Penélope Cruz, sobre su surrealista incidente en una alfombra roja: "Nadie me cree cuando cuento esta historia, pero es cierto"

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Penélope Cruz vuelve a ocupar el centro de la conversación internacional. La actriz estrena este mes 'La bola negra', la película de los Javis que invoca el espíritu de Federico García Lorca con una Penélope Cruz faraónica, 'La invitación', la nueva película de Olivia Wilde que llegará a los cines españoles el 16 de octubre, y acaba de pasar por festivales como Venecia con 'Bunker', el thriller de Florian Zeller que protagoniza junto a Javier Bardem. Pero entre estrenos, alfombras rojas y grandes producciones hay una historia mucho más doméstica que resume a la perfección su relación con otra de las grandes actrices latinas de Hollywood: Salma Hayek.

Mucho antes de compartir pantalla en 'Bandidas' (2006) y de convertirse en dos nombres habituales de las grandes alfombras rojas, Penélope Cruz y Salma Hayek construyeron una amistad a base de apoyarse mutuamente mientras se abrían camino en Hollywood. La actriz mexicana llegó incluso a describir a Penélope como una hermana, y su complicidad ha sobrevivido a décadas de industria, estrenos y carreras paralelas.
Una emergencia con final feliz
La historia que mejor demuestra hasta qué punto podían contar la una con la otra ocurrió durante la preparación de uno de esos estrenos. Tal y como cuenta la actriz de Alcobendas en una entrevista con Allure, Salma estaba arreglándose en su casa para un estreno cuando se fue la luz. Sin electricidad y con el tiempo corriendo en su contra, necesitaba una solución rápida para llegar a la alfombra roja con el look a punto. Y ahí apareció Penélope.
"Fue hace muchos años", recordó Cruz. "Me dijo si podía venir porque su equipo de peluquería y maquillaje también le habían cancelado. Así que, a oscuras, puse unas velas. Y la peiné y la maquillé, fue al estreno y todo salió bien. Lo digo porque me merezco ese crédito", contó entre risas. "Nadie me cree cuando cuento esta historia, pero es cierto".

Lo cierto es que la actriz española ya tenía experiencia con el mundo de la peluquería: su madre trabajaba en un salón y Cruz pasó buena parte de su infancia allí, observando los tratamientos y aprendiendo algunos de sus secretos. Así que, cuando llegó el apagón, no se lo pensó dos veces. Cogió el cepillo y se puso manos a la obra con el pelo de Hayek.
De amigas a compañeras de Hollywood
La anécdota encaja con una relación que ha ido mucho más allá de compartir películas, ya que sus carreras crecieron prácticamente en paralelo mientras se abrían espacio en una industria en la que ninguna de las dos lo tuvo todo hecho. Según cuenta la leyenda, Hayek ofreció su casa de Los Ángeles a Cruz durante sus primeros años en Estados Unidos y, con el tiempo, las dos terminaron convirtiéndose en una de esas amistades de Hollywood que han conseguido sobrevivir al ruido de la industria.
Desde entonces han compartido rodajes, premieres y premios, pero aquella sesión improvisada de peluquería sigue siendo una de las mejores postales de su amistad: dos actrices todavía lejos de convertirse en los iconos internacionales que son hoy, resolviendo un problema de última hora con lo que tenían a mano. En Hollywood, donde todo suele estar perfectamente calculado, Penélope y Salma demostraron que a veces basta con una buena amiga, un cepillo y un poco de luz (aunque sea ninguna) para salvar una alfombra roja.
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