El duelo entre Quiroz y Rau que llegó a La Moneda

En su despacho en La Moneda, hace unos días, el biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado, recibió a su par del gabinete Tomás Rau. Ambos almorzaron y abordaron la agenda del Ministerio del Trabajo y un asunto que inquietaba al jefe de gabinete: la relación del secretario de Estado con el titular de Hacienda, Jorge Quiroz.
La cita ocurrió días después de que Rau y el ministro de Hacienda mostraran diferencias públicas respecto de la meta del gobierno de llegar a un 6,5% en la cifra de desempleo a fin del mandato, en un escenario en que actualmente está en un 9,5%, lo que mantiene en alerta al gobierno -y que lo obligó a poner más énfasis en la agenda económica- y ha desatado cuestionamientos en el propio oficialismo.
“Esa es una meta que impuso el ministro de Hacienda. Si usted revisa mis intervenciones, yo he sido bastante más cauto”, dijo Rau, el 8 de septiembre pasado, en entrevista con Emol TV.
Esas declaraciones generaron la reacción de Quiroz, quien, dos días después, sostuvo que “en mi calidad de coordinador del equipo económico del gobierno, quiero decir que mantenemos la meta de 6,5% -de desempleo- en este gobierno y de estar creciendo al 4% tendencialmente”.
El episodio no solo molestó al Ejecutivo -debido a que fue una diferencia en un ámbito considerado estructural- y a los partidos de gobierno, sino que también cristalizó una tensión que soterradamente se arrastraba desde hace tiempo entre Quiroz y Rau, no solo por las metas en materia de desempleo, sino que también por estilos diferentes y criterios distintos en las medidas que hay que implementar.
Rau, según quienes han conversado con él, ha transmitido su incomodidad con su par de Hacienda e incluso habría evaluado la posibilidad de dejar el gabinete. La situación obligó a la mediación de Alvarado.
Según quienes conocieron del intercambio, el titular del Interior le transmitió que debían evitar las diferencias públicas y también poner foco en la tramitación del proyecto de sala cuna, el que sufrió un duro revés en el Congreso tras aprobarse sin financiamiento en el Senado. Por lo mismo, las fichas ahora están puestas en la Cámara de Diputados, donde el Ejecutivo cree que conseguirá los votos.
Así, el jefe de gabinete, según las mismas versiones, añadió que ese podría ser su primer triunfo legislativo. El encuentro de hace unos días no fue el único de Alvarado con Rau. Ya han existido varias citas de “contención” que han derivado en un fuerte lazo entre ambos ministros.
El tema escaló incluso al Presidente José Antonio Kast. El mandatario, según afirman en Palacio, también ha conversado con Rau en más de una oportunidad.
En La Moneda están conscientes del conflicto y saben que tienen que atajarlo, sobre todo en un escenario en que las cifras económicas son negativas (desempleo elevado, inflación al alza y disminución de la proyección de crecimiento), hay baja aprobación ciudadana y una pugna constante entre dos carteras anclas en la materia es un flanco arriesgado.
Además, porque se da ad portas de que este lunes 28 de septiembre se lance el paquete económico en medidas que sean proactivación y que fomenten la creación de empleos. Por lo mismo, no pueden tener un flanco interno abierto.
Los problemas entre ambos, según atribuyen en los entornos de ambos ministros, tienen que ver con orígenes y estilos distintos. Por un lado, Rau -que viene de la academia- es de bajo perfil, más conciliador, mientras que Quiroz -originario del mundo de las asesorías- quiere soluciones rápidas, sin necesariamente socializar tanto las propuestas.
El estilo del jefe de la billetera fiscal ya es conocido y lo demostró durante la tramitación de la megarreforma económica. Su carácter avasallador le trajo conflictos con Alvarado y el titular de la Segpres, José García Ruminot. Incluso, significó que se cayera el acuerdo alcanzado con el PPD, ya que a última hora decidió ingresar una indicación -para rebajar aún más el impuesto corporativo- que el partido de centroizquierda desconoció.
En este nuevo escenario económico, el titular de Hacienda, transmiten las mismas versiones, pide mayor celeridad a Rau y fija criterios distintos. Por ejemplo, a diferencia del titular del Trabajo, Quiroz no está de acuerdo con empujar subsidios al empleo, ya que considera que no es una fórmula que sea determinante y provoque cambios a largo plazo.
Rau, además, que ha dedicado la expertise de su trabajo en el empleo, ha propuesto inyecciones de dinero más rápidas y es más cauto con las expectativas de mejora, mientras que el ministro de Hacienda es receloso de los recursos fiscales y no se ha movido de su discurso optimista. Esto, pese a que varios cuestionaron que, en julio pasado, dijera que la economía estaba en un punto de inflexión y que venía “una tendencia muy positiva en la economía en el segundo semestre”, lo que no ocurrió.
En los partidos de gobierno también están al tanto del conflicto. Varios parlamentarios se han reunido con Rau, quien -en algunas de las citas- ha sincerado sus diferencias de criterio con Quiroz. Algunos, incluso, han intentado arroparlo y defender sus puntos. Por ejemplo, en la última reunión que tuvieron los presidentes de partidos con el mandatario, le transmitieron que era necesario que liberaran más recursos a Trabajo para así incrementar su margen de acción.
Rau y Quiroz son ingenieros comerciales, han sido académicos y no contaban con experiencia política antes de llegar al gobierno. Sin embargo, el ministro de Hacienda -dicen en el oficialismo- ha logrado adaptarse mejor a las aguas políticas.
En el Ministerio del Trabajo, en todo caso, desdramatizan la situación. Transmiten que ambos tuvieron una diferencia puntual, que ya conversaron sobre el tema, que su relación es fluida y que están coordinados. Tema superado, recalcan.
En Hacienda, en tanto, también intentan bajar el perfil. Sostienen que ambos han diálogado en los últimos días por el anuncio económico que se viene y que no hay diferencias, debido a que Rau retrocedió públicamente de sus dichos sobre la meta de desempleo.
Pese a eso, la relación entre ambos es motivo de alerta en el oficialismo. Los dirigentes del sector están expectantes por los anuncios del lunes, en los que el Presidente José Antonio Kast dará a conocer una cifra relevante de recursos destinados a la reactivación económica con miras a la generación de empleos, el que también contempla subsidios, lo que sería un gallito que ganó el titular del Trabajo.
Ahí, carteras como Trabajo, Obras Públicas, Vivienda y la Subsecretaría de Desarrollo Regional tendrán un rol de despliegue relevante.
Además, fuentes del gobierno transmiten que habrá un ajuste en el relato. Que se dejará atrás el concepto “modo empleo”, acuñado en julio pasado, y que se empezará a reforzar la idea de más “trabajo”.
Esto, con el objetivo de intentar poner foco en la importancia social que tiene el tema y no solo en los guarismos. En Palacio sostienen que es más complejo de entender cuando se habla del porcentaje de desempleo y que, por lo mismo, quieren poner los énfasis en una dimensión social en una semana que estará marcada por lo económico. Se conocerán nuevos indicadores económicos, entre ellos, tasa de desempleo junio-agosto, nuevo Imacec y también habrá una nueva alza de los combustibles.
La idea es presentar la agenda antes y adelantarse con propuestas en un escenario en el que se prevén nuevas cifras negativas. “Ser activos, no reactivos”, dicen en el Ejecutivo.
El miércoles, en tanto, se ingresará el primer presupuesto de Kast, el que corresponde al próximo año, que también tendrá foco en la reactivación económica. Ese mismo día en la noche, el mandatario tiene contemplada su primera cadena nacional en la materia. Desde ahí, el plazo para ver resultados empieza a correr.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.