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Friday, September 11, 2026

La purga Suprema se diluye: pleno avanza en primeros 25 cuadernos y por falta de quórum solo remueve a tres jueces

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La decisión del pleno de ejercer su poder y la superintendencia correccional, amparados en el artículo 80 de la Constitución, tiene al Poder Judicial sumergido en un ambiente de máxima tensión. Los supremos lo saben y así lo vivieron este jueves.

Casi a las 12.00 de la tarde, a la secretaría de la Corte Suprema llegaron tres notificaciones directamente desde el Tribunal Constitucional (TC). El secretario del máximo tribunal, Jorge Sáez, las recibió y supo de inmediato que debía informar al pleno.

Los supremos, a esa hora, estaban reunidos de manera extraordinaria resolviendo aspectos procedimentales para luego abrir los fuegos y proceder a votar, caso por caso, la eventual remoción de los casi 60 jueces que cometieron faltas a la probidad por viajar al extranjero con licencias médicas.

La noticia que llevó Sáez el pleno tensionó aún más el escenario. El miércoles en la tarde ya había llegado una notificación del TC en que informaba de un nuevo cuaderno de remoción que quedaba suspendido. Y en las tres notificaciones que llegaron este jueves venía uno que remeció fuertemente a la judicatura.

Luego de intentarlo por segunda vez, el juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago Daniel Urrutia logró que el TC admitiera a trámite su requerimiento de inconstitucionalidad y que le dieran luz verde a su solicitud para suspender su cuaderno en la Suprema.

Para varios supremos lo insólito fue que la resolución fue unánime y de la Primera Sala del TC, la misma que hace solo unas semanas atrás no admitió a trámite su primer requerimiento que era casi idéntico al que ahora logró congelar su proceso en el máximo tribunal.

Con esa jugada de último minuto, lograda por su abogado Carlos Quezada, el pleno quedó de brazos cruzados y tuvo que sacar a Urrutia, y a otros nuevos magistrados, de la tabla.

La situación indignó a más de algún supremo. De hecho según fuentes del pleno, desde el miércoles que algunos de los ministros arrastraban un sabor amargo.

El plan original era que el pleno para deliberar las remociones partiera el miércoles. Sin embargo, los supremos optaron por dilatarlo un día más y el miércoles solo escucharon los últimos cuatro alegatos que faltaban. En esa decisión pesó que el ministro Mauricio Silva -uno de los tres supremos que meses atrás de manera consistente votó en contra de abrir los cuadernos de remoción- dijera que no podía continuar sesionando dado que tenía una hora médica que no podía postergar.

Esa decisión de postergar el debate un día, a la luz del triunfo momentáneo obtenido por Urrutia en el TC, fue mal vista por algunos integrantes del pleno del máximo tribunal. Más aún cuando todos sabían que la Primera Sala del TC tenía en tabla para este jueves el requerimiento de Urrutia, razón por la que se extendió la idea de que el juez de garantía logró, con algunos de sus cercanos, ganar 24 horas apostando a tener éxito en el TC y así evitar que el pleno deliberara sobre su futuro.

Sea como sea lo que haya ocurrido, lo cierto es que el TC se le cruzó en el camino a la Suprema y terminó suspendiendo, hasta ahora, un total de 10 cuadernos. A Urrutia se suman los casos de los magistrados Jorge Saavedra, Erna Fuentes, Eduardo Fritz, Juan Manuel Gatica, Macarena Bobadilla, María Verónica Arancibia, Óscar Pacheco, Carlos Jeria y Katrina Chahin.

Los obstáculos creados por el TC, además, incluso motivaron a que un pequeño grupo del pleno planteara que no se podía proceder a la vista de los cuadernos hasta esperar que esos procesos se resolvieran, dada la posibilidad de que los requerimientos sean acogidos.

Pese al ánimo de algunos de inclinar la balanza por esa opción, ganó la idea de que se tenía que avanzar con todos los casos no suspendidos y dejar para más adelante los 10 jueces congelados.

Un pleno dividido

Este jueves, las maniobras dilatorias se agotaron. Luego de resolver el trabajo en cuenta de las salas del máximo tribunal, a las 10.30 los supremos entraron a la sala de pleno sabiendo que había llegado el momento.

Lo primero que hicieron los ministros fue resolver asuntos procedimentales. Eso implicó despejar aspectos operativos, es decir, cómo será la votación, quién comunicará la decisión y cómo se notificará a los afectados, entendiendo que en lo inmediato solo habrá un acuerdo, pero no una sentencia.

Fuentes judiciales cuentan que el pleno resolvió que el veredicto será comunicado el viernes. También los supremos determinaron que será la presidenta de la Suprema, ministra Gloria Ana Chevesich, la responsable de dar a conocer la información a la opinión pública. Todo será posterior a que se notifique el resultado a cada juez removido.

Chevesich informará exclusivamente la cantidad de jueces removidos, ya que se seguirá protegiendo la reserva de los nombres de los jueces que integran la lista de los que viajaron con licencia médica.

Meses atrás, cuando el pleno tomó la decisión de abrir los primeros 56 cuadernos de remoción, los supremos determinaron que se notificaría vía correo electrónico a cada juez afectado.

Luego de esa comunicación, el pleno estaba autorizado a comunicar el resultado final. Esa vez también fue Chevesich la encargada de informar la decisión. Luego, varias semanas después, la Suprema adjuntó la resolución firmada en donde se exponía el caso de cada juez junto con los votos de mayoría y minoría correspondientes.

Solo tres remociones

Fuentes del pleno comentan que los supremos, que solo sesionaron en la mañana, alcanzaron a tomar el acuerdo en un total de 25 cuadernos de remoción.

Al momento de votar caso por caso, se dieron vuelta las cartas y el pleno mostró su verdadera disposición para ejercer mano dura y expulsar a los jueces que tuvieron mal comportamiento por hacer un uso irregular de sus licencias médicas.

La sorpresa es que lo que se esperaba que pudiera ser una fuerte purga, terminó en expulsiones bien acotadas. La Tercera pudo confirmar que el pleno -integrado por 18 ministros- solo consiguió los 11 votos para remover a tres jueces. A nadie más, al menos hasta ahora.

El comportamiento del pleno dejó en evidencia una fuerte división al momento de aplicar la dureza del artículo 80 de la Constitución. De hecho hubo varios empates de 9 votos contra 9. Ese tipo de pugnas se dio, sobre todo, al momento de votar las “exclusiones”.

Una buena parte del pleno abrió un debate debido a los magistrados con cuaderno que, al momento de haber viajado con licencia médica, no eran jueces titulares. Por ejemplo hay casos de inculpados con cuaderno que, al momento de sus faltas, eran relatores.

En todos esos casos, una buena parte del pleno consideró que debían ser excluidos de este proceso. La razón apunta a que el artículo 80 de la Constitución solo abarca la hipótesis de jueces titulares por lo tanto no se puede castigar a relatores u otros cargos inferiores por una norma que juzga responsabilidad constitucional y ministerial.

La situación dejó en un mal pie a la Suprema, ya que para este viernes quedaron pendientes solo 23 cuadernos, por lo que se espera que la cifra final de removidos sea inferior a 10. Un número mucho más bajo de lo que se esperaba inicialmente dado el agresivo proceso impulsado por el pleno y que, a medida que pasó el tiempo, fue elevando las expectativas en la opinión pública.

Por esa razón en el máximo tribunal los ánimos están caldeados. Más aún cuando los supremos saben que luego de que Chevesich informe el veredicto vendrá la avalancha de críticas.

Por un lado estará la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados que insistirá en criticar a la Suprema por promover una purga vulnerando, según ellos, el debido proceso.

Pero los dardos más ácidos vendrán desde el exterior de la judicatura y apuntarán, probablemente, directo a Chevesich. Pese a que la ministra ha sido audaz y persistente en dar señales fuertes hacia afuera para recuperar la confianza ciudadana en la magistratura, la inercia del Poder Judicial y la reticencia de varios supremos a aplicar mano dura con sus colegas han dinamitado su ánimo por marcar la diferencia.

Sin embargo, pese a que la cifra de removidos sea baja -a ese número más adelante habrá que sumarle los expulsados del grupo de los 10 suspendidos en el TC-, hay quienes creen que la agresividad del proceso impulsado igual provocará un efecto disuasivo en el Poder Judicial que sentará un precedente para más adelante.

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