Los hutíes amenazan el tráfico por Bab el Mandeb, la ruta vital para Arabia Saudita desde el bloqueo de Ormuz
Los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron una ofensiva que amenaza el tráfico marítimo por el estrecho de Bab el Mandeb, una vía que se volvió clave para Arabia Saudita desde que Irán bloqueó el paso de Ormuz. Este jueves, la milicia proiraní tomó Moca, una ciudad portuaria situada a apenas 70 kilómetros al norte del estrecho, en el avance territorial más amplio del grupo desde el inicio de la actual escalada bélica.
Fuentes militares y gubernamentales yemeníes y testigos citados por agencias internacionales confirmaron la conquista, que se produjo tras la caída previa de Hays y otras posiciones en la provincia de Hodeida, ante el repliegue de las tropas leales al Gobierno reconocido internacionalmente. Arabia Saudita, principal aliado de ese Gobierno, respondió con decenas de ataques aéreos ejecutados con cazas F-15 y Typhoon.
PUBLICIDAD
El avance hutí reviste una dimensión que trasciende el tablero yemení. Bab el Mandeb, uno de los pasos marítimos con más tráfico del mundo, se ha convertido en la principal vía de escape para el petróleo del Golfo desde que Irán bloqueó de facto el estrecho de Ormuz el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea que mató al entonces líder supremo, Alí Khamenei. Esa vía concentraba antes de la guerra cerca de una quinta parte del comercio petrolero mundial.
Riad ha reforzado en paralelo sus exportaciones a través del puerto de Yanbu, en el mar Rojo, precisamente para sortear el cierre de Ormuz, lo que convierte a Bab el Mandeb en un punto clave por partida doble: para el crudo saudí que sale por el oeste y para el que ya no puede salir por el este.
PUBLICIDAD

El deterioro se venía gestando desde hacía semanas. Los hutíes, que controlan la capital, Saná, y amplias zonas del noroeste yemení desde 2014, se habían mantenido relativamente al margen del conflicto entre Washington, Israel y Teherán durante sus primeros meses. La tregua auspiciada por Naciones Unidas en 2022, que había reducido drásticamente los combates a gran escala sin producir un acuerdo político definitivo, se sostuvo hasta julio.
Ese mes, los hutíes permitieron el aterrizaje en territorio bajo su control de un avión iraní pese al control saudí del espacio aéreo yemení, un gesto que Riad interpretó como una provocación directa. La respuesta del Gobierno respaldado por la coalición saudita quebró la tregua vigente desde 2022. Desde entonces, la milicia proiraní decretó un bloqueo marítimo contra buques saudíes y multiplicó los ataques contra su territorio y su flota comercial.
PUBLICIDAD
El grupo insurgente, según el instituto de análisis estadounidense Institute for the Study of War, no busca formalmente cerrar Bab el Mandeb ni imponer derechos de tránsito, sino elevar el coste económico y político de la guerra para Riad con el objetivo de forzar el fin de sus operaciones militares en Yemen. Los propios hutíes lo niegan, aunque el jueves sus combatientes entraron en Moca coreando consignas contra Estados Unidos e Israel, según testigos citados por agencias internacionales.
Los mercados energéticos reaccionaron de inmediato. El Brent, referencia europea del crudo, subió cerca de 5% este jueves y se acercó a los USD 107 por barril, su cotización más alta en varios meses, mientras el WTI estadounidense superó los USD 100. Los operadores, que hasta hace poco apostaban por una reducción de las hostilidades, empiezan a descontar un conflicto de mayor duración en la región.
PUBLICIDAD
Andreas Krieg, especialista en seguridad del King’s College London, advirtió que el riesgo real no reside en un cierre físico inmediato del estrecho, sino en la incertidumbre prolongada que generan estos avances militares sobre las rutas de suministro. Esa incertidumbre ya tiene un correlato estadístico: el tráfico por el canal de Suez, que depende directamente de Bab el Mandeb, se desplomó en 2024 tras los primeros ataques hutíes contra barcos vinculados a Israel y todavía no se ha recuperado. Entre enero y agosto de este año representaba apenas algo más de la mitad de su nivel previo a la crisis, según datos de PortWatch, la herramienta del Fondo Monetario Internacional que monitoriza el tráfico portuario mundial.
Las exportaciones saudíes desde Yanbu, que habían llegado a multiplicarse por cinco respecto a los niveles previos a la guerra hasta alcanzar 3,8 millones de barriles diarios entre marzo y julio, cayeron a 1,5 millones en agosto, cuando los hutíes reanudaron sus ataques contra buques saudíes, según datos de la firma de análisis energético Kpler.
PUBLICIDAD
Los hutíes aún no controlan directamente las costas que bordean Bab el Mandeb, pero su posición en Moca, sumada al dominio previo del puerto de Hodeida más al norte, les otorga una capacidad de presión sobre el tráfico marítimo que no tenían hace apenas una semana. Con Ormuz semiparalizado y Bab el Mandeb bajo amenaza creciente, el mapa de las rutas seguras para el petróleo del Golfo se reduce a un margen cada vez más estrecho.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.