiencia que, más de medio siglo después, sigue generando nuevas preguntas y certezas.
La rueda de prensa reunió distintas miradas sobre esta historia, desde la dirección y la producción hasta la interpretación y el testimonio de quienes estuvieron vinculados a la tragedia. Estas son las palabras de los responsables de la serie y de la película: el director Carlos Torres, el productor Juan Antonio Bayona y el actor de ‘La sociedad de la nieve’ Enzo Vogrincic.

Regresar a la montaña
Juan Antonio Bayona: “Nuestra intención era volver para dejarlo todo enterrado, cerrar un proceso que fue muy largo, muy duro y muy bonito para nosotros, pero lo que queda es el testimonio. Queda la película y queda este documental, que habla de qué paso después de esa historia de supervivencia en la montaña, después del rescate. Habla de cómo sobrevivir a sobrevivir, si hablamos de los supervivientes, o de cómo sobrevivir a la muerte de un ser querido. Algo que quería reflejar también es el acto de generosidad de los actores y de todos los que aparecen en este documental, y de cómo se fueron mezclando realidad y ficción. En el estreno llegamos incluso a sentir que lo que habíamos conseguido era cambiar la vida de estos dos grupos, supervivientes y familiares de víctimas, que ya no se consideran dos grupos separados.”

El dolor es subjetivo
Carlos Torres: “Un documental no debe eludir los temas difíciles. De hecho, es donde suele estar el origen de las historias. Lo que tiene que hacer es tratar de escuchar a esa gente que lo ha vivido de primera mano y necesita contarlo, gestionar ese dolor. Se ha contado muchas veces lo que pasó en la montaña, pero no tanto lo que ocurrió después. Y también es curioso darse cuenta de que cuando te metes un poco en esta historia lo que todos pensamos que más llama la atención es lo que menos les preocupó a ellos. Eso es lo que queríamos mostrar (...) Esta es una historia de 45 familias. No siempre se puede contentar a todo el mundo, pero hay que tratar de entender que nadie sobrevivió del todo ni nadie se fue del todo porque todavía hoy, aquí, 54 años después, seguimos hablando de ellos.”

Juan Antonio Bayona: “Se trata de tener empatía, de entender a la persona que tiene delante, y el por qué se comportó como se comportó. El duelo es muy personal, muy subjetivo. Hay que entender y respetar cada postura. A mí, como director de cine, lo que más me llenó fue que ese acercamiento de gente que llevaba 50 años sin hablar del tema les permitiera encontrar una voz, entenderse y abrazarse, que es lo que vivimos nosotros, a través de una película.”
Los errores del pasado
Carlos Torres: “Toda mirada al pasado es un choque con la realidad. Es como un espejo. Pero siempre se puede aprender de lo que ocurrió después del accidente, de la cobertura y del tratamiento que tuvo, para no repetir esos errores.”
Juan Antonio Bayona: “En las historias de supervivencia siempre se usa mucho la frase “regresar para contarlo”, “vivir para contarlo”, pero lo que más nos interesaba era el cómo. Cómo contar eso que viviste en la montaña para no hacer daño al que tienes enfrente. La serie comienza con un periodista diciendo que han aparecido dos hombres, dos supervivientes de un accidente aéreo en Los Andes. Nada más ser rescatados, a Roberto y a Nando les pusieron un micrófono delante y tuvieron que aprender a contar esa historia. Y esa historia ha ido, además, transformándose. Han pasado 50 años y el cambio generacional ha supuesto que podamos verlo de otra manera y, sobre todo, que podamos escucharnos.”
Reencuentro, no reconciliación
Juan Antonio Bayona: “La génesis de la serie fue vivir en primera persona una proyección improvisada en la que nosotros fuimos a mostrar la película a los supervivientes y familiares de supervivientes en una sala, y a los familiares de los fallecidos en otra. Entonces, Gustavo Zerbino, uno de los 16 supervivientes, nos dijo que teníamos que juntarles con los familiares de las víctimas para ver juntos la película en un mismo pase. Llevaban 50 años enquistados, y era una situación que merecía la pena tratar de romper con la película. Para mí fue muy impactante ver a un superviviente sentado al lado de su cuñado, que a la vez era familiar de un fallecido, y saber que nunca habían hablado de ello en 50 años. Al terminar la proyección, se fundieron llorando de emoción en un abrazo. Vivir eso fue uno de los motores para que hiciéramos la serie.”

Aprendizaje constante
Enzo Vogrincic: “Esta historia es tan profunda que el aprendizaje va cayendo a cuentagotas. Incluso a día de hoy recuerdo cosas del rodaje y entiendo varias cosas, tanto a nivel profesional como personal. Lo que vivió Numa me sigue acompañando y me sigue enseñando cosas. A veces, en ese lapso de tiempo que ocurre antes de dormir, recuerdo toda la experiencia y voy descubriendo más y más cosas, también sobre mí mismo. Cada vez que creo que conozco la historia, me equivoco.”
Juan Antonio Bayona: “Cuando preparamos ‘Lo imposible’ le pregunté a María Belón, superviviente del tsunami que qué había aprendido de la tragedia. Y me dijo: “No tengo ni idea de qué he aprendido, pero he aprendido mucho”. Me pasa un poco lo mismo. Recuerdo cuando fui por primera vez a la montaña, en 2001, y quise dejar el libro de ‘La sociedad de la nieve’ como una muestra de respeto, pero llegué a la tumba y había un cartel que ponía: 'Por favor, no depositar objetos'. Cuando acabé la película, el equipo estaba muy tocado. Era un grupo de unos 25 actores, para algunos era su primer trabajo, y muchos no habían estado en la montaña. Así que decidí que igual era el momento de regresar, y enterrar ahora sí el libro. En ese camino, en ese proceso, un año después de estrenar la película, entendí muchas de las cosas por las que la hice.”
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