Banco Central aumenta su preocupación por la inflación y expertos ven que abre la puerta para un alza de tasas

El Banco Central (BC) mantuvo este martes la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, nivel que se ha mantenido todo el año. Sin embargo, en su mensaje subió el tono de preocupación por la trayectoria de la inflación, que hoy se ubica en 4,1% en 12 meses, mientras las expectativas de los economistas llegan hasta 5% para el cierre de año, muy por sobre la meta de 3% que tiene por mandato el ente rector.
“Los riesgos para la inflación han aumentado de forma relevante”, dijo el BC en su comunicado, aludiendo al mayor precio del petróleo a nivel mundial y a efectos del fenómeno de El Niño en los precios internacionales de los alimentos, lo que se suma a las presiones por costo de energía, transporte y fertilizantes asociados a los conflictos bélicos. Y agregó que “si bien en su conjunto los datos de IPC han estado en línea con lo previsto, las proyecciones para los próximos meses aumentan significativamente, ubicándose por sobre la trayectoria del escenario central del Informe de Política Monetaria”, que es de 4,3% a diciembre.
En su argumentación, el ente rector sostuvo que la mayor inflación ocurre en momentos en que las perspectivas de corto plazo para la actividad se reducen, principalmente por factores de oferta ligados a la minería y el shock climático. De hecho, el Producto Interno Bruto (PIB) acumula una caída de 0,5% y las previsiones del mercado para el año se acercan a 0%.
Por lo mismo, si bien para el próximo año se espera que la actividad crezca sobre 3% incluso, el BC nuevamente puso una alerta de que la recuperación prevista para 2027 no se produzca como se prevé. “Si bien se anticipa que la economía local retomará impulso hacia 2027, no puede descartarse que su debilidad actual sea más persistente que lo previsto”, indicó.
Así, resaltó que “en este contexto de incertidumbre mayor que el habitual, el Consejo estará particularmente atento a señales de mayor transmisión y/o persistencia a la inflación de los shocks que se están enfrentando”.
Por ello, agregó que “el Consejo estima que será necesaria la constante evaluación de escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar trayectorias de la inflación distintas de las esperadas y requiera cambios en la política monetaria”.
De este modo, puntualizó que “la evolución futura de la TPM irá evaluándose reunión a reunión en función del desarrollo de los acontecimientos. El Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años”.

En su análisis de la actividad económica, el BC señaló que el Imacec de agosto se ubicó por debajo de lo previsto en el escenario central del Ipom, principalmente por el desempeño de la minería.
Respecto del gasto interno, el Consejo planteó que “los indicadores de alta frecuencia del tercer trimestre sugieren que el consumo y, particularmente, la inversión, mantienen un desempeño débil”.
No obstante, manifestó que las perspectivas para la inversión continúan siendo favorables, coherente con la información de los catastros, el precio del cobre, el impulso que otorgaría la Ley de Reconstrucción y el mayor gasto previsto en inversión pública. En el mercado laboral, en tanto, indicó que “la tasa de desempleo subió levemente en el trimestre finalizado en agosto, mientras que el crecimiento de los costos laborales por hora se mantuvo elevado”.
Mencionó que “las condiciones financieras internacionales se han vuelto más restrictivas, en un contexto de perspectivas de política monetaria más contractivas, caídas de las bolsas, una apreciación global del dólar y alzas de las tasas de interés de largo plazo”.
Restricción monetaria
Para los economistas, la primera lectura del comunicado es que el mensaje del BC se tornó más restrictivo y, por lo mismo, las apuestas apuntan a que el próximo movimiento de tasas será al alza. No obstante, difieren en el plazo. Para algunos, debe ser tan pronto como en diciembre o enero, mientras que para otros ese movimiento podría concretarse a fines del primer trimestre de 2027.
Entre quienes creen que el alza debe materializarse en diciembre se ubica el economista jefe de Scotiabank, Jorge Selaive, quien en un informe afirmó que “esperamos alza de la TPM de 25 puntos base en la RPM de diciembre”.
El exvicepresidente del Banco Central, Pablo García, dio en el sitio web Substack.com su opinión al respecto: “Adopta una postura firme al señalar que «los riesgos para la inflación han aumentado considerablemente»”. Asimismo, mencionó que “el Consejo se muestra optimista respecto al crecimiento a mediano plazo, ya que «las perspectivas de inversión siguen siendo favorables, en consonancia con la información proveniente de las encuestas sobre proyectos de inversión, el precio del cobre, el impulso esperado a partir de la Ley de Reconstrucción y un mayor gasto proyectado en inversión pública»”. Y planteó que, “a mi juicio, si se produce una sorpresa inflacionaria adicional al alza, cabe la posibilidad de un incremento de tasas en diciembre o enero del 2027”.

En la otra postura se ubica el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, quien indicó que ve poco probable un alza a fin de año, “primero porque la inflación subyacente sigue en torno al 3%, la expectativa de dos años sigue en torno al 3% y gran parte del aumento de la inflación que hemos tenido son por eventos asociados a los combustibles y a temas climáticos”.
En ese sentido, dijo que “el Banco Central debiese mantener una posición con un cierto sesgo restrictivo, manteniendo la tasa en 4,5% y recién hacia fines del primer trimestre del próximo año evaluar si puede modificar su instancia política monetaria”.
Desde Santander afirmaron que “interpretamos el comunicado como más restrictivo respecto del de septiembre, pero no necesariamente como una señal de próximas alzas. Estimamos que la TPM se mantendrá en 4,5% hasta diciembre y, en el contexto de aumento de los riesgos inflacionarios, la discusión de alzas de tasa se daría solo si la inversión gana fuerza, la actividad se recupera y los efectos de segunda vuelta se consolidan”.
Misma visión entregó Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP: “La probabilidad de un alza de tasas aumenta para el primer trimestre del año, si el escenario inflacionario se acelera en los próximos meses, y se percibe una mayor persistencia inflacionaria producto de los componentes de la canasta con alto grado de indexación”.
Otra mirada entrega Andrés Pérez, economista jefe de Itaú: “Nuestro escenario contempla que el Banco Central mantiene la TPM en 4,5% durante el horizonte de proyección. De materializarse los riesgos alcistas en inflación, el próximo movimiento sería un alza”.
Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma apuntó que “el balance de riesgos se ha desplazado hacia una mayor posibilidad de aumento de la TPM”.
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